Caos y destilados, combinación perfecta

Foto: Moss para Unsplash

by Ismael Labrador

La teoría del caos es uno de los conceptos más maravillosos del campo de las matemáticas. Básicamente nos demuestra que es imposible predecir la evolución de un sistema complejo, porque la más mínima variación en las condiciones iniciales del mismo lo vuelven caótico. El científico Edward N. Lorenz usaba el siguiente ejemplo para explicarlo: imaginemos dos mundos exactamente iguales, con la única excepción de que en uno de ellos hay una mariposa aleteando y en el otro no. A medida que pase el tiempo, ambos mundos se volverán completamente diferentes.

Bien, ¿y esto qué tiene que ver con los bares y los cócteles? La industria de los destilados y la coctelería es en sí mismo un sistema complejo sujeto a multitud de variantes. Y de la misma forma que el aleteo de una mariposa puede amplificarse a lo largo del tiempo hasta producir un tornado en el otro extremo del mundo, el más mínimo cambio en la composición de una receta, la etiqueta de un licor o una página del guión de la próxima serie de la HBO, pueden generar un efecto amplificador que transforme por completo el ecosistema coctelero.

Esto no es ninguna exageración. Lo hemos visto en el pasado y lo estamos viendo en el presente. Vayamos por ejemplo hasta mediados del siglo XX. Al propietario del bar Cock’N’Bull se le fue la mano con un pedido de ginger beer y su novia tenía un lote de jarras de cobre al que no conseguía dar salida. La idea que se le ocurrió fue empezar a servir Moscow Mules en dichas tazas. Aquí tenemos la variación inicial del efecto mariposa con el que el Moscow Mule se convirtió en el trago de moda en el Hollywood de los años 1940 y las ventas de vodka se dispararon en Estados Unidos. Hoy permanece como uno de los cócteles más icónicos.

Algo aparentemente tan trivial como elegir el tipo de copa para presentar un cóctel puede provocar una revolución

Avancemos un poco más en el tiempo. En 1998 Jeff Bridges daba vida al personaje de El Nota en la película El Gran Lebowski. Una de las peculiaridades de este estrambótico personaje era su afición a prepararse White Russians siempre que tenía ocasión. A pesar de que la película fue un fracaso absoluto en taquilla, terminó convirtiéndose en un título de culto y puso de moda el White Russian como bebida oficial en ciertos círculos de la subcultura indie norteamericana. ¿Qué hubiera pasado si los hermanos Cohen hubieran hecho una pequeña modificación en el guión de la película cambiando el White Russian por cualquier otro trago? ¿O por zumo de granada, por ejemplo? Pequeñas variaciones iniciales que hacen que la evolución del sistema sea impredecible.

Analicemos ahora el presente. Las dos grandes tendencias que hemos experimentado en los últimos años dentro de la industria de los destilados están relacionadas con la ginebra y el tequila. Sobre el primero, existen todo tipo de teorías sobre cómo un cóctel tradicionalmente asociado a paladares recios y hábitos de consumo conservadores, como es el gin&tonic, ha terminado derivando en una auténtica revolución que no sólo ha cambiado la manera de producir gin, sino que incluso ha afectado a sectores transversales como el de los cítricos, la importación de especias o la fabricación de copas. Una de las variaciones iniciales del sistema que podemos citar fue la decisión de Bombay Sapphire de incluir en la etiqueta de su botella en los años 1980 los ingredientes botánicos que utilizaba en su elaboración. Por aquel entonces no era habitual que una marca contara abiertamente de qué estaba hecho su producto. Sin embargo, ese sencillo y simple aleteo de mariposa fue retroalimentándose y amplificándose con el tiempo hasta provocar el huracán que es hoy en día el fenómeno del gin&tonic.

¿Comenzó el boom del gin tonic con la etiqueta de una botella?

¿Y qué podemos decir del tequila? ¿Cómo explicamos el boom que está generándose en torno a este destilado, especialmente en Estados Unidos, y que incluso amenaza con producir una grave crisis ecológica en algunos ecosistemas naturales de México? Posiblemente hace 15 años nadie hubiera sido capaz de predecir este auge y expansión del mezcal. Vayamos a uno de los aleteos de mariposa que alteraron las condiciones iniciales del sistema: en 2010 la serie de la HBO Entourage avanzaba por su séptima temporada, siendo todo un fenómeno de masas en Estados Unidos. Una de las tramas de la temporada era la aventura de uno de los personajes por lanzar una marca de tequila, con la ayuda del multimillonario Mark Cuban -que se interpretaba a sí mismo- como inversor. Lo cierto es que aquella marca que aparecía en la ficción en realidad existía, y era propiedad de un amigo del productor de la serie. No era conocida y su distribución era muy limitada. Pero el hecho de aparecer en uno de los capítulos de Entourage la convirtió en toda una referencia entre los consumidores de 21 a 35 años. Además, el hecho de que Mark Cuban hiciera de sí mismo en la serie puso de moda un extraño fenómeno: de repente los magnates y miembros del star system querían invertir en su propia marca de tequila.

El caso más representativo es el de George Clooney. En 2013 fundó una destilería de tequila que el año pasado vendió por la escalofriante cifra de 1.000 millones de dólares. Sí, has leído bien. Mil millones por una destilería que produce un único producto y que apenas llevaba 4 años de recorrido en el mercado. Clooney hacía realidad exactamente la misma historia que se narraba en la séptima temporada de Entourage. Lo cierto es que aquellos aleteos de mariposa están produciendo todo un huracán en el complejo sistema del tequila. En los últimos 5 años las inversiones de celebridades en nuevas compañías de destilados se han acelerado a un ritmo frenético. En 2016, por ejemplo, la banda AC/DC también lanzó su propio tequila. Adam Levine (vocalista de Maroon 5) y Sammy Hagar (ex guitarrista de Van Halen) han hecho lo mismo. Al igual que Justin Timberlake. Incluso Bob Dylan, a sus 76 años, ha decidido este año destilar su propio whiskey con el objetivo de crear una colección de whiskeys americanos, alguno de los cuales están envejecidos en tabaco.

Sí, George Clooney ha provocado un caos en la industria del tequila. Foto: Denis Makarenko

¿Hasta qué punto están transformando estos aleteos de mariposa la industria de los destilados? Por separado se trata de fenómenos anecdóticos, puntuales, en muchos casos fruto de casualidad. Y absolutamente impredecibles. Pero así es la teoría del caos, la concatenación y amplificación de sus pequeños efectos, con el paso del tiempo deviene en profundas transformaciones. Quizás en un mundo paralelo donde el producto de Entourage hubiera usado una marca de tequila ficticia, en lugar de una real, el mezcal seguiría relegado a un segundo plano. Tal vez en un universo idéntico en el que Bombay Sapphire no hubiera publicado la lista de ingredientes con los que se elabora la ginebra en su etiqueta, el gin&tonic permanecería como una “bebida de viejos” en lugar de destaparse una auténtica fiebre de creatividad en torno a él. Puede que en otra dimensión paralela donde nadie hubiera tenido la feliz idea de servir el Moscow mule en una jarra de cobre este cóctel siga en el ostracismo. Lo más fascinante de todo es que el próximo trago de moda probablemente sea hoy un aleteo de mariposa en forma de esa nueva técnica que quieres introducir en la futura carta de cócteles de tu establecimiento. O se esté escribiendo en la página del guión de la siguiente serie televisiva que produzca Netflix. O dependa del color del taburete que elijas para decorar tu coctelería. ¿Quién sabe?

Ismael Labrador
Ismael Labrador

Aprendiz de barman. Escribe sobre coctelería y destilados en su blog NO TE SUBAS A LA BARRA y en otros medios como éste.

Entradas relacionadas

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter