4 formas de encontrar la inspiración y un consejo para crear un cóctel

0 3 septiembre, 2015 - Consejos

Cócteles que ganan premios, cócteles que te hacen poner los ojos en blanco, cócteles que parecen de película, cócteles con ingredientes aparentemente imposibles y que, sin embargo, combinan de maravilla… Cuando la invención de un cóctel es exitosa, materializamos una idea e incluso a veces se nos escapa una lagrimilla de felicidad. Pero, ¿cómo surgió esa idea? ¿De dónde llegó la inspiración -si es que fuimos inspirados por algo-? Hoy vamos a explorar los diferentes caminos que inspiran a algunos barmans y barmaids a la hora de crear un cóctel.

El Insomnio es tu amigo

A todos nos ha pasado que estamos en la cama sin poder pegar ojo. Hay quien aprovecha para hacer mentalmente la lista de la compra y hay quien aprovecha para crear un cóctel bueno. Es el caso de Yanaida Prado, barmaid en La Confitería, quien creó el Picasso (tequila dorado, albahaca fresca y absenta) en una noche de insomnio. También Miguel Pérez, barman en Solange, duerme muy poco y cuando le vienen ideas estando en la cama más despierto que un murciélago, se levanta y lo escribe en un papel. Conclusión: si no puedes dormir, puedes crear.

¿Insomnio? Ponte a crear

¿Insomnio? Ponte a crear

Un ingrediente que marca todo lo demás.

Las características del ingrediente base modulan lo siguiente”––nos dice Alberto Pizarro, Bar Manager de Bobby Gin. “Cuando tengo productos nuevos los huelo, los cato y guardo esa información en mi mente. Y ese registro sale cuando menos te lo esperas” ––añade Marc Álvarez, Bar Manager de ElBarri Adrià. También Mariano García, head bartender del Bar Ocaña puede partir del destilado base para crear un cóctel, y a partir de ahi, aplicar el “menos es más” en su creación. Y es que Mariano es un firme defensor de utilizar pocos ingredientes en un cóctel, de ir a lo simple y fresco, ya que así es más fácil hacerlo y entenderlo. Roberto Morata de The Library parte la mayoría de las veces de la adquisición de un nuevo priducto, ya sea destilado, bitter o algo creado por él mismo para explícitamente aplicarlo a un cóctel. Los nuevos ingredientes que vayan surgiendo en tu vida también son un punto de partida muy útil para crear un nuevo cóctel: “cuando encuentro un nuevo ingrediente, busco una buena ubicación del mismo en la mezcla”––nos dice Óscar Molina. Y añade: “eso sí, siempre de la mano del destilado que organolépticamente puede funcionar, o casar o potenciar”.

Donde unos ven moras, tú ves un cóctel que la petará.

Donde unos ven moras, tú ves un cóctel que la petará.

Revisita los clásicos.

Si son clásicos, es porque funcionan. Así que partir de un cóctel original es una buena forma de crear algo nuevo, como hace muchas veces Roberto Morata de The Library. “Casi siempre tengo un clásico en mi mente al que le doy un twist y le infiero alguna técnica moderna o un homemade de los míos” ––explica Óscar Molina.

Empieza por el destilado base ¡y a jugar!

Empieza por el destilado base ¡y a jugar!

El propósito del cóctel marca su origen.

Si el cóctel tiene que cumplir un propósito, la creación está más acotada. Es el caso de un cóctel que tiene que cubrir un hueco en la carta o que se crea para un evento o concurso con unos ciertos requisitos base. En este caso, las opciones son más limitadas, y se trata “de ir enlazando”, como dice Pizarro. “Si tengo que hacer una receta específica para un evento, me rijo por el destilado, la historia, cómo lo prepararan… y así voy jugando” ––apunta Yanaida. Así que ya sabes, ¡a jugar!

 

Si estás creando para un concurso, las opciones son más limitadas, pero la imaginación no.

Si estás creando para un concurso, las opciones son más limitadas, pero la imaginación no.

La hoja en blanco… para los genios.

Porque en realidad, como dice Marc Álvarez, “es difícil que por arte de magia salga algo”. Sin embargo, ese “click” que inspira la idea puede proceder de muchos estímulos: “una comida y su combinación de sabores”, como le ocurre a Alberto Pizarro, “la información que sin darte cuenta has ido procesando a lo largo de los días, quizás al pasar por una tienda u otras situaciones cotidianas”, como le pasa a Miguel Pérez u “ojeando mi recetario secreto”, como confiesa Óscar Molina.

Que la inspiración te pille trabajando

Que la inspiración te pille trabajando

Y es que la inspiración, amig@s, es una cosa, y el desarrollo de la misma (o sea, el trabajo “duro”) es otra. Así que manos a la obra… y que ésta te llegue trabajando, como dijo Picasso.

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