Tuxedo Social Club. Un local para quitarse el sombrero.

1 2 febrero, 2018 - Guías y recomendaciones, LUGARES

Que Barcelona está convirtiéndose en un paraíso del cóctel es algo que vamos viendo periódicamente aquí. Y cada nuevo local que abre es mucho más que una idea de negocio; es un trocito de una manera de vivir y entender el sector que alguien pone en marcha para trabajar en lo que le gusta.

El 27 de noviembre pasado abrió Tuxedo Social Club, y quizás es uno de los ejemplos más claros de cómo el sueño de todo barman se materializa a base de ilusión y esfuerzo. Fabio Sinisi, uno de los copropietarios del local, nos cuenta que “todos los bartenders llegan a un punto en su carrera cuyo objetivo es abrir un local propio para poder desarrollar lo que siempre han querido, los cócteles que les gustan, en la cristalería que les encanta… El Tuxedo es nuestro sueño hecho realidad”. Él y David Tans, su socio, (ambos ex bartenders en Old Fashioned) comparten una manera de entender y disfrutar la coctelería que podríamos denominar igual que uno de los cócteles más famosos: Old Fashioned. Y, (lo juramos por Jerry Thomas), no lo decimos en sentido negativo, sino con todo el valor y la determinación que supone abrir algo que, a priori, va a contracorriente de lo que estamos habituados a ver.

Sí, es una puerta "secreta":

Sí, es una puerta “secreta”:

Tuxedo ofrece una carta de 40 cócteles, todos clásicos: una selección que va desde 1862 hasta 1930, siendo de esta fecha el recetario del Savoy, el más “joven” con el que trabajan. Para ellos estos recetarios son una fuente inagotable, tal y como afirma David: “Los clásicos son una maleta enorme de la que tirar. Nos basamos en recetarios que están llenos de cócteles. Resulta muy fácil sacar una carta de 40″. Una carta que, según nos cuentan, irá rotando: “Nuestra idea de sacar 5 cartas al año, para que la gente conozca cuantos más clásicos mejor”.

En su apuesta hay una clara reivindicación por volver al pasado. Si el menú busca, en palabras de David, “darle la importancia a este tipo de coctelería, ya que de alguna forma vamos a contracorriente de todo el mundo, de lo que impera ahora”;  la tipología del local no se queda atrás. Para empezar, se llama Tuxedo Social Club porque rige bajo este epígrafe. No es sólo una cuestión de licencia, que obviamente es el primer condicionante de su funcionamiento, sino también, según Fabio, porque “no queríamos hacer más de lo mismo, y un club social de este tipo es algo que Barcelona no tenía”.

Por tanto, no busques un cartel en la calle, porque no lo encontrarás. Al Tuxedo accedes llamando al timbre y haciéndote miembro rellenando un formulario en una antesala pequeña, rodeado de libros antiguos. Allí podrás familiarizarte con las normas del local, como que no podrás hacer llamadas de teléfono, ni fotos, ni comportarte como un neardental. Después accederás a través de una puerta camuflada de estantería a un pequeño y acogedor espacio que David y Fabio describen como “la habitación que siempre quisiste tener en casa”. Seguramente sí, si lo tuyo son sofás mullidos, cuadros decimonónicos, caoba, lámparas de lágrimas, piano y libros, muchos libros. Un claro viaje al pasado donde tu móvil empieza a estar de más.

¿A que no pega estar con el móvil aquí?

¿A que no pega estar con el móvil aquí?

En un entorno así es lógico que se cree una atmósfera de privacidad y relajación. Fabio afirma que el Tuxedo es “como una burbuja, se trata de un espacio que cuida la privacidad.  Aquí la gente tiene la tranquilidad y la seguridad de que nadie le va a molestar. Así que se quita la máscara lleva ahí fuera todo el día y conecta con el ambiente”. Como David apunta, “el acceso en sí ya es un condicionante, hace que la gente ya se predisponga a un cierto comportamiento. Al final se crea una atmósfera muy bonita de conversaciones en voz baja, gestos y miradas”.

Conversaciones por lo bajini, móviles en silencio y cócteles de hace cien años… Podríamos pensar que este viaje al pasado es territorio exclusivo de gente con el paladar muy entrenado, pero David nos argumenta que no tiene por qué: “Los cócteles clásicos lo son porque han sobrevivido todos estos años. Pero no ofrecemos sólo tragos cortos e intensos; en una carta de 40 cócteles hay para todos los gustos: más largos, más afrutados, más dulces, más frescos. Aunque es cierto que el grueso son cócteles intensos”.

Fabio y David bucean entre recetarios del siglo pasado (y el otro) y ofrecen clásicos para todos los gustos

Fabio y David bucean entre recetarios del siglo pasado (y el otro) y ofrecen clásicos para todos los gustos

En ese sentido siempre recomiendan al recién llegado el cóctel de 1882 que da nombre al bar, el Tuxedo; un trago corto, seco y con un espíritu aperitivo a base de old Tom gin, vermut seco, maraschino, bitter de naranja, un toque de absenta y piel de limón. Para David y Fabio es uno de los grandes descubrimientos de esa carta, junto con otros como el Tipperary, el Japanese Cocktail o el Brooklyn, este último el más vendido del local junto con el Tuxedo.

Como local social, el bar es un servicio más que se ofrece a los miembros y que empieza a activarse especialmente al anochecer. Aún así, el Tuxedo abre cada día a las 13h, y la intención es usarlo en esas horas diurnas a otro nivel. “La idea es aprovechar para hacer workshops, presentaciones… es un local cultural y social y a ello nos debemos”, nos explica David. Están abiertos a ofrecer el espacio para este tipo de actividades, siempre y cuando vayan en línea con el local (artistas underground de la escena de danza performativa, abstenerse, vamos).

El local es un club social y ofrece (y se ofrece) para actividades diversas.

El local es un club social y ofrece (y se ofrece) para actividades diversas.

Llevan apenas dos meses abiertos y aún es pronto para hacer una radiografía del cliente tipo, aunque sí que nos avanzan que es mayoritariamente público que vive en Barcelona y, contrariamente a lo que pensaba la que suscribe, no claramente masculino. La tipología del local que podríamos definir como “semiclandestina” hace que el boca-oreja sea el principal método para darse a conocer. David y Fabio trabajan igualmente Facebook e Instagram para informar de  sus cócteles y de programas culturales, (puede que les fascine el pasado pero saben sacarle partido al presente), como la música en vivo que acoge el local cada domingo de 19 a 21h. Sea como sea, la cosa funciona: “No puedo estar más contento… ¡ni más cansado!”, nos confiesa David. Fabio se ríe, porque realmente se dejan horas en el Tuxedo, pero como él mismo afirma, “cuando trabajas en tu sueño hecho realidad, dejas de contar las horas”.

Así que ya sabes; en la cada vez más extensa oferta barcelonesa, en un callejón del Born podrás viajar al pasado entrando a través de una estantería de libros a un local relajado y privado llamado Tuxedo Social Club. No encontrarás cócteles de autor ni postureo, porque, tal y como comenta no sin acierto Fabio, “lo demás va y viene, pero siempre habrá amantes de lo clásico”.

 

 

 

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