Los pilares de un servicio … o la obsesión por el detalle

En esta primera colaboración con The Shaker & The Jigger (gracias por confiar en mí), me gustaría hablaros de algo que poco tiene que ver con el cóctel, según se mire, pero que está muy relacionado con nuestro objetivo: la plena satisfacción del cliente. En estas líneas quiero hablaros de la obsesión por el detalle y esto, amigos míos, es algo muy amplio; pero es justamente en esa obsesión donde se nos van las horas detrás de la barra, y es ahí donde yo intento fijar mi base para empezar a construir una barra, siendo el final de este camino el momento en el que entregamos nuestra elaboración (sea cual sea) al cliente.
Pero, ¿qué sucede antes de ese momento?
Es muy fácil volvernos perezosos en todo aquello que no sea nuestra pasión, y a veces descuidamos cosas. Cosas que el cliente no ve, pero percibe. ¿Que a qué me refiero? Pues al orden y limpieza de estanterías, neveras y cualquier rincón de nuestro espacio de trabajo, al orden y cuidado de utensilios, a la selección de materia prima y posterior descarte de aquella que no esté en óptimas condiciones, a una cristalería reluciente e impecable… una lista interminable de detalles que sería imposible enumerar aquí.

Cuidar hasta el mínimo detalle es el principio de todo
Cuidar hasta el mínimo detalle es el principio de todo

Todo eso son cosas que nos ocupan antes del servicio, y una vez que llega éste, es nuestra oportunidad de poner el broche de oro a una experiencia. Y es que si el cliente entra en nuestro local y lo encuentra elegante, limpio, bien iluminado (y no me refiero a mucha luz, sino a la adecuada) y acogedor, el resto depende de nosotros.
La posición del posa-vasos, la dirección de la etiqueta de una botella cuando después de presentarla al cliente es depositada encima de la barra, justo a la derecha de su vaso, la cantidad justa de crema y su textura en una caña de cerveza (si disponemos de tirador), la decoración, el olor y el sabor de ese cóctel recién preparado; todo eso y más, debe ser examinado, trabajado y pulido al detalle. Todo esto es tan importante o más que lo que agitamos en nuestras cocteleras, porque como dijo un gran barman, “Un barman, si sabe hacer cócteles, mucho mejor”.

Cuida tu local hasta la obsesión para que el cliente no se de cuenta. Una útil paradoja.
Cuida tu local hasta la obsesión para que el cliente no se de cuenta. Una útil paradoja.

Muchas gracias a todo aquel que haya dedicado unos minutos para llegar hasta este punto. Más allá de intentar enseñar algo, lo que he pretendido aquí ha sido presentarme a mí mismo y a mi filosofía de trabajo y si a alguien, además de para entretenerle, le sirve de algo, me alegra y me halaga.
Un cordial saludo y hasta pronto.

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