Estos ingredientes transforman tu copa en un espectáculo de luz y color

0 29 junio, 2017 - Tendencias

Quiero un gin-tonic, pero… ¿tienes esa ginebra rosa?”. Esta frase se ha convertido en una petición recurrente en bares, pubs, coctelerías y discotecas de toda España. La última vuelta de tuerca que ha dado la fiebre del gin-tonic viene pintada de color de rosa. A la gente le ha dado por las ginebras de este estilo. Y los destiladores, hábiles como siempre para explotar el marketing, no han dudado en lanzarse a crear nuevas gamas de ginebras coloreadas.

Pero no nos engañemos. En la mayoría de los casos se trata de la misma ginebra convencional con un añadido de colorante alimentario y aroma artificial. ¿Por qué entonces gustan tanto entre el público los gin-tonics rosas? La primera hipótesis nos lleva al sabor. Son dulces. Muy dulces. Tanto que algunas parecen un sirope con una cierta graduación alcohólica antes que una ginebra. Es normal, teniendo en cuenta que en muchas de estas ginebras el secreto está en la enorme cantidad de azúcar añadido que contienen. Para los paladares menos acostumbrados al amargo del enebro, lo dulce funciona.

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El verano invita a lucir luz y color en la copa.

Segunda hipótesis: el color. El gin-tonic es un trago tradicionalmente transparente. Ginebra blanca, tónica, cítricos y hielo. Que, de repente, entre en escena un color tan llamativo como el rosa genera un efecto de atracción evidente. Y, claro, llega el “si copa veo, copa quiero”. Al igual que sucede con la comida, los cócteles también se beben por los ojos. El aspecto visual activa el apetito.

Esta moda por pintar las ginebras para crear tragos de color rosa no es nueva. En realidad existen docenas de recetas clásicas y contemporáneas donde el color es el protagonista principal. Tanto que algunas de ellas dejaron de consumirse por las vinculaciones que tenía su gama cromática. Tal fue el caso del Clover Club, un cóctel inventado como tributo al salón del mismo nombre donde se reunían abogados y escritores entre finales del siglo XIX y principios del XX en Filadelfia. La receta original incluía una maceración previa de frambuesas en agua caliente y vodka. De ahí el característico color rosa de la copa final. El cóctel estuvo de moda en los primeros años del siglo XX, pero perdió su atractivo hacia el final de la I Guerra Mundial debido a que el color rosa comenzó a tener asociaciones femeninas. Curiosa forma de aparecer y desaparecer de la escena.

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En Estados Unidos se ha puesto de moda crear cócteles ‘mágicos’ utilizando Conchita Azul. Foto: Instagram de canonseattle.

Anteriormente al Clover Club los marineros de la Royal Navy británica bebían Pink Gin, una mezcla de potente color rojizo que combinaba ginebra con bitters. En su caso no lo consumían por el atractivo del color, sino por las propiedades digestivas que se le presuponían. De esta forma prevenían los mareos en alta mar. Más reciente tenemos el caso del Cosmopolitan, trago, este sí, con un marcado carácter femenino, desde que Madonna lo popularizara en los años 1980 y la serie Sexo en Nueva York lo catapultara a la categoría de cóctel de culto. Su rojo característico se debe a la presencia de arándanos. De la misma forma tuvo su momento de gloria el Tequila Sunrise. Algo tan sencillo como añadir un golpe de crema de cassis —éste era el ingrediente original antes de que se popularizada la versión con granadina que ha llegado hasta nuestros días— a un vaso con tequila y zumo de naranja convierte el trago en un espectáculo visual similar al de las lámparas de lava.

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Déjate de ginebras rosas, mejor haz sirope de hibiscus y usalo a discreción.

Rosa hibiscus

Arándanos, fresas, frambuesas, granadina… Son algunos ingredientes que ayudan a transformar un cóctel en un baño de color. Sin salirnos del universo de la ginebra, ha irrumpido últimamente otros que permiten pintar y colorear de rosa una copa: el hibiscus. Esta flor poco a poco ha ido encontrando su acomodo en las barras. Es un ingrediente versátil que puede aprovecharse de diferentes formas y que, aparte de su característico aroma, confiere al trago final una tonalidad rosácea que le da un plus de atractivo. En algunos locales lo usan como toque final para el gin-tonic, añadiendo un par de flores deshidratadas que, a medida que va pasando el tiempo, van coloreando la copa con hilos rosas. También se puede encontrar en formato burbujeante a través de las gamas de tónicas aromáticas de algunos fabricantes de refrescos. Y para los amantes del craft bartending, el hibiscus es un ingrediente ideal a la hora de construir siropes y bitters que, utilizados en cualquier receta, transformen el trago en un mural de color.

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Llegan los cócteles monocromáticos, perfectos para sacarlos a pasear en las terrazas nocturnas de moda.

Cócteles de ojos azules

Pero si ha habido un cóctel que ha hecho del color su carta de presentación, ése es sin duda el Blue Hawaii. Fue inventado en 1957 en la barra del hotel Hilton de Waikiki. Esta receta supo aprovechar el boom publicitario que le dio la película del mismo nombre que interpretó en 1961 Elvis Presley, hasta convertirse en una de las recetas más consumidas de la costa oeste de Estados Unidos en los años 1960. ¿Cómo no va a llamar la atención un cóctel de color azul servido con un trozo de piña y un sombrilla? ¿Quién puede resistirse a probarlo?

Su popularidad sirvió para impulsar las ventas del Blue Curaçao y crear versiones azuladas de cócteles de todo tipo, empleando este ingrediente en sustitución del triple seco. Así, por ejemplo, llegaron los Blue Margarita, los Blue Lady, el Blue Lagoon…

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Con menta y melón puedes vestir tus cócteles de color verde.

El verano pasado los cócteles azules volvieron a ser protagonistas en algunas barras norteamericanas. Robert Simonson relataba en el New York Times cómo en ciudades como Charleston, Chicago, Seattle, Los Ángeles y Nueva York estaban causando furor algunas recetas de cócteles de color azul. En este caso el ingrediente estrella era la Conchita azul (Clitoria ternatea), una flor de color azul intenso que tradicionalmente es usado en la industria cosmética para la elaboración de champús. También es empleada en algunas culturas como ingrediente culinario. Una peculiaridad de esta flor es que, en contacto con el ácido cítrico, se oxida rápidamente y hace que la copa adquiera un marcado tono violeta. Quizás por este efecto en el restaurante Canon de Seattle decidieron bautizar su cóctel con Conchita azul con el nombre de ‘Magic’.

Otros ingredientes como los licores de melón o menta también han ayudado a crear cócteles de color verde que forman parte del recetario clásico, como sucede por ejemplo con el Grasshopper, uno de los tragos digestivos más característicos para tomar después de una cena.

Ismael Labrador

Ismael Labrador

Aprendiz de barman. A veces escribo sobre coctelería y destilados en mi blog No te Subas a la Barra y en otros medios como éste. He organizado fiestas temáticas de cócteles para discotecas, pubs y terrazas de verano. Los fines de semana me puedes encontrar divirtiéndome y sirviendo gin-tonics en la barra de Radiotránsito (Valencia).

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