Proyecto Alcatraz: otra cara del Ron Santa Teresa

Llega la Navidad y de repente todo se ilumina, huele a leña, comemos rico (y mucho), pensamos ilusionados en los regalos… Y además de encarnar el espíritu de la Navidad, nos gusta ponernos un poco ñoños y hablar de cosas bonitas, porque no está nada mal leer buenas historias de vez en cuando. Nosotros no nos queríamos quedar fuera y venimos a contarte una. Atentos.
Se dice que toda crisis es un riesgo o una oportunidad, y que de los tiempos difíciles nacen grandes ideas. Hoy no vamos a hablar de cócteles, ni de destilados, ni de bares, ni de bartenders. Hoy hablaremos de un proyecto que nació en un momento crítico: el Proyecto Alcatraz. ¿Y por qué me cuentas esto en The Shaker & The Jigger? Porque quien está detrás de todo esto es Alberto Vollmer, CEO de Ron Santa Teresa. Fue él mismo quien expuso su proyecto ante una sala repleta de periodistas el pasado martes 28 de noviembre en el Círculo Ecuestre de Barcelona.

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El reposo del ron en la Hacienda Santa Teresa

El Proyecto Alcatraz tiene como punto de partida el año 2003 en la Hacienda Santa Teresa. Previo a esa fecha, la Hacienda ya había sufrido varias invasiones motivadas por los “exprópiese” de Hugo Chávez. Vollmer y su equipo, sin ser capaces de dar fin a la situación, tuvieron que buscar alternativas. La gota que colmó el vaso, y que llevó a la creación del proyecto, fue el asalto a la Hacienda por parte de tres miembros de La Placita, una banda criminal venezolana. Estuvieron escondidos varios días por las tierras donde se cultiva caña de azúcar, hasta que el jefe de seguridad, Jimin Pérez, consiguió encontrar a uno de ellos. Decidieron llevarlo a la policía, pero rápidamente se percataron de que allí desharían de él y no creyeron que esa fuera la mejor solución al problema. Jimin volvió con él a la Hacienda, donde Alberto Vollmer le ofreció volver a estar en manos de la policía o “pagar su culpa” con tres meses de trabajo no remunerado a cambio de techo y comida.

Bajo este cielo ocurre todo
Bajo este cielo ocurre todo

Las mismas opciones se les dio a los dos que faltaban. Todos eligieron la segunda. Y no se explica muy bien cómo acabaron trabajando en la Hacienda los 22 miembros de la banda. No puede haber sido un camino de rosas, para nadie. Llegar a crear un ambiente de acuerdo y bienestar cuando los valores y la moral de ambos lados son tan dispares no debe ser tarea fácil. Pero tanto los jóvenes de las bandas como los encargados del proyecto trabajaron en ello.
Con una velocidad voraginosa el Proyecto Alcatraz comenzó a crecer y crecer. Desde hace 14 años ya, los jóvenes se introducen en un programa de tres meses con formación en valores, educación para el trabajo, asistencia psicológica, trabajo comunitario y práctica de rugby. Y Alberto Vollmer incidió mucho en esto último: el rugby ha sido, y es, una exitosa herramienta para desarrollar los valores y el trabajo en equipo dentro del proyecto. A día de hoy cuentan incluso con un torneo propio de alcance nacional.

Los campeones del Proyecto Alcatraz Rugby Club
Los campeones del Proyecto Alcatraz Rugby Club

Son ya 10 bandas criminales las que han participado en el Proyecto Alcatraz. Y son 8 las cárceles que han decidido abrir las puertas a los entrenamientos de rugby. La criminalidad en Revenga, la zona en que se encuentra la Hacienda, ha disminuido notablemente.
Alberto Vollmer termina la charla diciendo que las crisis se pueden voltear cuando uno les sonríe y que todo el mundo se merece una segunda oportunidad. También es consciente de que si uno no invade, es invadido. Así es como, cuando la necesidad impera, nacen estrategias brillantes.

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