NYC diferente: tres recomendaciones que no son las típicas

0 12 septiembre, 2017 - Guías y recomendaciones

Todos lo hemos hecho. Al visitar una ciudad, pedimos recomendaciones a compañeros y miramos en listas como la de los World’s 50 Best Bars para determinar dónde hay que beber. Y está claro que una ciudad como Nueva York, con su tradición coctelera y sus cientos de bares, es inabarcable. Si apenas cuentas con unos días, lo lógico es ir a los sitios más famosos porque no te los quieres perder. Sin embargo, si uno tiene la oportunidad de pasar una larga estancia o, sencillamente, de volver por segunda, tercera o cuarta vez, ya no hace falta concentrarse en los sitios ‘imprescindibles’. Uno puede abrir la mente e ir a ver unos sitios menos conocidos pero igual de fascinantes. Es lo que intenté hacer este verano y aquí vienen mis tres recomendaciones para beber de otra forma en la ciudad que nunca duerme.

Nueva York Mad Men

La popular serie ayudó a acercar al consumidor tragos tan icónicos como el Old Fashioned. Pero cada vez hay menos bares estilo Mad Men en la ciudad. Este verano, volvió a abrir uno, The Grill. Situado en el espectacular Seagram Building concebido por Mies van der Rohe, ocupa el espacio donde estaba el mítico Four Seasons Restaurant, unas de las mesas del poder neoyorquino desde el 1959 hasta su reciente cierre. No cabe duda que las personas reales que inspiraron a Matthew Weiner los personajes de la agencia Sterling Cooper pasaron muchos ratos ahí. The Grill respeta el espacio original, considerado monumento histórico. Es francamente espectacular, pero no solo merece la visita por esto: los cócteles son de primer nivel con una carta construida sobre el Martini y sus antepasados. Clásico, de buen gusto y excelente. Sin sorpresas, se paga la copa un poco más cara que en un bar normal, pero la diferencia no es brutal —seguimos por debajo de los precios de los hoteles 5* europeos.

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Sí, se puede ir a Nueva York y visitar bares diferentes.

Downtown Brooklyn, lado barrio

El problema de las listas es que suelen favorecer los sitios que se dedican plenamente al juego de la mixología y dejan fuera los negocios “de proximidad”, aunque estos a veces los superen en calidad. Sin ninguna duda, uno de los mejores bares de Nueva York es el Long Island Bar, en el no muy de moda centro de Brooklyn. Abierto desde hace más de 50 años, el bar fue comprado y reformado (sin cambiar su esencia muy EE. UU. de los 60) hace poco por Toby Cecchini, un nombre que probablemente solo suena a los más viejos de nuestros lectores. Cecchini fue una estrella del bar en los años 90 y, en su libro sobre el renacer del cóctel ‘A Proper Drink’, el autor e historiador Robert Simonson establece que fue el inventor del Cosmopolitan moderno. Long Island ofrece una selección muy corta de clásicos y de creaciones, de cervezas y de vinos, con algo de comida. Todo está muy bien escogido y ejecutado. Aquí, en el bar que bien podría convertirse en el lugar de jubilación de Cecchini, no importa la atención mediática. Lo que cuenta es tratar bien a la clientela del barrio. No es un “destination bar”, es un bar de proximidad. Y, en mi opinión, esto es el futuro del cóctel.

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Los bares de barrio también tienen mucho que contar.

Al lado del Ikea

A pesar de albergar unas cuantas galerías de arte, Red Hook sigue siendo un barrio bastante marginado de Brooklyn. De hecho, no se puede llegar ahí en metro. Y si la zona atrae gente los fines de semana es porque está muy cerca del Ikea. Pero resulta que a pesar de todo, merece la pena pasarse por ahí si uno tiene la oportunidad: aquí encontramos el Fort Defiance. Si el Long Island Bar es una coctelería de barrio, Fort Defiance es un bar de barrio, y punto. El establecimiento es diminuto y se llena en seguida de vecinos. Desayunos, brunch, comida o cena. El que no quiere comer en casa viene aquí para comer como en casa. Tienen una buena selección de cervezas, vinos y, como se trata de Estados Unidos y aquí cualquier bar tiene que tener cócteles, pues unos cócteles. Y resulta que St. John Frizzell, el dueño, trabajó en el Pegu Club. Por eso, cuando un trabajador de vuelta del curro pide un Irish Coffee o un par de amigas quieren un Bloody Mary con su brunch, el equipo les presenta una de las mejores versiones de ambos tragos en toda la ciudad (el Irish Coffee rivaliza con el del Dead Rabbit). Así que ya sabéis donde parar si, por casualidad, acabáis en este barrio perdido…

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François Monti

Periodista y escritor belga afincado en Madrid desde 2009, François Monti escribe sobre cócteles y destilados para varios medios internacionales. Su labor de investigación se lleva a cabo, principalmente, en torno a la historia de la mixología. Ha publicado en Francia los libros ‘Prohibitions’ (2014), un panfleto histórico sobre las políticas estatales contra el alcohol, y ‘101 Cocktails’ (2015), un recorrido a través de 200 cientos años de recetas. El Gran Libro Del Vermut (2015) es su primer titulo publicado en castellano. Administra el blog Bottoms Up y ha dado conferencias en eventos como Tales of the Cocktail, Paris Cocktail Festival, FIBAR o Mixology(X)Trends.

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