Cuando solo te quede una moneda en los bolsillos, ve a limpiarte los zapatos

2 25 mayo, 2016 - Consejos

Soy maniático, irascible, no me gusta ver muchos colores juntos, ni los platos con demasiada comida. Me ponen nervioso las alturas, las casas pequeñas y los suelos de gres. Y si me presentan a alguien, solo miraré dos cosas: las manos y los zapatos.

Pero, ¿a quién le importa? Yo soy el sujeto anónimo que disfruta con sus rituales de secta secreta, como si cada trago siguiera los pasos de una pócima mágica que te hará cabalgar sobre un pony a través del arco iris hacia el país de Nunca Jamás. O así lo veo yo en mi mundo imaginario.

En realidad solo soy un “mezcla-zumos”. Tú me pides algo rico y exclusivo, y yo haré mi mejor esfuerzo por dártelo. Y si solo por un instante veo a mi cliente levantar la vista y brillar en ella una chispa de felicidad, sentiré que el pequeño poni ha llegado a su destino.

Para llegar a ese estado de satisfacción hay que caminar bastante, aprender, formarse… 
Seguir ejemplos es bueno. Pero nunca pierdas tu autenticidad, por muy extravagante que resultes a los demás. Pues solo si crees que estás haciendo algo especial, conseguirás que tus clientes se sientan especiales.

Y en tu camino de vuelta a casa, esa satisfacción de chamán de la aldea es lo que hace que te mires las manos esperando no haberte mordido las uñas y que recuerdes que con la última moneda que te quedaba ayer en los bolsillos, fuiste a limpiarte los zapatos.

No soy un héroe, no soy ese mago ni el creador de huellas a seguir. Pero soy la persona de zapatos brillantes que quizás haga destellar una chispa de felicidad en tus ojos por un segundo.

Y para mí, es suficiente.

MiguelPerez ficha

Miguel Pérez. Bartender, consultor y formador

3 Comentarios

  • Keli 17 noviembre, 2016 - 2:16 pm Contestar

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