¿Cuánta cantidad de azúcar hay en cada cóctel?

by Ismael Labrador

“A finales de 2022, nos aseguraremos de que la información sobre la nutrición e ingredientes de todos los licores y destilados vendidos en la Unión Europa esté disponible para los consumidores.

La información se proporcionará de forma clara y fácilmente entendible para garantizar que el propósito de la Regulación 1169/2011 se cumple completamente. Nuestro objetivo es que los consumidores dispongan de información armonizada y consistente en cualquier momento, en cualquier lugar y en su propio idioma”.
Así comienza la propuesta que ha elaborado Spirits Europe, la asociación que representa a la industria de los destilados en Europa, después de que la Comisión Europea le instara el año pasado a establecer mecanismos para informar a los consumidores sobre el contenido de sus licores y destilados. En otras palabras, en cuatro años todas las bebidas alcohólicas deberán incluir en sus etiquetas un listado completo de los ingredientes que contienen y de los valores nutricionales que aportan del mismo modo que lo hace la industria alimentaria. Así, junto a las especificaciones de Single Malt London Dry Gin podremos leer también la lista completa de ingredientes utilizados para la elaboración de la bebida, así como las kilocalorías que aporta por ración, las grasas, las proteínas o los hidratos de carbono.
Vale, ya sabemos que nadie va a decantarse entre un whisky u otro en función del porcentaje de grasas saturadas o la cantidad de sal que contenga por ración. Entre otras cosas porque ninguno de estos elementos se encuentra presente en el alcohol. Pero la normativa abrirá un escenario que ayudará a clarificar cuáles son las destilerías que apuestan de verdad por la calidad del producto y quiénes aprovechan el rebufo de modas temporales y estrategias agresivas de marketing para enmascarar un producto mediocre con artificios como la adición de azúcar o el abuso de aromas no presentes en los ingredientes originales del destilado. Hay dos elementos a los que habrá que prestar especial atención en el etiquetado de las bebidas alcohólicas: los ingredientes y la proporción de azúcar.
Empecemos por el primero de ellos. Bombay Sapphire fue pionera en los años 1980 en mostrar en la etiqueta de su ginebra los ingredientes botánicos que utilizaba en la elaboración de su gin. Casi podríamos situar el estallido inicial del boom del gin&tonic en este hecho. Por fortuna muchas otras ginebras han seguido esta línea y han aprovechado el exotismo de su formulación para conseguir una reputación y un posicionamiento de marca. Sin embargo, actualmente no hay manera de diferenciar quién utiliza ingredientes naturales y quién emplea aromas artificiales para elaborar un gin sin abrir la botella. Con el nuevo sistema de etiquetado esto va a cambiar. Veremos cómo hay ginebras que seguirán indicando una larga lista de ingredientes, mientras que otras se limitarán a señalar el ambiguo término de “aromas”. Hablemos a continuación del azúcar.

El azúcar en el punto de mira de la OMS, también en los destilados y otras bebidas alcohólicas
El azúcar en el punto de mira de la OMS, también en los destilados y otras bebidas alcohólicas

30 gramos de azúcar en cada copa
El azúcar es una importante fuente de calorías en la dieta contemporánea. Pero en exceso puede provocar graves problemas de salud como obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares. ¿Y cuál es la cantidad que podemos definir como “exceso”? La Organización Mundial de la Salud recomienda que la ingesta de azúcar no sea superior al 10% del total de calorías ingeridas. Para una dieta estándar de 2.000 calorías diarias esto se traduce en unos 50 gramos de azúcar. Sin embargo las estadísticas indican que estamos muy lejos, por exceso, de las recomendaciones. La media de consumo de azúcar en Europa ronda los 100 gramos al día. Gran parte de culpa la tiene el abuso de los alimentos ultraprocesados, de ahí que en los últimos años hayan surgido iniciativas dirigidas a concienciar a la población sobre los efectos negativos del consumo excesivo de azúcar; incluso en algunos países se han establecido impuestos a los refrescos azucarados. Pero también del alcohol o, más concretamente, de la forma en la que consumimos alcohol.

Se llama Sex on the beach pero por la cantidad de azúcar que contiene bien podría llamarse Fat on the beach. Foto: Tverdohlib
Se llama Sex on the beach pero por la cantidad de azúcar que contiene bien podría llamarse Fat on the beach. Foto: Tverdohlib

Cada vez que te tomas un combinado de un destilado y un refresco estás metiéndole al cuerpo entre 20 y 30 gramos de azúcar. Es decir, que dos cubatas son suficientes para saltarte el límite recomendado por la OMS. Una pinta de sidra inglesa tiene entre 45 y 55 gramos de azúcar. Y en el caso de algunos cócteles premezclados esta cifra se supera. A continuación vamos a hacer un repaso del contenido en azúcar de algunos destilados y licores. Pero antes que nada, conviene aclarar que todas las cifras que figuran en este artículo han sido extraídas de organizaciones como la OMS y la USDA, instituciones como FatSecret y Sinazucar.org, aplicaciones como MyFitnessPal y la revista médica The Lancet, con especial relevancia hacia las dos primeras y la última.
En lo más alto del podio de las bebidas alcohólicas azucaradas se sitúa el vermut. De hecho el azúcar forma parte de la propia naturaleza de este licor que nació como una forma de darle una segunda vida a un vino mediocre maquillando sus defectos con azúcar y preservándolo con especias. Actualmente se pueden encontrar vermuts de gran calidad con cantidades cada vez menores de azúcar, pero sigue habiendo numerosas referencias comerciales que, como bien explicó Javier Pulido en su fan page Master of Spirits, “consisten en coger un vino picado, añadirle más de 150 gramos de azúcar por litro para tapar todas sus imperfecciones y terminar con un extracto industrial de aroma a vermut. Tiempo de preparación, el que has dedicado a leer estas líneas”.
La ginebra, el ron, el whisky y el vodka, por lo general no contienen azúcares añadidos. O no deberían contenerlos. En el caso del whisky existe una estricta normativa que regula el proceso de producción y que impide que se cometan los excesos que sí pueden observarse en el sector de la ginebra. El boom del gin&tonic ha propiciado que algunas marcas de ginebra repliquen el mismo camino que apuntaba Javier Pulido en el vermut: se coge un alcohol barato, se rectifica con azúcar para maquillarlo y adaptarlo a los paladares menos exigentes y se añaden aromas artificiales. La nueva normativa de etiquetado de bebidas alcohólicas sacará a la luz los excesos edulcorados que se están cometiendo en la industria del gin. Tal como está el panorama no sería descabellado que dentro de 4 años el próximo giro de tuerca en el ecosistema gintonero fueran las ginebras light. Cosas más raras se han visto.

El whisky no tiene azúcar pero si lo mezclas con un refresco te estás metiendo entre 20 y 30 gramos de azúcar. Foto: Focuspocusltd
El whisky no tiene azúcar pero si lo mezclas con un refresco te estás metiendo entre 20 y 30 gramos de azúcar. Foto: Focuspocusltd

El ron, a pesar de que está hecho a partir de caña de azúcar, tiene muy poca presencia de azúcar en su composición, ya que la mayoría se ha transformado en alcohol durante el proceso de elaboración. Eso sí, los rones especiados pueden llegar a los 50 y 60 gramos por litro. Aun así, la cantidad de azúcar que aportado por el ron a una copa no llega, en el mayor de los casos, a 3 ó 4 gramos. Con lo que hay que tener cuidado es con qué se mezcle. Por ejemplo, los refrescos carbonatados tienen entre 20 y 30 gramos de azúcar. Un Cuba Libre aporta 28 gramos de azúcar.
Los cócteles con zumos de fruta también constituyen una bomba azucarada, aunque siempre es preferible usar zumos naturales a procesados. Un cosmopolitan contiene 30 gramos de azúcar (el 36% de la ingesta máxima recomendada por la OMS). El vodka apenas tiene unos pocos miligramos de azúcar, pero es un destilado que suele combinarse con mixers muy dulces. Además, existen vodkas aromatizados con un contenido de hasta 160 gramos de azúcar por litro. Se identifican fácilmente por dos factores: son baratos y se consumen casi exclusivamente en forma de chupito de colores.
Los mixers ya premezclados que se venden para elaborar algunos cócteles, como esos mojitos, margaritas o cosmopolitan que sirven en el chiringuito de algunas playas, contienen hasta 55 gramos de azúcar por copa servida. Algunos premixes para piña colada tienen 65 gramos de azúcar.
¿Y qué hay en el otro extremo? ¿Cuáles son los tragos con menor contenido en azúcar? Destacan especialmente el vino y la cerveza -aunque según SinAzucar.org algunas cervezas sin alcohol tienen más de 8 gramos de azúcar-. Una copa de vino blanco no llega a 2 gramos de azúcar y otra de prosecco apenas alcanza 1 gramo. Llegados a este punto quizás convenga recordar que, aunque es necesario reducir la ingesta diaria de azúcar, de lo que deberías preocuparte a la hora de tomar un trago es de no sobrepasarte con el alcohol. Para finalizar, aquí tienes un listado con la cantidad de azúcar que contienen algunos cócteles y licores:

  • Sex on the beach, 48 gramos de azúcar
  • Vermut, 30 gramos de azúcar
  • Cuba Libre, 28 gramos de azúcar
  • Piña Colada, 28 gramos de azúcar
  • Mojito, 25 gramos de azúcar
  • Grasshopper, 21 gramos de azúcar
  • Gin&Tonic, 18 gramos de azúcar
  • Cosmopolitan, 15 gramos de azúcar
  • Margarita, 10 gramos de azúcar
  • Jerez, 9,5 gramos de azúcar
  • Cerveza sin alcohol, 8,5 gramos de azúcar
  • Cerveza estilo lager, 8 gramos de azúcar
  • Daiquirí, 7 gramos de azúcar
  • Whisky Sour, 6 gramos de azúcar
  • Vino blanco, 2 gramos de azúcar
  • Prosecco, 1 gramos de azúcar
  • Martini, 0,5 gramos de azúcar
Foto de portada: Cada mojito contiene la mitad de la cantidad máxima de azúcar diaria que recomienda la OMS. Foto de Serg Poznanskiy

Ismael Labrador
Ismael Labrador

Aprendiz de barman. Escribe sobre coctelería y destilados en su blog NO TE SUBAS A LA BARRA y en otros medios como éste.

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