El universo amazónico en Madrid y en tu copa

0 11 octubre, 2017 - LUGARES

Cuando entras, no sabes si estás en un restaurante de Madrid o en plena selva amazónica. Bueno, a ver, no hay mosquitos ni tampoco te vas a sentar en una mesa junto al río más caudaloso del mundo, pero la verdad es que la barra principal del restaurante Amazónico es sobrecogedora. Y  sus cócteles también lo son.

Lleva casi un año abierto y actualmente es uno de los locales de moda de la capital. La cocina está acristalada y puedes observar cómo elaboran todo lo que luego servirán en tu mesa. Y, aunque en su origen iba a ser un restaurante brasileño, la idea ha fluido hacia la fusión con elementos de la cocina nikkei y de la cultura amazónica y latinoamericana.

La Muelona te está poniendo ojitos. Lo encontrarás en la carta de Amazónico, claro.

La Muelona te está poniendo ojitos. Lo encontrarás en la carta de Amazónico, claro.

¿Y la coctelería? El head bartender de las barras del Amazónico y del Amazónico Jazz Club es Pedro Martínez Morillas, quien define la propuesta de cócteles del restaurante como “una tendencia nueva”. “Está la tendencia caribeña, la tendencia tiki y, para mí —afirma— hemos creado una nueva que es la coctelería amazónica”.

Nos hemos basado en todos esos productos del Amazonas como la pitaya, el lulo, la papaya o la guanábana, y los hemos fusionado con especias de Oriente como el Shichimi Togarashi, por ejemplo, que son productos que utiliza la cocina más a menudo pero que no se ven en las barras”, explica Martínez. “Además, también utilizamos destilados como el pisco, la cachaça o el tequila sin ningún miedo a mezclar y a divertirnos con nuestro trabajo”, continúa.

¡Agítala otra vez!

¡Agítala otra vez!

La carta cuenta con 17 cócteles amazónicos con alcohol y 5 versiones sin alcohol, además de otros 20 clásicos. “Lo que hemos hecho en las recetas es coger los cócteles de los padres de la coctelería y, en línea con su ADN, crear algo bastante novedoso. Por ejemplo, hemos cogido un Vodka Sour y hemos cambiado el azúcar por azúcar de shiso casero, le añadimos un lulo triturado y un splash de midori para preparar nuestro Tucán”, detalla.

El Mojito en versión amazónico, por ejemplo, se llama Tribu Perdida y viene con cumquat, sake y cachaça, shiso y ginger beer. “Es algo completamente diferente pero sigue el ADN del clásico”, subraya el bartender. Se trata de sabores nuevos “que a la gente le gusta probrar”, cuenta Pedro Martínez, “y sobre todo tragos bastante amables que no necesitan demasiado volumen de alcohol y son perfectos para acompañar la comida”, afirma.

Este cáliz de contenido prodigioso se denomina La Yacumama. Y está muy rico.

Este cáliz de contenido prodigioso se denomina La Yacumama. Y está muy rico.

En Amazónico solo trabajan con zumos y purés de fruta que elaboran ellos mismos a diario, como el de piña asada, junto con algunos siropes. Además, la presentación de las copas está en línea con todos los elementos de la selva sudamericana: plantas, animales y flores. “El formato refuerza muchísimo el concepto de coctelería que trabajamos, y el nombre de los cócteles también, porque proceden de tribus indígenas de la región”, nos dice el bartender.

En este rincón selvático puedes ir a comer y a beber, o a una cosa y no a la otra. “La barra se pone en marcha muy pronto, sobre las 12 del mediodía, y hay gente hasta el cierre a las 2 de la madrugada”, nos explica el jefe de barra de Amazónico. “Además, hay un momento after work muy bueno en cuanto a demanda de cócteles y mucha gente que viene a cenar, luego se queda de copas en el Jazz Club”, comenta.

Beberse el Amazonas a copas no está nada mal, ¿eh?

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