¿Qué significa ser mujer en coctelería?

Hace un par de semanas cerrábamos un artículo preguntándonos qué temas tendrían cabida en Barcelona Cocktail Art de Alimentaria 2018 en referencia a las mujeres.

Ahora podemos responder nuestra propia pregunta: muchos.
Tuvieron su lugar en la mesa redonda ‘Más allá de Ada Coleman y Sexo en Nueva York, qué significa ser mujer en coctelería en 2018’, que estaba formada por las speakers Yanaida Prado, barman en Dry Martini by Javier de las Muelas; Claudia Cabrera, bar manager en Kaito Izakaya; Adriana Chía, bartender y copropietaria de la Antigua Compañía de las Indias; Noelia Serna, gerente de Musutruk y Ana Gracia, bartender en The Traveller; y por Carme Gasull, periodista gastronómica y colaboradora en The Shaker & The Jigger, como moderadora.
Se abarcaron diversas temáticas, situaciones y puntos de vista. Algunos muy personales y particulares y otros más generales. Vamos por partes.
El día a día
Carme Gasull abre el debate: “el machismo existe, eso es obvio, en este sector y en otros tantos de la sociedad. ¿Cómo lo afrontáis? ¿Qué hacéis, por ejemplo, si alguien se dirige a vosotras en un tono no adecuado?”.
Una situación complicada donde las mujeres detrás de la barra se ven entre sus sentimientos y reacciones propias, y la presión y “normas” que suponen la atención al cliente. “Es muy distinto cuando empiezas que eres novatilla y tienes que aprender a torear según qué situaciones. También es muy distinto cuando una persona está trabajando para otra, que no tiene la libertad de decidir qué puede hacer en ese momento sino que más bien ser educada. Es distinto cuando tú eres la dueña y responsable y tienes que decidir. Intentar nunca enfadarte, claro, pero tienes que torear la situación” dice Noelia Serna. A lo que Adriana Chía añade “aunque a veces haga falta enfadarse también”. Para Noelia Serna la clave es hacer ver al cliente que se está equivocando con su conducta: “hay que poner los puntos sobre las íes. Yo digo mucho ‘perdona, te estás equivocando’, eso lo primero. Sal, respira, cuenta hasta diez y vuelves a entrar”.

Noelia Serna Musutruk Alimentaria
Noelia Serna tiene una larga y firme andadura en el mundo de la coctelería

Yanaida Prado, con una perspectiva más de la coctelería clásica donde ella comenzó, comentaba que la incursión de la mujer en este mundo es algo reciente y que a veces tenemos que ser un poco conscientes de que tanto el público como los barmans están poco adecuados a tener una mujer. Lamentablemente muchas veces tenemos que tener mal carácter, o tener carácter, para que se nos tome en cuenta. Entonces, realmente, todos estamos aprendiendo. Nosotras en posicionarnos como mujeres detrás de la barra, el público y los barmans”.
“Creo que es el hecho de mantener una barrera, ¿no? Y que se vea claro que tienes esa barrera. Al final, si no la impones, el cliente se toma una confianza que no debe. Tienes que marcar bien las distancias y tú misma saber mantenerlas” concluye Adriana Chía.
La apariencia
“¿Puede la vestimenta en el trabajo marcar esa barrera?” preguntaba Carme Gasull. ¿Hace la diferencia llevar traje o llevar vestido? ¿Las mujeres y los hombres deben ir vestidos iguales? ¿Se les impone a las mujeres que vistan o se maquillen de cierta forma?
“El hecho de llevar traje impone bastante más” opina Adriana Chía. Y Yanaida Prado se adhiere a su opinión: “Yo, en los sitios que he trabajado, siempre he exigido tener el mismo vestuario que mis compañeros. Para que aprendamos todos que mujeres y hombres somos iguales también tenemos que parecer iguales. Yo he visto en muchos sitios camareras muy profesionales con unos taconazos impresionantes detrás de la barra, de 8 a 10 horas a la noche. Es impensable”.

Yanaida Prado Alimentaria Dry Martini
Yanaida Prado es una veterana con extensa experiencia. María Dolores Boadas es su gran modelo a seguir

Ana Gracia, que antes de trabajar detrás de la barra como bartender trabajó en discotecas, añadía que ir sin maquillar, por ejemplo, es impensable. Si no estás maquillada, no trabajas. Y de igual manera ocurre con el hecho de llevar escotes o zapatos de tacón.
La brecha salarial
Hilando lo anterior con un tema tan discutido como la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, Ana Gracia comentaba que en su caso no había cobrado menos que ellos, sino lo contrario. “Por ser mujer o por ir vestida de una cierta forma, me pagaban más. Discriminación positiva monetariamente hablando. Porque en cuanto a degradación femenina es total. Pagarme más… ¿por qué? ¿Porque voy con escote, porque me pinto, porque voy con tacones?”.

Ana Gracia Alimentaria Traveller
Ana Gracia comenzó su carrera siendo muy joven. Antes de ser bartender en The Traveller (Madrid) lo fue en Le XIX (Sevilla)

Yanaida Prado sí nos dio un ejemplo en el que cobraba menos que un hombre en el mismo puesto con las mismas responsabilidades: “me he encontrado con esto a nivel de encargada. Descubrí que el anterior encargado cobraba una cierta cantidad de dinero y yo muchísimo menos. ¿Cómo se digiere eso? Es complicado pero yo lo manejé como “te voy a demostrar lo que valgo y tienes seis meses para rectificar. Si valgo lo mismo que el que se ha ido o si me voy a la calle. Pero me voy yo”. Según Yanaida, la profesionalidad es lo que tiene que mandar en este tipo de situaciones y no otro tipo de factores. “Yo valgo esto porque sé hacer un buen cóctel, no porque soy mona. Si soy mona, perfecto para mí, o para ti. Pero realmente lo que importa aquí es que sé de whisky, sé de ginebra, sé de coctelería y te puedo atender una mesa y un bar”.
La vieja escuela
¿Se ve más el machismo en la vieja escuela? Yanaida Prado, la más veterana de las cinco mujeres sentadas en esta mesa, comentaba: “en la coctelería clásica, cuando yo empecé, había muy pocas mujeres. Podías contar cuatro que supieras su nombre y en qué barra estaban. Ellos están aprendiendo a trabajar con nosotras y nosotras a mantener nuestro valor detrás de la barra”.
Claudia Cabrera exponía su visión desde el lado contrario. “Yo actualmente trabajo solo con gente joven. Hay más apertura, se trabaja de otra manera. A diferencia de otros lugares en los que he trabajado donde tenían otra edad y por ende otras ideas. Les cuesta ver a una mujer detrás de la barra. A mí me ha tocado trabajar en lugares donde era la única mujer. Yo ahora intento contratar a mujeres. Hay otro orden, limpieza… no digo que los hombres no sean ordenados y limpios, pero somos más afines a trabajar juntas. Y también es esto de ayudar a crecer y a meter mujeres en el sector”.

Claudia Cabrera Kaito Alimentaria
Claudia Cabrera ha pasado por diferentes barras de México. En Kaito Izakaya ha desarrollado un menú basado en sake y destilados japoneses

Los concursos
Y por último, un tema que genera mucho debate. Carme Gasull lanza un interrogante: ¿pensáis que las marcas quizás sugieren a las mujeres que se presenten a concursos para cubrir una cuota femenina?
“Yo creo que se deberían hacer concursos mixtos siempre. No se debería separar por género” afirma Adriana Chía con convicción. El público no duda en aplaudir. A día de hoy separar por géneros algo que debe ser valorado por profesionalidad debería estar obsoleto. Y más aún que cosas como la caballerosidad sea un requisito dentro de las bases de un concurso. “¿Ser caballeroso qué significa? ¿Una mujer tiene que ser caballerosa? ¿Cómo se entiende eso? Al final los concursos tienen que ser para todos”.

Adriana Chía Antigua Compañía Indias Alimentaria
Adriana Chía es cofundadora y copropietaria de La Antigua Compañía de las Indias. Antes, tuvo un largo recorrido en Solange (Barcelona)

Adriana, conocedora de primera mano como concursante, comentaba que son muy pocas las mujeres que se presentan a los concursos frente a la cantidad de hombres pero que, las que se deciden a hacerlo, van pasando satisfactoriamente las etapas e incluso muchas de ellas resultan ganadoras. “Fíjate qué dato ¿eh? Somos pocas y aún así ganamos muchos concursos. Imagínate si nos apuntásemos más” decía con humor Noelia Serna.
“No sé si hay como una cosa de “¿qué voy a hacer yo ahí?”. Yo que he estado en los concursos de un lado y del otro, realmente veo mucha más inseguridad en las chicas para presentarse. Los chicos van más relajados, como ‘yo salgo y lo que sea’” decía Yanaida, que además de participar como concursante lo ha hecho como jurado.
Existen muchos temas en torno a la mujer y la coctelería que podrían dar cabida a largas horas de conversación y debate. Siempre darán como resultado opiniones diversas, con las que podemos o no estar de acuerdo. Si algo queda claro al acabar esta mesa redonda, y como bien dijo posteriormente una persona del público, es que las mujeres tienen su lugar detrás de la barra y “no venimos a complementar a nadie”.

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