Las chicas son guerreras III: Elisa Libertad y Carla Fernández

3 31 marzo, 2016 - GENTE

Seguimos con nuestra entrega sobre mujeres cocteleras, esta vez con dos generaciones diferentes frente a frente: la experiencia, la madurez y la espontaneidad antepuestas a la frescura, a la juventud y a la formación estricta. Dos caminos y un solo objetivo: la perfección. Hagan juego.

ELISA LIBERTAD VIDAL

Su gintonic arrasó en el III Origins by Schweppes en Valencia, y aunque “me enorgulleció muchísimo competir contra mi hijo, pero hubiese deseado que ganase él”. Sólo una madre habría dicho esto.

Elisa ha pasado más horas detrás de una barra que cualquiera de los presentes

Elisa ha pasado más horas detrás de una barra que cualquiera de los presentes

Otra de las barmaids más curtidas y añejas es esta valenciana que ha pasado por todos los estadios de esta carrera profesional “estoy detrás de una barra desde los dieciséis años. He trabajado de camarera en cafeterías, en discotecas, en pubs, en restaurantes, en salones de banquetes, en hoteles, en chiringuitos de playa, en eventos de marcas. En fin, he sido barista, reponedora, transportista, ayudante de barra, jefa de barra y staff y dice que lo primordial para triunfar en su mundo es tener “serenidad, discreción y seguridad” así como “proyectar tu pasión a tus cócteles y a través de ellos a tus clientes”.

En la actualidad Elisa es dueña del local valenciano Sloppy Jane, donde también trabaja como barmaid. Se trata de un espacio para la coctelería creativa situado en Valencia, la ciudad que la vio nacer. Para ella, su profesión supone ser “una enamorada de mi trabajo, un soñadora de las mezclas, una profesional incansable y un ser humano feliz”.

Pero no siempre fue todo de color de rosa. Nos consta que los comienzos fueron difíciles: “Cuando yo empecé era duro, porque en las barras casi no había barmaids; todas éramos ayudantes”. Afortunadamente, los tiempos cambian y las mujeres comienzan a tomar las barras; “el porqué lo tiene la evolución, el crecimiento y la apertura de mentes”. A pesar de las dificultades, se impuso el destino “fue como si la energía fluyera para que las cosas se desarrollasen como lo han hecho hasta ahora”.

Con formación, dedicación y buenos maestros todo es posible: “he conocido a muchas personas interesantísimas en esta profesión y todas han hecho que éste fuese mi camino, pero creo que si hay algo que me fascina realmente son los destilados. Las transformaciones que se producen para que podamos degustarlos: ¿en qué sensaciones se inspiran los maestros destiladores para crear tal o cual combinación alcohólica? ¿Por qué eligen ese camino organoléptico para su destilado? ¿Qué me trasmite esa información para poder desarrollar un cóctel recogiendo su testigo creativo?”. Como vemos, ni siquiera los expertos tienen todas las respuestas.

CARLA FERNÁNDEZ

“Siempre digo que los  mejores cócteles son los que te preparan con cariño y estando rodeado de buena compañía, pero si me tuviera que quedar con algún clásico…, quizás fuera el Martínez o un buen old fashioned de bourbon, ¡nunca fallan!”.

Carla, 25 años y ya es dueña de una mezcalería.

Carla, 25 años y ya es dueña de una mezcaloteca.

Esta jovencísima bartender y dueña de la primera mezcaloteca de Madrid, Corazón de ágave, lo tiene claro y dice que para ser una buena profesional hay que “conocer la coctelería clásica y los destilados que forman el lineal de tu barra así como trasmitir a los clientes la emoción de lo que estás haciendo y los conocimientos, porque detrás de cada cóctel hay una historia que trasmitir”. Carla lleva el oficio en las venas, “mis padres tienen un restaurante, El gavilán, en un pueblo de Ávila, y allí tenemos una pequeña coctelería, donde empezó todo y a la que me escapó de vez en cuando a seguir trabajando y disfrutar del oficio”.

Técnico en servicios de bar y restaurante, y técnico superior en restauración en la escuela superior de Hostelería y Turismo de Madrid, ya sabe qué supone ser embajadora de marca, algo que le supuso “otra forma de conocer los destilados desde fuera de la barra, pero con el mismo objetivo, trasmitir lo que hay detrás de cada botella”.  Esta apasionada de su oficio es consciente de que nunca hay que dejar aprender “éste es un trabajo en el que tienes que estar continuamente al día y, por supuesto, cuanto más formación tengas, más preparado estarás”, de hecho es técnica en destilados y ha cursado un bar master reserve: “es un aprendizaje muy amplio sobre los conocimientos de los procesos productivos, categorías y estilos de los diferentes destilados; un análisis sensorial (cata de materias primas, destilados de reciente elaboración, destilados evolucionados y marcas comerciales)”.

Con tan sólo veinticinco años ya es vencedora de cinco concursos, entre los que destaca el Campeonato nacional de coctelería sin alcohol 2011, una de las categorías más difíciles de esta profesión: “siempre tengo más dificultades a la hora de crear un cóctel sin alcohol ya que la tendencia es a hacerlo dulce. Hay que mantener siempre el equilibrio para que el resultado sea agradable. Existen muchos mas cócteles clásicos con alcohol que sin él y, por inercia, partes de una base alcohólica para realizar el combinado”.

Una creadora nata “me encantan los clásicos, y crear cócteles de todo tipo ya sea con alcohol o sin alcohol” a la que no le tembló el pulso cuando le pedimos que inventara un combinado para nuestro blog: “Menudo reto me planteas en tan poco tiempo… Pero ¡ahí va! Lo llamaré S&J. Los ingredientes son: mezcal, zumo de pomelo rosa, licor de cerezas y jengibre natural. Se agitan los ingredientes en la coctelera y se sirven en un vaso tipo long drink, con hielo pilé. Lo terminaremos con ginger ale y, como decoración, pondremos un par de cerezas al marrasquino y una ramita de menta”.

Para Carla, las características imprescindibles para triunfar son “por supuesto, amabilidad y pasión por el trabajo, pero es muy importante tener conocimientos sobre lo que vas a ofrecer”, ya que la oferta es prácticamente infinita: “evidentemente existe un cóctel para cada momento; no va a ser el mismo cóctel el que te tomes antes de comer, que lo que queremos es abrir el apetito, con sabores más cítricos o más amargos, por ejemplo, una Margarita o un Negroni, que el que nos tomemos después de comer, que incluso podría sustituir el postre, con sabores más dulces y más cremosos, como un Brandy Alexander”.

Mujeres de rompe y rasga dueñas de sus destinos que decidieron apropiarse de sus futuros haciendo lo que más les gusta: poner la mejor coctelería a los pies de quienes quieran disfrutarla.

Angélica Guzmán Miralles

Angélica Guzmán Miralles

Epicúrea de corazón y comunicadora de vocación, llevo escribiendo desde que tengo memoria aunque en prensa sólo desde 1999. Amante del ocio, de los idiomas y de la fotografía he hecho de éstos mi modo de vida. Disfrutar con lo que haces es lo mejor del mundo, por eso quiero compartirlo con vosotros.

1 Comentario

  • Marca 28 mayo, 2016 - 9:47 pm Contestar

    Muy interesante que se dé visibilidad a estas grandes profesionales. Gracias por esta serie

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