Mies van der Rohe

0 11 mayo, 2016 - GENTE

Hace años, mientras estudiaba medicina, asistía también a clases en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Barcelona, mis mejores amigos estudiaban allí; ellos serían años más tarde los creadores de mis dos primeros bares: los Gimlets. La arquitectura se convirtió en una de mis pasiones. Mi primer viaje por Europa fue gracias a Interrail para descubrir la obra de Alvar Aalto y de Le Corbusier.

Hoy escribo sobre uno mis grandes referentes: Mies van der Rohe, y también de su relación con los Dry MartinisLudwig Mies van der Rohe nace el 27 de marzo 1886 en Aachen, Aquisgrán (Alemania). Con sólo 14 años empieza a trabajar en el taller de piedra tallada donde lo hace su padre y en poco tiempo se convierte en capataz de obra. Un año más tarde ya es dibujante de adornos en un taller de estucados y con 19 deja su población natal y se traslada a Berlín, donde entra en el taller de Bruno Paul para el que diseña principalmente muebles. A los pocos meses, van der Rohe realiza su primera construcción tras ser recomendado por Paul: la casa del filósofo Riehl en Postdam, a las afueras de Berlín.

Un tiempo más tarde comienza a trabajar en el estudio de Peter Behrens, pionero en la implantación de nuevas técnicas constructivas y nuevos materiales, siendo también precursor de una nueva gran idea, la de la identidad corporativa, involucrándose en todos los aspectos relacionados con el diseño industrial. También proyecta para la compañía AEG: fábricas, viviendas para los trabajadores, muebles, productos industriales, papelería, carteles, anuncios, escaparates… Behrens proclama con ello la unión de arte e industria. En este periodo, Mies tiene la oportunidad de conocer a dos arquitectos que también trabajan allí y que se convertirán en grandes: Walter Gropius y Le Corbusier.

A los 26 años, con mucho esfuerzo crea su propio estudio y, tras un viaje a los Países Bajos, deja atrás sus intereses iniciales por la arquitectura neoclásica. Ese mismo año diseña una casa de campo para el matrimonio Kröler-Müller en La Haya. Además, en esta época se casa con Eda Bruhn y se traslada a vivir a Werder, a las afueras de Berlín, donde nacerán sus tres hijas. En estos años, los padres de ella los mantienen económicamente. Hasta entonces, las relaciones entre familia y trabajo son buenas, pero la Gran Guerra provoca que van der Rohe sea destinado con el ejército a Rumania y que la familia quede rota. De hecho, cuando termina la guerra, al poco tiempo de su regreso se separa de su mujer.

En esta época se adhiere a diversos movimientos de vanguardia como Novembergruppe y empieza a realizar proyectos revolucionarios. Publica la revista “G” junto a otros artistas, relacionándose con algunos de los más avanzados del momento como Tristán Tzara.

En 1927 dirige en Sttutgart la construcción de la Colonia Weissenhof, un proyecto de viviendas experimentales donde también Walter Gropius y Le Corbusier se encargan de algunas de sus construcciones, y donde conoce a la diseñadora Lilly Reich, determinante en su vida. Mies, que no estudió arquitectura y ni tan siquiera finalizó el bachillerato, considera que es más difícil diseñar una silla que un rascacielos.

En 1929 recibe el encargo de proyectar el Pabellón Nacional de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona. Este edificio se convertirá en una de sus grandes obras y un referente de la arquitectura universal.

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Pabellón Mies van der Rohe (Barcelona)

Lo hace partiendo de una pieza de ónice que descubre en su visita a un almacén de mármol en Hamburgo. Van der Rohe crea un templo de la modernidad con cristal, acero y cuatro tipos distintos de piedra diseñado con un techo blanco plano sostenido por ocho columnas muy delgadas de cromo pintado que flota por encima de muros-cortina de mármol verde.

El pabellón pretende simbolizar el carácter demócrata y progresista de la nueva república de Weimar y la recuperación de Alemania tras la finalización de la 1ª Guerra Mundial.

En el interior del pabellón, con escaso mobiliario, destacan las sillas Barcelona, diseñadas conjuntamente con Lilly Reich e inspiradas en las sillas plegables y los apoya-pies en forma de X de los faraones, que fueron creadas para que pudieran sentarse los reyes de España durante la inauguración. Una cortina roja y una alfombra negra combinadas con el color amarillo del ónice de la pared serán los elementos que rindan tributo como representación de los colores de la bandera alemana. Todo ello completado con la escultura “La Mañana”, de Georg Kolbe, situada en un pequeño estanque.

La intención es que el pabellón sea en sí mismo el objeto a exponer. El día de la inauguración, el Rey de España Alfonso XIII le preguntó: “¿Para qué sirve?”, a lo que Mies respondió: “Para ser bello”. En ese mismo acto, tal como puede apreciarse en algunas fotos de la época, aparecen los invitados, entre ellos Alfonso XIII y Mies tomando unos Dry Martinis.

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El Rey Alfonso XIII y Mies brindando con 
Dry Martinis durante la inauguración del Pabellón

El alma que lo envuelve forma parte de mi imaginario de la arquitectura, del Movimiento Moderno, junto al edificio de la Bauhaus de Gropius, la Iglesia de Notre Dame de Ronchamp de Le Corbusier, la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright o la iglesia de Imatra de Alvar Aalto. Siempre he creído que Mies por su ligereza, pulcritud y transparencia rinde con esta obra tributo al Dry Martini, una de sus pasiones.

Allí presentamos el 20 de abril de 1999 el libro del que fui promotor, “29 Dry Martinis”, un compendio de 29 relatos inéditos de diferentes autores dedicados al rey de los cócteles: Eduardo Mendoza, Maruja Torres, Alicia Gimenez-Bartle, Joan Barril o el Gran Wyoming, entre otros, con ilustraciones de Joma y diseño de mi entrañable Carlos Rolando.

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Javier de las Muelas con Carlos Rolando en al Pabellón Mies van der Rohe

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Evento en el Pabellón Mies van der Rohe

Meses más tarde, tras la Exposición de Barcelona, Mies es nombrado director de la Bauhaus, donde permanece tres años hasta que los nazis ganan las elecciones y clausuran la escuela.

Su proyecto Villa Tugendhat en Brno (Chequia) a finales de los años treinta supone un paso más en su carrera. Para esta obra crea todo el mobiliario, entre el que destaca su famosa silla Brno, junto a Lilly Reich, quien se convierte no solo en una estrecha colaboradora profesional sino también en su compañera afectiva.

El auge del nazismo y la propuesta que recibe de ser nombrado director del Instituto de Tecnología de Illinois (IIT) de Chicago le hace emigrar a Estados unidos en 1937, donde llega con una sola maleta en la que guarda tres cuadros de Mondrian, Klee y Kandinski. Mies viste elegantes trajes negros, cortados y confeccionados por los famosos sastres vieneses Knize a los que Adolf Loos, autor del famoso Kärtner Bar (1908), diseña varias de sus tiendas.

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Mies van der Rohe (©LIFE)

Van der Rohe fuma Montecristos y le encantan los Gibson. Las tres necesidades perentorias de Mies son: Martini, habanos y buena ropa. Enseña a sus alumnos a afilar el lápiz y a trazar 10 líneas paralelas en el espacio de un milímetro. Su objetivo es conseguir la unión perfecta de dos líneas en ángulo recto, no existe otro ángulo, y apenas las líneas curvas para él.

Tres años más tarde, conoce a Lora Marx, quien le acompañará hasta sus últimos días. Además, en 1944 obtiene la nacionalidad americana. Su casa Farnsworth (Plano, Illinois), diseñada y construida entre los años 1946 y 1951, se sustenta en doce columnas de acero sobre las que parece flotar y cuenta con suelo de mármol travertino en 24 piezas. Sentado en una silla, Mies dice a los operarios cómo deben ser colocadas mientras toma martinis y fuma puros.

En 1957, José Mª Bosch, presidente de Bacardi, impresionado tras ver el Crown Hall que había proyectado para el IIT de Chicago le encarga la sede de las oficinas de la compañía en Santiago de Cuba. Ambos conectan tras manifestar Bosch a Mies: “Mi ideal de oficina es aquella en la que no hay tabiques donde tanto jefes como empleados se ven unos a otros”. Debido a la revolución, los insurgentes confiscan los activos de Bacardi y obligan a exiliarse a la familia. Es entonces cuando los hijos de Facundo Bacardi eligen el terreno para instalar su destilería y oficinas en México. Estas nuevas instalaciones se construyen entre 1957 y 1961 sin que Mies visite ni una sola vez México. En 2001, son declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco.

Los planos del proyecto de Santiago sirven años más tarde para que se construyan dos edificios similares: la Neue National Galerie en Berlín, inaugurada en 1968, y el edificio Bacardi en Bermudas, abierto en 1972 y actual sede central mundial de la compañía.

Es en esta época, a sus 68 años, cuando Mies van der Rohe realiza una de sus obras más emblemáticas. Se trata del edificio Seagram en New York (1958), un rascacielos de 37 pisos de vidrio y bronce que realiza asociado a su buen amigo Philip Johnson, ya que no le dejan afiliarse al American Institute of Architects al carecer del título de arquitectura. En sus bajos se creará el famoso restaurante Four Seasons, uno de los espacios más especiales que he tenido la oportunidad de conocer. Mies, gran bebedor, durante la construcción del edificio se incorpora a trabajar en su despacho a las 11 de la mañana, y a las 12.30 toma sus dos primeros martinis, su momento martini lounge, llegando a consumir cinco más hasta la noche.

En el verano de 1965, visita Madrid, donde queda extasiado al contemplar el Palacio de Cristal del Parque del Retiro, obra de Francisco Asís Cabrero. El espacio vacío y el atardecer madrileño le seducen. Mies afirma exultante: “Esto es, esto es…”.

El 17 de agosto de 1969, consumido por la artritis (durante dos décadas acude a las obras en silla de ruedas), Mies muere en Chicago dejando uno de los más importantes legados que un arquitecto haya podido crear. El objetivo de su vida fue construir la obra de arte total, lo más próximo a la pureza formal. Su dominio de las proporciones, del proceso constructivo y la elegancia en la selección de materiales, junto con sus lemas –“Menos es más”, “Dios está en los detalles” y “La belleza es la manifestación de la verdad”– forman parte de la historia de la arquitectura.

Foto ficha

Javier de las Muelas. Javier de las Muelas, creador de uno de los mayores proyectos de coctelería, presente en tres continentes (América, Asia y Europa) en más de 20 establecimientos.

Javier de las Muelas, exitoso empresario y creador de tendencias, es considerado un referente en el mundo del cóctel.
Es propietario y gestor de restaurantes y coctelerías en Barcelona, Madrid, San Sebastián, Aiguablava, Palma de Mallorca, Arties, Bali, Singapore y Rio de Janeiro.

2 Comentarios

  • Neveah 17 noviembre, 2016 - 2:01 pm Contestar

    Your post is a timely cotouibrnitn to the debate

  • […] abandonar medicina, desde el primer curso me sentí muy atraído por la arquitectura, y empecé a asistir como oyente a la Escuela de Arquitectura de Barcelona acompañando a amigos […]

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