Los cócteles más versionados de la historia

1 16 febrero, 2016 - Curiosidades, Recetas

¿Qué cantidad de ginebra hay que añadir en un Dry Martini? ¿Un Manhattan se prepara en vaso mezclador o en coctelera? ¿En un Fizz es imprescindible añadir clara de huevo? Algunos cócteles han experimentado tantas variaciones, versiones y reinterpretaciones que resulta complejo determinar cuál es la forma única, original e indistinguible de prepararlo. Éste es el top 5 de las que posiblemente sean algunas de las recetas más versionadas de la historia de la coctelería. Si aún no tienes tu propio método para elaborarlos, estás a tiempo.

1. Dry Martini

Dry Martini. Oliva o limón es sólo el principio.

Dry Martini. Oliva o limón es sólo el principio.

El Dry Martini es el cóctel más famoso y, paradójicamente, también uno de los más controvertidos de la historia de la coctelería. No existe una forma estandarizada de prepararlo, carece de un origen claro y tampoco hay unanimidad acerca de cuál fue la primera receta, a partir de la cual surgieron todas las demás versiones de este cóctel.

Existen varias teorías acerca de cómo surgió este trago: que fue una variación del Martínez que ideó un minero californiano a finales del siglo XIX, que fue una creación inspirada en un deportista llamado Martine al que le apasionaba el champagne, que lo ideó un barman del Knickerdocker Club de Nueva York a principios del siglo XX e incluso que nació como una estrategia de marketing para introducir el vermouth italiano Martini en Estados Unidos. Sea como fuere, parece que este cóctel nació en algún lugar de Norteamérica entre 1880 y 1910.

Si su origen sigue siendo un misterio, su preparación tampoco es del todo clara. La International Bartenders Association establece que el Dry Martini se prepara con 6 partes de ginebra por 1 de vermouth seco en vaso mezclador, colado y decorado con un twist de limón o una aceituna. Ahora bien, dependiendo de dónde pidas el Dry Martini te lo prepararán de una forma u otra, utilizando los ingredientes de manera distinta. Hay quien mezcla la ginebra y el vermouth en el vaso mezclador y luego lo sirve directamente en la copa. Hay quien dice que lo mejor es servir primero el vermouth para aromatizar los hielos, colarlo y luego añadir el gin. Hay quien prefiere perfumar la copa con el vemouth antes de servir la ginebra. Y hay quien apuesta por añadir el vermouth a los hielos, tirarlo todo (hielos incluidos) y luego remover la ginebra. En definitiva, que hay tantas versiones del Dry Martini como bartenders.

Por no hablar de las distintas receta del mismo cóctel que se pueden encontrar en los libros tanto clásicos como contemporáneos. Así, por ejemplo, en el Bartenders Manual de Harry Johnson de 1888 se cita una receta preparada a partes iguales con ginebra Old Tom y vermouth seco junto a un golpe de bitter de naranja. A finales de la década de 1920 se preparaba con tres partes de ginebra por una de vermouth. Incluso el escritor Ian Flemming se atrevió a inventar su propia receta del Martini para su personaje de James Bond. Ya se sabe: el famoso vodka martini agitado, no mezclado.

Dadas las infinitas versiones que hay de esta receta, más que un cóctel es una categoría en sí mismo. Así, por ejemplo, si le añades una cebollita en salmuera en lugar de una aceituna para decorar obtienes un Gibson. Si le echas un golpe del líquido que viene con los botes de aceitunas tienes un Dirty Martini. Con licor de café tienes un Expresso Martini. Con zumo de piña y frambuesa un French Martini. Y así hasta la eternidad.

2. Gin Fizz

Ésta es la versión del Gin Fizz que Simone Caporale elabora en el canal Drinks Tube.

Éste es el Ramos Fizz que Simone Caporale elabora en el canal Drinks Tube.

El Gin Fizz es un cóctel clásico a base de ginebra, azúcar, zumo de limón y soda. Sí, son los mismos ingredientes que el Tom Collins -y en proporciones muy similares-, con la diferencia de que el Collins se elabora directamente en vaso, mientras que el Fizz requiere de la coctelera.

Al igual que sucede con el Dry Martini, las diferentes e interminables versiones que han surgido a partir del Gin Fizz lo han convertido en una categoría de cóctel, más que en una receta aislada. Nuevamente hay que remontarse a la famosa Bartender’s Guide de Jerry Thomas para encontrar la primera referencia de este trago. E incluso ahí no aparece una, sino hasta seis recetas diferentes para preparar un Gin Fizz. Desde entonces (1887) hasta ahora, el Fizz ha ido experimentando innumerables evoluciones, interpretaciones y versiones.

La receta más estandarizada se prepara con 4,5 cl. de ginebra, 3 cl. de zumo de limón, 1 cl. de azúcar y 8 cl. de soda. Éstas son las versiones más populares:

• Silver Fizz: añadiéndole clara de huevo
• Golden Fizz: añadiéndole yema de huevo
• Royal Fizz: añadiéndole un huevo entero
• Diamond Fizz: con vino espumoso en lugar de soda (sí, es prácticamente un French 75)
• Ramos Gin Fizz: con zumo de lima, clara de huevo, crema de leche y agua de azahar.
• Japanese Gin Fizz: con un golpe de licor de lichi
• Whiskey Fizz: sustituyendo la ginebra por bourbon (exacto, es casi un Whisky Sour)

3. Manhattan

Tan variado como la isla que le da nombre

Tan variado como la isla que le da nombre

Hay quien considera que un barman no puede considerarse como tal si no tiene su propia receta para preparar un Manhattan. Y es que pocas veces una receta tan sencilla ha devenido en una categoría tan amplia y versátil. El Manhattan es un cóctel que nació en la segunda mitad del siglo XIX en Nueva York, coincidiendo con la llegada de vermouths italianos a Estados Unidos.

Su receta original consta de una base de whiskey de centeno, vermouth dulce y un golpe de amargo de Angostura. Sin embargo, la mínima variación a la hora de combinar estos tres ingredientes genera resultados totalmente diferentes. Así, desde finales de la década de 1860 han aparecido innumerables versiones. Algunas tienen que ver con las proporciones en las que deben mezclarse el rye whiskey y el vermouth. Otras en el número de golpes de Angostura o en la forma de elaborarlo mezclado o agitado.

Con el paso de los años el Manhattan ha terminado derivando en una categoría propia de cóctel pre-dinner, donde incluso es posible prepararlo sin tomar como base ninguno de los ingredientes originales. Cada versión del Manhattan comparte un elemento en común: debe combinarse un destilado añejado con un licor de aperitivo y un golpe aromático. A partir de ahí, las posibilidades son interminables.

Algunas de las versiones más conocidas del Manhattan son una simple variación. Por ejemplo, sustituyendo el whiskey de centeno por whisky escocés de malta obtenemos un Rob Roy. Este cóctel se hizo muy famoso en Broadway a finales del siglo XIX, coincidiendo con un musical del mismo nombre. Si en lugar de vermouth dulce se utiliza vermouth seco el resultado es un Dry Manhattan. Mezclando vermouths dulce y seco junto con el whiskey en un vaso mezclador tenemos un Perfect Manhattan.

Se puede elaborar con brandy (Brandy Manhattan), con ron añejo (Cuban Manhattan) e incluso con tequila reposado (Tijuana Manhattan) y mezcal.

Las versiones más arriesgadas sustituyen el vermouth por otros ingredientes como el Chartreause, Peychaud, el Armagnac o el Dubonet.

4. Mojito

Según las frutas, pueden haber mojitos de todos los colores.

Según las frutas, pueden haber mojitos de todos los colores.

Ron, azúcar, zumo de lima, hierbabuena y soda. Éstos son los ingredientes que forman parte de la receta comúnmente aceptada del Mojito. En esta lista no se menciona en ningún momento la fresa, la sandía, el mango, el plátano, la manzana o la naranja. Pero es muy probable que hayas probado mojitos de todos estos sabores. Y es que es tal la versatilidad con la que esta receta admite diferentes tipos de fruta que se han creado docenas de versiones distintas del clásico mojito cubano.

No está claro dónde ni cuándo nació el mojito. Las raíces más profundas llegan hasta el siglo XVI cuando el médico de a bordo del pirata Francis Drake daba de beber a su tripulación un remedio a base de tafia, lima, azúcar y menta. Otras versiones sitúan el surgimiento del mojito en las bebidas alcohólicas que elaboraban los esclavos traídos de África que trabajaban en las plantaciones de caña de azúcar. Sea como fuera hay dos datos que explican por qué existen tantas versiones del mojito. El primero es que a finales del siglo XIX y principios del XX este cóctel se servía en prácticamente todos los locales de La Habana, por lo que los bartenders que trabajaban en ellos se afanaban en buscar sutiles elementos que diferenciaran sus recetas de las de la competencia. El segundo es que Ernest Hemmingway se encargó de popularizar este trago cubano en todo el mundo, invitando a los bartenders estadounidenses y europeos a recrear sus propias versiones.

Hay tres formas básicas de versionar un mojito. La primera tiene que ver con el añadido de amargos que contrasten con el dulzor de su receta original. Así fue como nació el conocido “mojito criollo”, que lleva un golpe de Angostura. La segunda guarda relación con el mixer gaseoso que se utilice. Así, en algunos sitios sustituyen la soda por champagne (mojito royal) o vino espumoso. La tercera vía, y quizás más importante, se refiere al elemento dulce. Así, es posible sustituir el azúcar por siropes de sabores o purés de frutas para aportar nuevos y refrescantes sabores.

Por supuesto, tampoco hay que olvidarse del ron. No sólo por el tipo de ron utilizado, sino porque algunas variaciones del mojito ni siquiera lo utilizan. El ‘Mosquito’, por ejemplo, emplea whisky de malta como destilado de base. Existen también versiones con tequila (Mexican Mojito), con ginebra (London Dry Mojito) e incluso sin ningún tipo de alcohol de base (Mojito Virgen).

Este fenómeno de ‘afrutalizar’ el mojito con purés, zumos y siropes de frutas también se ha extendido a otros dos clásicos de la coctelería centroamericana: el Daiquirí y el Margarita.

5. Gin & Tónic

No podíamos olvidar el rey de la noche.

No podíamos olvidar el rey de la noche.

No podemos finalizar este recorrido por los cócteles más versionados de la historia sin detenernos en la que posiblemente es la receta que más se está versionando en este momento: el Gin & Tónic. Hasta hace no tantos años sólo había tres maneras convencionales de prepararlo. Al estilo clásico con corteza de cítrico, al estilo British Navy con Angostura (y ginebra Plymouth) o como trago corto con la medida de ginebra y tónica rebajadas, algo muy popular en Reino Unido.

Sin embargo, desde el desembarco en el mercado de las denominadas New Western Gins, este cóctel clásico ha entrado en una nueva dimensión que admite no sólo cientos de diferentes ginebras, cada una de ellas con sus peculiaridades en materia de aroma y sabor, sino también combinaciones casi ilimitadas en lo que a tónicas e ingredientes aromatizantes se refiere.

Un dato que ilustra la capacidad para versionar este cóctel: en España se comercializan casi 400 ginebras y más de 40 marcas de tónica diferentes. A partir de ahí, sumémosle la larga lista de cortezas cítricas, bayas, semillas, hojas, flores y frutas con las que darle un toque personal.

¡Incluso es posible versionarlo sin ginebra! ¿Aún no habéis probado el Tequila & Tónic, el Pisco & Tónic o el Vodka & Tónic?

Ismael Labrador

Ismael Labrador

Ismael Labrador, autor de No te Subas a la Barra, es periodista y barman.

1 Comentario

  • MoniRiosC 2 marzo, 2016 - 1:59 am Contestar

    Love it!

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