De la novela a la coctelera. Cinco cócteles que dieron el salto de la biblioteca a la barra del bar

0 2 abril, 2015 - CÓCTELES, Curiosidades, Recetas

Beber cócteles y licores ha servido de fuente de inspiración para docenas de escritores a lo largo de los últimos siglos. Desde Baudelaire a Hemmingway, pasando por Faulkner o Scott Fitzerald, no son pocos los grandes autores que reflejaron en sus novelas su pasión por la coctelería. Así, es frecuente encontrar en las páginas de sus relatos a personajes pidiendo cócteles clásicos y no tan clásicos.

Algunos de ellos fueron un poco más lejos, llegando a usar la literatura como barra de bar sobre la que idear nuevas recetas que acabaron traspasando las páginas del libro. Aquí tienes cinco ejemplos.

James Bond y su “agitado, no mezclado”

Probablemente el cóctel literario más famoso de todos los tiempos es el que James Bond le pide al barman en el capítulo siete de Casino Royale, la novela que Ian Fleming escribió en 1953. Pero, a diferencia de lo que nos han hecho creer las películas basadas en el agente secreto, en ningún momento dice aquellos de un “Martini@ con vodka agitado, no mezclado”, sino que le indica al camarero que le prepare una receta de su propia invención. La escena aparece descrita de la siguiente manera en el capítulo siete:

-“Un dry martini”, dijo. “Uno. En una copa de champagne”

-“Oui, monsieur”

-“Un momento. Tres medidas de Gordon’s, una de vodka, media de Kina Lillet. Agítelo bien hasta que esté helado; entonces añada una peladura de limón. ¿Lo ha anotado?”

-“Por supuesto, monsieur”. El camarero parecía complacido con la receta.

Este cóctel lo creó el propio Fleming expresamente para el personaje de Bond. Lo bautizó como Vesper martini, en alusión a la mujer de la que se enamora el agente secreto en la novela, cuyo nombre es Vesper. Sin embargo, hoy resultaría muy difícil prepararlo tal y como figura en la receta original, ya que el Kina Lillet no se comercializa desde los años 80 del siglo pasado. En su lugar puedes usar Lillet Blanc o Cocchi americano.

Ian Fleming creó el Vesper martini en 1954.

Ian Fleming creó el Vesper martini en 1953. Foto de Michael Coté.

Ingredientes:

-3 partes de Gordon’s

-1 parte de vodka

-1/2 parte de Kina Lillet

Nabokov y el “My Pin” de Lolita

Lolita está considerado uno de los mejores relatos del siglo XX. Narra la obsesión de un profesor de literatura por una niña de 12 años de la cual se enamora perdidamente hasta caer en una espiral de autodestrucción. En su camino hacia la perdición, el alcohol juega un papel destacado. Nabokov creó un cóctel para ilustrarlo en las páginas de su novela. En el capítulo 17 el personaje del profesor Humbert habla de él como “mi mezcla preferida”:

(…) Yo tomé una copa. Y otra. Y otra más. Ginebra con zumo de piña, mi mezcla preferida, siempre doblaba mi energía (…). 

Lolita inspiró también un cóctel. Foto de ClaireDPhotography.

Lolita inspiró también un cóctel. Foto de ClaireDPhotography.

En las páginas siguientes el profesor Humbert se refiere a este cóctel como My Pin. Se trata de una mezcla muy simple y sencilla, al estilo del clásico destornillador (vodka con zumo de naranja), donde se combina una parte de destilado por dos de zumo.

Ingredientes:

-6 cl. de ginebra

-12 cl. de zumo de piña

Hemingway y su “muerte por absenta”

Las páginas de las novelas de Ernest Hemingway están sembradas de referencias a cócteles y licores de todo tipo, desde cócteles clásicos a tragos exóticos, como el Anís del Toro que bebe uno de los personajes de Colinas como elefantes blancos. El escritor estadounidense fue un gran embajador de la coctelería a lo largo y ancho de todo el mundo, hasta el punto de que llegó a tener mesa fija en el Harry’s Bar de Venecia.

El daiquirí y el mojito son dos de las recetas que más y mejor vieron impulsada su popularidad gracias a Hemingway, que llegó a crear su propio cóctel, al que bautizó con el nombre de una de sus novelas más afamadas: Muerte en la tarde. El nombre no fue por capricho. En 1935, cuando presentó la receta a la revista Esquire llegó a insinuar con ironía que beberse cinco de estos cócteles en una tarde podía llevar a un inexperto bebedor a la muerte.

Éste es el estudio donde Hemingway creó novelas... y cócteles. Foto de Kay Schreiber.

Éste es el estudio donde Hemingway creó novelas… y cócteles. Foto de Kay Schreiber.

Lo curioso de este trago es que contribuyó a limpiar la mala reputación que por aquel entonces tenía la absenta. Hemingway dejó escritas las directrices bajo las que debía prepararse su cóctel:

“Vierta un jigger de absenta dentro de una copa de champage. Añáda champagne bien frío hasta que alcance el aspecto lechoso y opaco adecuado. Beba de tres a cinco de éstos lentamente”.

Una comedia inglesa bebiendo “The May Queen”

Sir Perhalm Grenville Wodehouse es conocido en la literatura inglesa por ser uno de los autores de las comedias más ácidas sobre la alta sociedad británica. Pero también por su afición al alcohol. Y solía mezclar ambas cualidades en las páginas de sus relatos. En uno de ellos, Tío Fred en Primavera, introdujo el que muy posiblemente sea el cóctel con el nombre más largo que puedas beber: Tomorrow’ll be of all the year the maddest, merriest day, for I’m to be Queen of the May, mother, I’m to be Queen of the May (Mañana será, de todo el año, el más loco, el día más alegre, porque voy a ser reina de mayo, madre, yo voy a ser reina de mayo). Para abreviarlo quedó reducido a The May Queen.

El Mary Queen también se escondía en las páginas de un libro.

El The May Queen también se escondía en las páginas de un libro.

Según describió Wodehouse en las páginas de su libro, este cóctel está indicado para “aliviar el abatimiento más profundo”. Sin embargo, la descripción de la receta que da el personaje de Lord Ickenham en la obra no es muy concreta, limitándose a indicar lo siguiente:

(…) “Cualquier buen champagne seco, al que se le añade licor de brandy, armagnac, kümmel, licor amarillo, y cerveza nega, al gusto” (…).

Una receta aproximada que se puede extraer de esta descripción sería la que lleva la siguiente proporción de ingredientes:

-15 cl. de champagne seco

-2,5 cl. de brandy

-2,5 cl. de armagnac

-2,5 cl. de kümmel

-2,5 cl. de chartreuse amarillo

-cerveza negra al gusto

Moloko Plus para una noche de ultraviolencia

El bar Korova que idealizó Anthony Burgess en La Naranja Mecánica era “un mesto donde servían leche-plus”, tal y como narraban Alex y sus drugos en las páginas de la novela. Beber aquel cóctel, del que no hay ninguna referencia acerca de sus ingredientes más allá de que contenía leche con sustancias psicotrópicas, formaba parte del ritual que seguían los protagonistas de la obra antes de iniciar una noche de ultraviolencia por las calles de la ciudad.

Alex y sus amigos, en busca de emociones fuertes. Foto de Rodrigo Gianesi.

Alex y sus amigos, en busca de emociones fuertes. Foto de Rodrigo Gianesi.

La fama que obtuvo La Naranja Mecánica a partir de la versión que Stenley Kubrick llevó al cine hizo que en las barras de bares, restaurantes y hoteles de todo el mundo se crearan diferentes recetas de aquel leche-plus. Ésta es una de las más conocidas:

-3 cl. de absenta

-3 cl. de licor de anís

-6 cl. de crema irlandesa

-15 cl. de leche

Ismael Labrador

Ismael Labrador

Ismael Labrador, autor de No te Subas a la Barra, es periodista y barman.

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