Dioses, cámaras, pies descalzos y otras corrientes marinas

0 30 diciembre, 2014 - CÓCTELES, Historia

“El que estudia el amor, será siempre discípulo”

Con estas sencilla frase Sarah Bernhardt, una de los mejores actrices de todos los tiempos, resumía lo que muchos pensamos sobre la pasión y la dedicación a una labor puramente vocacional, pues, a riesgo de contradecirme en lo que os escribí en la anterior entrada, os diré que está bien estudiar e informarse pero es innegable que hay una parte inexplicable, casi espiritual y mística en todo aquello que se hace desde el corazón.

Algo parecido al sexto sentido y que necesita un poco de imaginación, intuición y empatía emocional.

No es ningún secreto que soy un fiel defensor de la cultura TIKI, y quizás por ello, por esa parte emocional que establece lazos invisibles, me siento en el deber de dedicarle una entrada como se merece.

Ya hablé en su momento de su aportación a la evolución de la coctelería, pero mentiría si no dijera que hay más. Mucho más. A veces me asombra cuando la gente me comenta que lo ve como algo kitsch (esa forma de catalogar algo como “copia barata y hortera” de otra cosa más digna). Pues precisamente ahí reside el problema. Como me enseñaron hace tiempo, “si algo no te convence, ve a la fuente”, es decir, al original, no a la copia.

Cuando Don The Beachcomber viajó a la Polinesia en 1926 trajo de allí un concepto, y con él realizó su copia. Lo aderezó a su gusto: Caribe, sol, playa… lo metió todo en una coctelera, lo vertió en una copa y lo bautizó con nombre de dios: Tiki.

Pero antes de pasar a ello, viajemos a la fuente. Al origen.

Los Tiki son tótem de madera que se levantan en lugares sagrados a manera de protección, representan dioses de diferentes aspectos de la naturaleza: fertilidad, agricultura, el cielo, la tierra… etc.

Podemos imaginarnos cuanto debió impresionar a Don la visión de estos grandes dioses de máscaras retorcidas, pero más aún una curiosa costumbre que hoy por hoy se sigue realizando en las Islas de la Melanesia: el Kava Bowl.

Esta bebida se ha venido elaborando en las Islas del Pacífico desde hace cientos de años y consiste en masticar la raíz de una planta llamada kava (piper methysticum) y escupirlas en un cuenco de madera. Con la saliva se extraían las propiedades que se hallaban en el rizoma de la raíz.

Escupe, escupe. Foto de Fotu Vaai.

Escupe, escupe. Foto de Fotu Vaai.

Se dejaba fermentar en este cuenco de madera que podía llegar a medir hasta 1 metro de diámetro y su consumo era un acto social, un auténtico evento que reunía a las comunidades para celebrar importantes acontecimientos.

Dependiendo de las islas se hacía de una manera u otra y seguía un ritual diferente. Tal era su importancia que las islas que lo consumen se agrupan bajo la denominación de “Kava Culture”.

Actualmente se sigue consumiendo aunque se realiza por adición de agua, extrayendo los jugos de la raíz por prensado, algo similar a su manera de elaborar otros licores.

Como otras culturas primitivas elaboraban sus propias bebidas naturales a partir de raíces, plantas, frutas o frutos secos. No diremos que fueron los descubridores de las exóticas pócimas que tanto se han utilizado en este tipo de coctelería, pero es indudable la influencia en Don The Beachcomber de sus bebidas emulsionadas a base de agua y el aceite natural de estos productos.

La naturaleza concentrada en cada gota, el recuerdo de la fiesta comunal, la alegría compartida… cada coctel era un paseo de pies descalzos por la arena, bajo las sombras de las palmeras.

Mujeres de Tahití en la playa (1891) Paul Gauguin, óleo sobre lienzo.

Mujeres de Tahití en la playa (1891) Paul Gauguin, óleo sobre lienzo.

Los alegres colores, las jarras zoomorfas, las pajitas y las sombrillas, eran la imagen del espejo de aquella sencilla vida que se compartía cada noche pasando de mano en mano un cuenco de madera.

Obviamente, la festividad desbordada de esta cultura acabó con la guerra, allá por los años 70. Y quizás por ello es que su recuperación, tiene más que ver con recuperar la inocencia perdida que un simple revival momentáneo. Esta nueva tendencia que me gusta denominar como Neo Tiki y que atiende a la necesidad de volver a sorprendernos como lo hicieron los padres del Tiki en su momento.

Estos padres fueron Don The Beachcomber, Trader Vic y Steve Crane.

El primero fue el importador y fundador de esta tendencia en el Suroeste de EEUU, una cadena de restaurantes de estética polinesia basada más en la experiencia de las sensaciones, del recuerdo del paraíso. Pero que según fue evolucionando perdió su sentido en pos de la estética, perdiendo su identidad y condenándolo al fracaso.

El segundo fue su mayor competidor, acérrimo y enconado enemigo, llegaron a los tribunales para determinar quién de ellos había creado el Mai Tai, cóctel emblemático de la cultura Tiki, y que tuvo como mayor repercusión el secretismo que todavía hoy envuelve la mayor parte de la elaboración de sus recetas, muchas de ellas perdidas por largo tiempo, pero recuperadas gracias a la implacable investigación de Jeff Berry, actual icono de este movimiento.

Steve Crane fue el impulsor mediático. Actor del Hollywood más glamouroso, colocó ante las cámaras su mejor sonrisa frente a un cóctel, popularizando hasta niveles increíbles el mundo Tiki.

Kon-tiki, una aventura en el mar que duró 101 días

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Pero como las corrientes marinas, esas que Thor Heyerdhal en su íncreible proyecto de Kon-Tiki definió como “autopistas del agua”, todo va y vuelve, y fueron precisamente esas corrientes las que llevaron a Don a la Polinesia y le trajeron de vuelta. Las mismas que a mí me arrastran a buscar los secretos que se esconden en sus playas y que hacen que desee que yo también quiera encontrar esa comunión y esa inocencia que se trasluce en el mismo concepto. La humildad ante el producto, puro, lleno de vida, que convierte su degustación en una experiencia de sensaciones, de emociones, de las que salen del interior, con aquello que no se puede estudiar ni aprender, porque como decía la divina Sarah, ya no responde a la razón sino al corazón.

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Miguel Pérez. Bartender, consultor y formador

2 Comentarios

  • […] tiki Un tipo de coctelería donde es muy frecuente la elaboración de ingredientes propios es la coctelería tiki. En España cada vez hay más establecimientos ambientados en este estilo que Don Beachcomber y […]

  • cristian florez 3 marzo, 2016 - 7:59 pm Contestar

    es increíble y alucinante este mundo de la cultura tiki , hoy por hoy ha perdido fuerza a razón de la comerlizacion mas dirigida a las ventas, que al respeto por una cultura coctelera digna de conservar su originalidad y misticismo soy colombiano bartender tiki y escultor y fabricante de tiki mug mas por pasion que por negocios . aloha and maloha .

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