¿Qué busca de ti el jurado?

By Jordi Luque

Hola, buenas, me llamo Jordi. Soy un tipo calvo y con barba. Ojos azules, afable. O por lo menos lo parezco. No te confíes, porque voy a juzgar tu creación y mi voto decidirá, en parte, si te llevas la pasta y la fama. ¿Qué te parece? ¿Sabes qué tienes que hacer? No, no tienes ni idea. Por lo menos eso me dice la experiencia.

 He sido jurado en un par de competiciones de coctelería, una semifinal de la Legacy y una final nacional de The Perfectionists. Me he chupado unas cuantas finales más como espectador. También he sido jurado en otras movidas gastronómicas. Y he observado una cosa. Todas las personas que participan en un concurso creen que saben por qué se les juzga. Normal. La organización tiene la obligación de publicar qué se valorará y cuánto. Si no lo hiciera no sería un concurso, sería azar. O a dedismo. O algo peor, sería corrupción. Y no, no es el caso.

3n4a0534
La valoración del jurado tiene una parte de subjetividad que te tienes que ganar. Foto: Mireia Rodríguez.

Los jurados en los que he participado han sido siempre muy profesionales. Los miembros y las miembras han tomado sus notas, han escrito sus valoraciones del cero al diez o del cero al cinco, las han sumado, han dividido el total por el número de factores a valorar. A eso se le llama media. Con esa media te ordenan en una lista y si estás en primera posición, ¡bingo!. Ganas. O pasas a la siguiente fase. Esa parte la sabes y la sé.
Se valorará la originalidad, la pulcritud, la exposición, la dificultad técnica. La mayoría de veces no hay grandes diferencias entre mi puntuación y la de la persona que tengo al lado. Son cosas véredes, son cosas reales, son cosas cuantificables. Eres original o no lo eres. Te mueves como un felino o eres un zafio. Tienes el don de la palabra o no lo tienes –si no lo tienes, sonríe, por favor–. Llevas horas de vuelo o no sabes ni coger el shaker –no, aquí exagero, si no supieras no estarías en la final–. Lo dicho: suma y división igual a clasficiación. Es matemático. Ah, entonces… ¿qué busca de mí un jurado?, te estarás preguntando.

20170123_hpmix_2786
¿Tienes el don de la palabra?

Bueno, hay una parte subjetiva, si no la hubiera pondrían máquinas a juzgarte. Robots. No somos robots, somos personas, como tú, sólo que hoy te estamos juzgando y, ¿sabes qué? no es la primera vez que juzgamos a alguien. No intentes tomarme el pelo, sé honesto, no intentes halagarme, eso no me va, si tus halagos afectan mi valoración yo me sentiré sucio y tú ganarás sin merecerlo. ¿Quieres eso? ¿Quieres una piruleta y una palmadita en la espalda? No, supongo que quieres ganártelo, quieres respeto.
Bien, respétame a mí. Trátame como tratarías a un cliente. Cuéntame la copa como se la contarías a un cliente –vale, no todos los clientes son iguales, cuéntamelo como a tu mejor cliente–. Eh, y sobre todo no me preguntes si me ha gustado. Eso ya deberías haberlo aprendido en otra situación más íntima. Deberías saber si me ha gustado o no por mi forma de gemir. Ay, perdón, se me ha ido la pinza, pero ya me entiendes.

_n4a8126
No halagues al jurado, respétalo.

Así que sé coherente, si participas en un concurso de tequila, no montes una receta que sabe a cualquier cosa menos tequila. Y eso sirve para todos los destilados. Realza ese líquido, por el amor de Jerry Thomas, no lo enmascares. Y cuéntame algo personal, no me vendas nada que yo no compro. A mí este concurso me sale gratis, eres tú quien se la juega. Si es que no pido nada. Y lo pido todo. Todo lo que te pido se resume en dos palabras. Haz magia. Y que no se note el truco.

Foto cabecera: Mireia Rodríguez.

GuardarGuardar

GuardarGuardar

Jordi Luque
Jordi Luque

Socio de una productora de contenidos gastronómicos que se llama UNTO y escribo sobre comida en EL COMIDISTA.

Entradas relacionadas

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter