La delgada línea que separa la creatividad del cliché

by Mauri Jiménez

Antes de meterme a reflexionar sobre la creatividad, me gustaría dejar claro que para mí hay tantas cosas aún más importantes como son la atención, la profesionalidad, el rigor, la música, el entorno, etc., que hacen que la experiencia del cliente sea completa.

Yo le doy más valor a saber ejecutar bien un cóctel, que al hecho de que sea creativo.

Una vez aclarado esto, voy a ayudarme de la RAE para ver como define ambos términos:

Creatividad: Facultad de crear. Capacidad de creación.

Cliché: Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia.

Escribo este post con la intención de preguntarme como gremio cuándo estamos siendo autocomplacientes y cuándo estamos siendo realmente creativos o, por lo menos, lo estamos intentando.

La misma receta puede ser un ejemplo de creatividad y a la vez convertirse en un cliché con el paso del tiempo. Todo barman o barmaid en sus sueños húmedos se imagina creando un nuevo clásico, ese cóctel que se convierta en atemporal y que tenga la suficiente personalidad para que nadie lo acuse de ser una versión o twist de otro. 

Esta tarea no es nada fácil, por ello cócteles como el penicillin, basil smash, espresso martini o porn star martini no aparecen cada año. En su momento, cuando apareció, el basil smash fue un ejemplo fantástico de creatividad y sencillez, una receta sencilla y redonda. En cambio, hoy en día, cualquier sour con ginebra y albahaca, no dejan de ser un cliché. Un cliché, pero a su vez un cóctel fantástico seguro.

¿Tenemos que ser siempre creativos? 

La creatividad no es algo que se puede parametrizar fácilmente, ni para el que crea, ni para el que lo recibe. Si un cliente no conoce el basil smash y no le decimos que la receta no es nuestra seguramente el cliente lo recibirá como un ejercicio creativo. Y aunque nosotros sabemos que no lo es, nos damos cuenta de que la percepción de la creatividad depende en mayor grado del receptor.

En un país como el nuestro donde no hay un conocimiento generalizado de coctelería es relativamente sencillo generar el efecto wow con clientes primerizos. Esto nos permite muchas veces caer en la auto complacencia y generar recetas que sabemos que funcionan. Yo estoy cansado de ver recetas con tequila (un destilado que me encanta) y algún ingrediente picante (que no me gusta nada).

tequila patrón
Con este fantástico destilado seguro que podemos hacer recetas que no sean un margarita o que no sean picantes

Es evidente que el problema lo tengo yo como consumidor, porque no me gusta el picante, pero, ¿por qué no usar picante en un cóctel con cachaça? ¿con ginebra? ¿no sería más sorprendente?

Otro ejemplo de combinación recurrente: whisky y manzana o whisky y pera. ¿Realmente no sabemos sacar más partido a las particularidades y matices que nos ofrecen los diferentes whiskys del mercado? Si va tan bien el whisky con la manzana, ¿por qué no veo recetas con whisky y calvados? ¿Únicamente podemos hacer nuevas versiones de old fashioned o de whisky sour?

Si una fórmula funciona, no hay razón para cambiarla. ¿O sí?

Es evidente que una carta está hecha para vender y para satisfacer al cliente. Por ello debemos ofrecer perfiles de sabores que el consumidor pueda reconocer y le permita tener cierta sensación de zona de confort al enfrentarse a la carta. Pero este ejercicio de sentido común no debería estar reñido con cierto riesgo de sorprender e innovar. No hace falta ser muy temerario y arriesgar con una carta donde todas o la mayoría de recetas sean difíciles de entender para nuestros clientes. Podemos intentarlo con una receta, o quizás dos, que ofrezcan un discurso creativo. Nuestra clientela nos da constantemente información de como reciben nuestras propuesta y como evolucionan sus paladares y su conocimiento a través de ellas. 

Os dejo una receta personal, un Swizzle, una cóctel tradicionalmente elaborado con ron, pero en este caso con whisky de Islay. Además lleva zumo de piña, zumo de pomelo y zumo de lima.

swizzle mauri

Licores de moda versus productos muy difíciles de encontrar

Otro de los clichés que repite la industria sucede cuando aparece un nuevo producto y todos, como locos, empezamos a hacer nuevas recetas con él. Un ejemplo claro fue la aparición del St-Germain, un verdadero boom. En cambio, recetas con este licor de flor de sauco ya no nos parecen novedad ni arriesgadas. Otro ejemplo de cuando algo creativo con el paso del tiempo se convierte en cliché. Podemos seguir siendo creativos con St-Germain, pero quizás debemos mezclarlo con whisky o calvados, en lugar de con vodka y ginebra para no caer de nuevo en lo mismo, ¿no creéis?. Los límites nos los ponemos nosotros mismos, no el ingrediente.

Por otro lado, ofrecer versiones de recetas reconocibles con productos regionales o muy difíciles de encontrar nos aporta valor añadido a la carta, sin duda, y nos ofrece un recurso más con el cliente, pero ¿de verdad alguien cree que es creativo hacer un negroni con un licor de chinotto? Creativo seria realizar un nueva receta con ese licor que no tenga nada que ver con un negroni.

Destilados e ingredientes malditos, olvidados y encasillados

Me genera mucha curiosidad comprobar como casi nadie hace nada con cachaça hoy en día más allá de la caipirinha. O la falta de recetas originales con pisco, cócteles que realmente se alejen del pisco sour. Otro olvidado es el calvados, que tenemos tan cerca y a buen precio, y no hacemos nada con él. Más delito tienen los vinos de Jerez, en España los usamos poquísimo, y fuera de nuestras fronteras se pirran por ellos.

Conclusión

Desde mi más humilde opinión, siempre voy a defender que no perdamos de vista lo que funciona, ni lo que nos pidan nuestros clientes, pero de vez en cuando seamos valientes y busquemos nuevas combinaciones que nos den valor añadido y nos ayuden a diferenciarnos. Podemos trazar diferentes caminos en un coctel para obtener el resultado deseado. Dar vueltas para llegar al mismo sitio no es un ejercicio de creatividad, es solo dar vueltas. Se trata de llegar a otro lugar, no al mismo de siempre.

Foto de portada: Luis Eusebio

Mauri Jiménez
Mauri Jiménez

Barman autodidacta e inquieto que está detrás del COCKTAILSPERQUESI, catering de Coctelería.

Entradas relacionadas

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter