Cómo sacar el máximo partido a tus cócteles en Instagram

0 30 mayo, 2017 - Consejos
Fotos: Lovefood_es.

En estos tiempos de interconectividad no basta con que un cóctel esté bueno y haya sido elaborado con ingredientes de calidad por manos expertas. También tiene que ser bonito. Y lo más importante: tiene que parecerlo. Porque si nuestro cóctel cumple todos estos requisitos se convertirá en algo totalmente instagrameable, viral y, por lo tanto, en un objeto de deseo. Para ello, dicen los que saben que no basta con disparar la foto y subirla a Instagram, sino que hay que tener en cuenta una serie de detalles fundamentales para lograr el éxito en esta red social.

Hablamos con Ana Casanova, más conocida como Lovefood, quien desde 2012 gestiona con éxito una cuenta de Instagram que hace de la comida y la bebida un arte. El resultado de su buen gusto para fotografiar desde Bloody Marys a callos con garbanzos, ceviches o cafés con leche son más de 15.000 seguidores y una de las cuentas más bonitas y con más personalidad de la red. Ana nos contó qué hacer (y sobre todo qué no hacer) a la hora de fotografiar nuestros cócteles.

1- “Yo no quiero hacer lo que hace todo el mundo”. Lo que significa que a la hora de crear una cuenta de Instagram es importante que decidamos quiénes vamos a ser antes de empezar a disparar a lo loco. Antes siquiera de tocar el móvil es fundamental tomar una serie de decisiones para que nuestra cuenta sea una prolongación coherente de nuestra personalidad, tanto si somos un establecimiento como un instagramer. Estética, atrezzos, ángulo, filtros, contenido (¿vamos a fotografiar producto o también clientes? ¿vamos a aparecer nosotros?)… Decidamos qué historia queremos contar a través de imágenes y texto, pero hagámoslo antes de empezar a contarla.

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La luz es un elemento clave de la fotografía. La natural, muchísimo mejor.

2- “El texto también importa”. Porque Instagram no son solo fotos, sino que van acompañadas de un texto que debería tener cierta gracia, un punch que suele ser difícil de encontrar en muchas cuentas de eso que se ha dado en llamar influencers. Lo ideal, asegura Ana, es encontrar el propio tono, alejado de un estilo excesivamente naïf en el que es fácil caer en esta red social.

3- “Hay que cuidar los hashtags“. Y ponerlos, a poder ser, en un comentario, para no dificultar la legibilidad del texto. Lo peor, asegura, es integrar los hashtags en el texto (por ejemplo: este #mojito con #mango está delicioso), pero también lo es acabar con una montaña de hashtags al final. Así pues, lo ideal es colocarlos en uno de los comentarios. Es importante, además, utilizar una serie de hashtags fijos, que debemos decidir en función de lo que queramos transmitir. Ellos serán los que definirán la personalidad de la cuenta, y se complementarán con otros diferentes que variarán en función de la foto y tendrán un carácter descriptiva. En importante, pues, hacer un estudio previo de hashtags del sector para decidir cuáles van a acompañarnos para siempre.

4- “Si no hay luz natural, no hay foto”. Ana es tajante con esta máxima. De hecho la mayoría de fotos de su cuenta las hace en su casa en un momento concreto del día (de 12 a 15 h no se puede, ya que hay que evitar el sol directo), y no duda en salir a la calle o buscar la mejor luz cuando hace fotos en locales. Consciente de que es complicado buscar la luz en una coctelería, recomienda al menos dar con el lugar que tenga mejor luz. “Con solo que haya un poquito de luz natural se puede buscar algún claroscuro bonito, pero si en el exterior es de día lo mejor es salir un momento a la calle y buscar la luz óptima para sacar el mejor partido de los cócteles“. Ana confirma, además, lo que ya intuíamos: nada de iluminar con linternas de móvil ni flashazos agresivos. Busquemos la luz y, si no, esperémosla.

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Definitivamente: ¡mister fotogenia 2017 de The Shaker and The Jigger!

5- “Hay cócteles muy fotogénicos”. Resulta que a los cócteles y a la comida les ocurre como a las personas: las hay más fotogénicas que otras. “A los cócteles oscuros o el vino tinto les ocurre como  a los potajes y a los platos que están más buenos: suelen salir fatal en las fotos“. Mejor optar por combinados “de colores claros, transparentes, azulitos, rojo, rosa, con burbujitas, que quedan muy bien…“, afirma.

6- “Mucho cuidado con el hielo”. O hacemos la foto de inmediato o vamos por la vida con un hielo falso a mano. En cuanto se derrite el hielo el cóctel perderá prestancia, de manera que lo mejor es hacer siempre la foto inmediatamente o apostar por un hielo de metacrilato o una gelatina en forma de hielo.

7- “Mejor tender al minimalismo”. Pese a que algunas cuentas de Instagram especializadas en gastronomía se caracterizan por el barroquismo y el colorido, en el caso de los cócteles Ana sugiere dar protagonismo al producto, que se encuentre siempre sobre un fondo bonito, sin ningún objeto que estorbe y, como máximo, con algún elemento decorativo que tengamos a mano. “No hace falta romperse la cabeza: bastará con un puñado de frambuesas o tres fresas… algo que dé color a la foto“, afirma. En este sentido, el fondo debe estar limpio y ser una pieza importante de la foto. “Personalmente, pero esto es algo personal, no me gustan los planos cerrados. Es preferible que el producto respire y se vea el fondo”. Por lo tanto, debemos cuidarlo tanto como al cóctel“.

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Juega con las texturas, los colores y la profundidad de la imagen. Y mejor con una réflex.

8- “No abusar de las Stories”. Y, sobre todo, no olvidar su razón de ser: la inmediatez. Las Stories nacieron para explicar lo que estamos haciendo en cada momento, siempre que tenga interés para nuestros seguidores y que no nos desvíen de nuestros objetivos.

9- “No es necesario colgar ocho fotos seguidas”. Y quien dice ocho, dice cuatro. Ana no sigue una norma fija en cuanto periodicidad y horarios, pese a que existen estudios que demuestran que hay horas óptimas para colgar las fotos a lo largo del día, pero nunca cuelga varias fotos seguidas, ya que es muy fácil que esta práctica se traduzca en una pérdida inmediata de seguidores.

10- “Ya casi nadie hace fotos con móvil”. Lo que demuestra, y es fácil sorprenderse a una misma sintiendo incluso un poco de pena por ello, que la esencia de Instagram se ha ido perdiendo con los años. O tal vez la volatilidad sea precisamente su verdadera esencia. En cualquier caso, la réflex parece haber ganado la batalla en Instagram, lo que no significa que no podamos seguir navegando a contracorriente y apostando por nuestros móviles para la causa.

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Laura Conde

Laura Conde es editora jefe de Vice y escribe sobre gastronomía y tendencias en su blog Gastronomistas.

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