Reflexiones sobre el uso de botánicos de Pepe Orts

Si hay algo que ayude a simplificar e ilustrar claramente posiciones, es esa muletilla tan socorrida de “hay dos tipos de persona…”. Por ejemplo, hay dos tipos de persona, los sensatos y los que están a favor de la política de Trump. Hay dos tipos de persona, los que gustan de echar piña en la pizza y las que no. Etc.
En esto de mezclar bebidas también hay dos tipos de persona. Y aunque hay muchos posibles dos tipos de persona posible, hoy tocaremos uno de especial relieve últimamente.
Hay dos tipos de persona, los que abogan por añadir botánicos a las copas y los que no.
Advierto que el que escribe, es un tipo de gustos cada vez más puretillas: disfruta con los tragos cortos, muy alcohólicos y bien clásicos. Precisamente por eso, me interesa hablar con alguien que defienda todo lo contrario. Y es que si no, las conversaciones se vuelven monocordes, algo así como escucharse a uno mismo.
Hablo con Pepe Orts, que además de defender el uso de botánicos y reivindicar la palabra mixólogo, sabe un rato de botánicos. Sabe tanto que la empresa Toque Especial, con 125 años a la espalda en esto de vender condimentos, le ha confiado el proyecto Botanicals for Mixology.
Botanicals for Mixology vende precisamente eso: botánicos para mixólogos. Ahora mismo hay cuatro estuches disponibles, aptos para preparar gintonic, vodkatonic, Cuba Libre y para tunear vermú.
Los estuches parecen bastante corrientes hoy, pero Pepe Orts empezó con la idea en 2011. En ese momento, auge del gintonic, “ninguna empresa distribuía botánicos específicamente para coctelería”, afirma el mixólogo.
La idea surgió cuando cayeron en sus manos unas cuantas frutas exóticas –yuzu, mano de Buda– y se percató de las muchas posibilidades que tienen las pieles deshidratadas de estos cítricos.
Uno se pregunta dónde está la frontera entre la copa ensalada y lo que hace Pepe –que no es lo anterior, ensaladas–. “La frontera está en el conocimiento. En saber qué se está haciendo”, sostiene Pepe. Todos hemos asistido a dislates líquidos, pretendidamente copas. Pero cuando Pepe aplica botánicos lo hace después de reflexionar y con mesura. “Un plato de alta cocina puede estar lleno de brotes y florecitas, pero tienen un por qué. Todo en una copa tiene que tener un por qué”, dice Pepe.
Después de probar alguna copa preparada por Pepe debo reconocer que sus creaciones son sólidas, bien meditadas.
Deberíamos ser capaces de argumentar un Spanish Gintonic”, sostiene Pepe. Según él, los extranjeros que vienen a nuestro país, alucinan con la manera que tenemos servir y beber el combinado de ginebra más popular del Universo. Lo de agregar botánicos nos distingue de otras culturas de barra que dictaminan la ortodoxia de la copa.
Y es que según Pepe, los botánicos pueden aportar mucho a los destilados: “sabor, aroma, color… pueden potenciar y dar protagonismo a los destilados.” ¿Protagonismo? ¿Cómo es eso posible, Pepe?: “se pueden enfatizar cosas que el destilado tiene dentro. Si un ron tiene notas de cacao o caramelo, podemos acentuar estos sabores con cacao natural, por ejemplo, sin necesidad de siropes artificiales”.

Pepe Orts, un alquimista de los botánicos.
Pepe Orts, un alquimista de los botánicos.

Y esto sirve para todo tipo de destilados. “No hay destilados intocables, pero sí más difíciles”, dice Pepe. “Cuanto más añejados, más complicado es el tema. Porque el tiempo y la madera sirven para aportar notas magistrales”.
Pero ojo, eso no significa que los destilados de cierta edad sean intocables. Para Pepe la cuestión es que piden más cabeza y más mano que productos mas maleables, como un vodka.
Y entonces, qué… ¿ahora vale todo y estamos a favor de las copas ensalada? Pues no, pero es que lo que pretende Pepe Orts no es eso. Sino que valoremos y aprendamos a usar botánicos con cabeza. Como siempre, cualquier detalle que sirva para distinguirse de la competencia, es un buen anzuelo para atraer y fidelizar clientela.

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