¿Puedo captar la atención del lector con algo tan sencillo como un largo y simple título para un artículo?

0 17 febrero, 2015 - Consejos, CONSEJOS Y CURIOSIDADES

Puede. Pero… ¿es suficiente? Obviamente no, pero es innegable que cualquier efecto sorpresa siempre es bienvenido. Y esa es sin duda una buena filosofía sobre la que meditar cuando se trata de trabajar de cara al público.

Hace años, el primer crítico gastronómico, el excéntrico y noble Alexandre Balthazar Laurent Grimod de La Reynière, pronunció una frase que en su momento llamó mi atención: “El postre siempre ha de ser espectacular, ya que suele llegar cuando el comensal ya no tiene hambre”.

Y he de decir que tiene toda la razón del mundo ¿cuántas veces habéis dicho “Ya no puedo más” y habéis cambiado de opinión al ver pasar ese espectacular postre que ha ido a parar a la mesa de al lado?

Es precisamente esa capacidad de sorprender, de dar algo que ni el cliente sabía que necesitaba, de estar por encima de sus expectativas, lo que hace que una simple visita a tu local se convierta en una experiencia que desea ser repetida.

Si no hay clientes no hay local. Pero si los hay y no vuelven, tampoco.

Y es que al final esa relación simbiótica que existe ente el bartender y el cliente es muy similar a una relación de pareja (¡que no me oiga mi mujer!): si dejas que caiga en la rutina, la llama se irá apagando hasta que apenas quede desidia. Cada cierto tiempo hay que meter un elemento sorpresa, crear expectativa. Dejar que se vuelva a enamorar de ti cuando ya se le ha olvidado.

Creatividad, pasión, arrojo, valor y mucho descaro son imprescindibles para crear experiencias y despertar en tus clientes la necesidad de saber con qué les vas a sorprender.
A veces es tan simple como una carta creativa, irreverente y muy alocada, como las del Callooh Callay de Londres, o tan extravagantes como las presentaciones que proponen los locales de The Social Company, donde lo mismo te ponen un cóctel en un fingido brick de zumo como una bañera de juguete con patitos de goma; o quizás solo el punto de locura que Carlos Moreno imprime en sus propuestas.

Una de las sorprendentes creaciones del Pollen Street Social

Una de las sorprendentes creaciones del Pollen Street Social

A veces es solo tan sencillo como recordar un nombre y una bebida, servirlos con una gran sonrisa y atreverte a recomendar algo nuevo y especial a la vez que lo bautizas como “El día que conocí a …”

Cualquier fórmula es válida siempre que lleve implícita la condición de “eres especial y voy a darte lo que en otro sitio no te pueden dar”. Y tener esa capacidad de sorprender, de atraer y de lo que es más importante, una vez conseguido, no defraudar, es lo más complicado.

Hace tiempo tuve también la suerte de trabajar en uno de esos sitios emblemáticos que nunca se te olvidan, el conocido Bar Chicote (nunca me ha gustado llamarlo Museo), y fue precisamente ahí dónde conocí el verdadero talento de uno de los más renombrados bartenders y pioneros de la coctelería en España: Don Perico Chicote.

Fachada del edificio del Bar Museo Chicote, en la Gran Vía madrileña. Foto de Cvbr.

Fachada del edificio del Bar Museo Chicote, en la Gran Vía madrileña. Foto de Cvbr.

Si algo se le daba bien, era ser anfitrión: Los que entraban en su bar entraban en su casa; nunca nadie salía decepcionado, pues no sólo era un bar, era un centro neurálgico de vidas cruzadas, del panorama cultureta que don Perico fomentaba en el pequeño entramado social que se formaba en su local, que era su pequeño mundo. Sorprendía, animaba, disfrutaba y sobre todo hacía disfrutar sintiéndote bienvenido.

Me encanta ese letrero que hoy en día reza en su puerta:

“En 1931 Perico Chicote fundó en este local su histórico bar para mezclar bebidas, vidas y opiniones, para que opiniones, vidas y bebidas convivan”.

Toda una declaración de principios.

Toda una declaración de principios.

A él le debo esa premisa básica: un cliente es un invitado que ha entrado en tu casa. Y esta es una de las reglas de oro.

Cuida, mima y sorprende a cada uno. Aunque todo empiece con un simple título absurdo.

MiguelPerez ficha

Miguel Pérez. Bartender, consultor y formador

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