Coctelerías de leyenda que debes incluir en tu guía de viajes

0 29 septiembre, 2015 - LUGARES

Seguro que si has estado de vacaciones en París te has hecho un selfie junto a la Torre Eiffel. ¿Pero aprovechaste el viaje para entrar en el Harry’s Bar y pedir un White Lady? Algunas de la ciudades más turísticas del mundo esconden en sus calles bares de leyenda, locales centenarios en cuyas barras se han escrito las páginas más gloriosas de la historia de la coctelería. Aquí tienes una lista con algunas de las coctelerías legendarias que debes visitar la próxima vez que viajes a Londres, Nueva York, París o La Habana.

Harry’s Bar: el local que puso a París en el mapa

Si vas a París, además de visitar la Torre Eiffel, contemplar las obras de arte del Museo Louvre o dar un paseo por las calles del bario bohemio de Montmartre, no olvides pasarte por el número 5 de la Rue Daunou. Allí se encuentra el Harry’s Bar, uno de los locales de coctelería más legendarios del mundo.

Su historia se remonta a 1911, cuando el jinete de caballos norteamericano Tod Sloan convenció a un amigo neoyorquino para que hiciera las maletas y se trasladara a París. Allí se hicieron con el traspaso de un modesto bar al que querían convertir en un bistró de estética neoyorquina. Lo que no esperaban es que en la barra de aquel local acabaría se acabarían escribiendo algunas de las páginas más representativas de la historia de la coctelería moderna.

Ese año contrataron como bartender a un escocés llamado Harry MacElhone. Por aquel entonces Harry era un barman como otro cualquiera. Pero en poco tiempo se ganó por derecho propio el reconocimiento como una de las figuras más destacadas de la coctelería internacional de principios del siglo XX. Fue gracias a la creatividad que descobró tras la barra del New York Bar parisino. Allí creó recetas hoy legendarias como el Bloody Mary, el White Lady, el Sidecar, el French 75 o el Monkey Gland.

Fue tal su fama que en 1923 decidió comprar el bar y cambiarlo de nombre por Harry’s New York Bar. Por delante de su barra desfilaron personalidades de la talla de Ernest Hemmingway, Humphrey Bogart, Rita Hayworth e incluso el mismísimo Duque de Windsor, que no querían perder la ocasión de tomarse un trago en la coctelería más afamada de París. Si viajas a la capital del amor, tampoco desaproveches la oportunidad de sentarte a tomar un trago en esta coctelería centenaria.

AMERICAN BAR. BARTENDERS CON ERIK LORINCZ

De visita en el American Bar del Savoy.

The Savoy: el bar de moda en Londres desde 1930

En 1930 otro Harry, de apellido Craddock, escribió uno de los libros de coctelería más legendarios de todos los tiempos: The Savoy Cocktail Book. Está considerada la biblia de la mixología inglesa del siglo XX y comprende centenares de recetas que durante los años 1920 se habían servido en la barra del American Bar que se encuentra en el hotel The Savoy.

Puedes comprarte el libro para leer y preparar las recetas en casa. O puedes aprovechar el próximo viaje que hagas a Londres para pasarte por el Hotel Savoy y sentarte en uno de los taburetes que rodean la barra del American Bar.

¿Qué hace especial a este local? Por un lado que en él trabajó el propio Harry Craddock entre 1925 y 1939. Craddock emigró a Londres desde Estados Unidos perseguido por la Ley Seca para aceptar el puesto de head bartender. Con él a los mandos de la coctelera el American Bar se erigió en una de las coctelerías de referencia en Europa.

Pero es que antes de Craddock quien había ocupado el puesto de head bartender había sido la brillante Ada Coleman, probablemente la figura femenina de mayor impacto en toda la historia de la coctelería. Coleman, creadora del Hanky Panky y de otras grandes recetas, fue mentora y formadora de toda una generación de bartenders que abanderaron la coctelería británica en el primer tercio del siglo XX, creando un estilo propio.

Este estilo sigue vigente hoy día. No sólo por el característico atuendo de chaqueta blanca que llevan los barmen del American Bar, sino también por la elegancia con la que ejecutan movimientos rápidos de muñeca para manejar el jigger, la botella y la coctelera.

El Floridita: siéntete como Hemmingway tomando un daiquirí

En 1953 la revista Esquire incluyó a El Floridita en su lista de los 7 bares más famosos del mundo. Hoy día sigue siéndolo. Gran parte de culpa lat iene el escritor norteamericano Ernets Hemmingway, quien se encargó de popularizar este establecimiento de La Habana que en 2017 cumplirá 200 años.

El Floridita es conocido como “la cuna del Daiquirí”, y hasta él varias generaciones de turistas se han acercado -y siguen haciéndolo- para sentarse a disfrutar de este cóctel cubano cerca de su barra. Ir de visita a La Habana y no tomar un Daiquirí en El Floridita es algo que no tiene perdón si eres un incondicional de la coctelería.

En realidad, y a pesar de lo que diga su lema, El Floridita no es el bar donde se creó la receta del Daiquirí. Ésta había nacido hacia 1900 en las zonas mineras del interior de Cuba. Sin embargo en 1914 un emigrante catalán llamado Constantino Ribalaigua comenzó a trabajar en el establecimiento como barman. Sus creaciones detrás de la barra convirtieron a El Floridita en el bar más famoso de la capital de Cuba. En su carta de cócteles introdujo la receta del Daiquirí, y en cuanto Ernest Hemmingway la probó El Floridita no tardó en pasar a ser uno de los bares más famosos del mundo.

Este local casi bicentenario fue sometido a una profunda reforma en 1991, aunque manteniendo la estructura y los elementos originales, entre los que también se encuentra un enorme busto del escritor norteamericano que preside la barra.

boadas

Encuentra la placa, esquina de la calle Tallers con la Rambla de Barcelona

Boadas: la coctelería más antigua de Barcelona

En España hay dos coctelerías que pueden ganarse el apelativo de legendarias. La primera es el famoso Museo Chicote de Madrid, por donde desfilaban las grandes estrellas de Hollywood que venían a presentar los estrenos de sus películas a los cines de la Gran Vía madrileña. Su anfitrión, Pedro Chicote, está considerado como una de las grandes figuras de la coctelería del siglo XX a nivel mundial.

Hoy el Museo Chicote, tras vivir tres traspasos de negocio y varios intentos fallidos de despegue, tiene poco que ver con su época dorada, aunque ningún turista que pase por la Gran Vía debería perder la ocasión de conocer este mítico bar de la escena coctelera española.

La segunda barra legendaria se encuentra en Barcelona y abrió sus puertas en 1933. Es el popular Boadas, el primer bar americano que aterrizó en la Ciudad Condal. Por aquel entonces la mayoría de los locales eran cafés de sillas bajas donde los clientes se reunían alrededor de la mesa. Miguel Boadas apostó por un estilo diferente: una barra larga, taburetes altos y una carta de cócteles que lo hacían muy singular.

Miguel Boadas se había formado profesionalmente en La Floridita de Cuba, el bar que regentaban sus primos. En 1922 se trasladó a Barcelona y, tras pasar por varios cafés, decidió abrir su propio local en 1933. El éxito de sus cócteles animaron a otros hosteleros a abandonar la estética de los cafés tradicionales para abrazar las barras largas tan características de los bares modernos.

Campbell Apartment: la habitación que burló la Ley Seca

La Ley Seca se impuso en Estados Unidos con un único propósito: acabar con el consumo de alcohol y con un estilo de vida que llevaba a la gente a entrar en el bar nada más salir del trabajo. Paradójicamente consiguió el efecto contrario. En el Nueva York de los años 1920 había entre 30.000 y 100.000 establecimientos donde se servía alcohol. Todos ellos ilegales, naturalmente.

La mayoría de estos bares clandestinos se abrían en trastiendas, sótanos y locales abandonados. Otros eran apartamentos privados y despachos de oficinas. Éste fue el caso del despacho que el magnate del ferrocarril John W. Campbell tenía en Grand Central Station, donde a menudo invitaba a amigos y altos directivos de la industria neoyorquina a tomar un trago mientras escuchaban en directo a algún músico que amenizaba la tarde al piano.

El Campbell Apartment se convirtió en un signo de distinción. Si te invitaban a un after-work significaba que formabas parte de la elite neoyorquina. Con el final de la Ley Seca la oficina recuperó su función como despacho, aunque tras la muerte de John W. Campbell pasó a ser ocupada por el departamento de policía de Grand Central Station, que lo transformó en un improvisado calabozo.

A finales de los años 1999 se realizó una profunda remodelación para recuperar su aspecto original y convertirla en una coctelería selecta que recuperase la esencia de lo que había sido durante los años de la Ley Seca. Tanto es así que tiene unas normas muy esctrictas de etiqueta. No se te ocurra presentarte con zapatillas de deporte, gorra ni camiseta.

Otro local emblemático de la escena neoyorquina durante la Ley Seca que aún sigue vivo es el 21 Club. Hoy es conocido por ser el restaurante en el que han cenado todos los presidentes norteamericanos desde Franklin Roosevelt -con la única excepción de George W. Bush-. Pero en los años 1920 fue uno de los speakeasies más legendarios de la ciudad, con un curioso sistema para burlar a la Policía. El bar contaba con un sistema que movía las estanterías de las botellas detrás de la pared y las sustituía por baldas con máquinas de coser.

don the beachcomber cocktails

Tiki time

Don The Beachcomber: la cuna de los cócteles tiki en Los Ángeles

Una mañana de 1934, un directivo de una importante empresa norteamericana amaneció con una resaca considerable. Entró en el bar donde había pasado la noche anterior y le preguntó al barman si tenía algo para quitar la resaca. Ernest Raymont Beamont Gantt, que era como se llamaba el dueño de aquel establecimiento, le preparó un cóctel reconstituyente. A los pocos días el directivo regresó al bar preguntando qué era aquello que le habían servido. “Me pasé todo el día como un zombie”, reclamó.

Así comenzó la leyenda del cóctel Zombie que catapultó a la fama Don The Beachcomber, uno de los bares de ambiente tiki más famosos del mundo. Puede que se trate también del único donde se prohíbe servir más de dos cócteles por persona y día de una misma receta. La receta del cóctel zombie.

Don The Beachcomber se encuentra a pie de playa en Huntington Beach, California, y es un destino obligado para los fieles a la coctelería tiki. Ernest Gantt ya no está tras la barra, pero su legado permanece en una carta que recoge las más de 80 recetas de autor que creó inspiradas en la cultura tiki de la Polinesia.

Ismael Labrador

Ismael Labrador

Ismael Labrador, autor de No te Subas a la Barra, es periodista y barman.

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