Breve historia de la coctelera

La diosa Wikipedia sitúa el nacimiento de la coctelera en el año 7000 A.C, en la América precolombina. Entonces se usaban recipientes de calabaza para almacenar la bebida. Teniendo en cuenta que  en una carta de 1520 Hernán Cortés explicaba al rey Carlos V que “Moctezuma recibía con mucha pompa y reverencia una bebida cremosa y espumosa, servida desde un cilindro dorado”, refiriéndose al cacao, podemos concluir que agitaron el contenido antes de servirlo para conseguir esa textura.  Y es que el oficio de antropólogo tiene algo de detectivesco: cartas, documentos, cuadros… todo sirve para sacar conclusiones sobre cómo nuestros antepasados vivían, se relacionaban, comían y bebían.
Por suerte, la historia de la coctelera tal y como hoy la conocemos está mejor trazada. A finales del siglo XIX, un mesonero que estaba usando dos recipientes para servir bebidas de uno al otro, se dio cuenta que uno era más ancho que el otro, así que los sostuvo unidos para darle un poco de espectáculo al asunto. Nacía así el instrumento fetiche e indispensable de la profesión.

Foto del coctelero William Schmidt.
El  coctelero William Schmidt. No inventó la coctelera pero sí mucho de lo que hacemos con ella.

Durante los años de la prohibición en Estados Unidos, la era de los maravillosos 20, las cocteleras se producían en variedad de formas y diseños: zepelines, pingüinos, faros, aviones… Junto con conocer los pasos más “molones” del fox trot, saber mover la coctelera y servir bebidas combinadas se convirtió en algo importantísimo. Tras la era de la prohibición y ya en la era dorada de Hollywood, las cocteleras alcanzaron el cenit de su popularidad: en las películas aparecían siempre junto a estrellas sofisticadas y glamurosas, así que pasaron a identificar un estilo de vida o, mejor dicho, el estilo de la “buena vida”.
Las cocteleras en los años 30, los smartphones de hoy. Cuanto más sofisticadas, más molonas.
Las cocteleras en los años 30, los smartphones de hoy. Cuanto más sofisticadas, más molonas.

Pero entonces Estados Unidos se fue a la guerra y todos los productores de cocteleras tuvieron que ponerse a fabricar armas. No fue hasta la década de los 50, con los soldados de nuevo en sus casas, que las cocteleras formaron parte del menaje familiar, al introducirse como un elemento más, especialmente en las llamadas “habitaciones de recreo” donde las familias que se lo podían permitir se dedicaban a dar fiestas.
La sofisticación de los 50 iba de la mano del bebercio.
La sofisticación de los 50 iba de la mano del bebercio.

En España la coctelera forma parte del paisaje sin interrupciones desde los tiempos de Boadas y Chicote. Se exhiben y se utilizan con acierto y ritual en los mejores locales y ya nadie duda que este utensilio es el epicentro de la coctelería.
Foto de portada: “Soda jerker flipping ice cream into malted milk shakes. Corpus Christi, Texas (LOC). Lee, Russell, 1903-1986, photographer.

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