Historia de este cóctel: el manhattan

Cuando hablamos del Manhattan, hablamos de cosa seria. Es el abuelo elegante, clásico y con estilo en la familia de los cócteles. El padre del Martínez y del Dry Martini. Antes de su llegada, el cóctel como fórmula se había entendido siempre como la mezcla de uno o varios licores espirituosos, azúcar, agua y algún bíter. Pero el Manhattan lo cambió todo.

Los inmigrantes italianos llevaron consigo muchas costumbres a los Estados Unidos, y una de ellas fue el vermut, que se popularizó posteriormente por Martini y Rossi.  El vermut de repente aportó sofisticación, elegancia y equilibrio a los fuertes destilados. De la combinación de 5 partes de whisky, 2 de vermut y un golpe de amargo de angostura nació el Manhattan. No había nada igual, tan fácil y rápido de preparar.

El triunfo del vermut. Foto: Galleria nazionale d’arte moderna 2015

La autoría es más bien incierta, aunque unas historias parecen tener más peso y credibilidad que otras. La más popular tiene como protagonista a Jeanette Jerome, Jennie para los amigos, una mujer estadounidense hija de un millonario conocido como ‘El rey de Wall Street’. Pero Jennie se hizo famosa por su matrimonio con Lord Randolph Churchill. Al parecer a esta apuesta muchacha le gustaba bastante la parranda y una de sus aficiones era organizar fiestas en el Manhattan Club de Nueva York. Se dice que en una de estas, donde celebraban la candidatura a la presidencia de Samuel J. Tilden, se creó el Manhattan de la mano del maestro coctelero Iain Marshall. Pero toda esta historia high class es sospechosa.

Jennie preparada para irse de party. Foto: WikiCommons

Corría noviembre de 1874 cuando esto acontecía, y Jeanette estaba en Oxfordshire dando a luz a su hijo Winnie, quien sería el futuro presidente Sir Winston Churchill. Así que, o Jennie se estaba tomando unos Manhattan para relajarse y olvidarse del dolor del parto, o este cuento es mentira. Muchos opinan que fue el propio Manhattan Club que alentó esta historia para atribuirse la creación del cóctel cuando realmente el origen se encuentra en un bar de Broadway. Poco hay escrito sobre ello, pero en el libro ‘Valentine’s Manual of New York’ ponen a un señor llamado William Black como su creador.

Sobre lo que no hay duda es que a finales del siglo XIX el Manhattan era un símbolo entre la clase alta neoyorquina. Y ahora no es nada raro verlo como un identificativo de clase y glamour en series y películas.

Esta película, dirigida por Dorothy Arzner, fue rodada en la transición del cine mudo al sonido en Hollywood. La cinta se ha perdido y hoy en día solo se conserva una escena.

“Dolores, ¿aún tienes esa botella de vermut?”, le decía Sugar ‘Cane’ (Marilyn Monroe) a su amiga en ‘Con faldas y a lo loco’ (1959), que respondía feliz que sí. “¡Tenemos bourbon! ¡Podemos hacer Manhattans!” exclamaba Marilyn alegremente al llegar a esta conclusión. Pues sí, chica. Así de “fácil” esto de los Manhattans.

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