The Clumsies: la hospitalidad griega aterriza en Barcelona

The Clumsies hace una pop-up junto a BACARDÍ en Marlowe Bar del 7 al 10 de mayo

Si entras a un bar y te hacen sentir como en casa, seguro serás feliz. O al menos pasarás un agradable rato (que lo de alcanzar la felicidad no es tan simple).

En esto de la hospitalidad dicen que los griegos no tienen parangón. No tienes más que atravesar las puertas de The Clumsies en Atenas para ver que a esas voces no les falta razón. Y si lo de ir a Atenas no te queda muy a mano, hoy, 10 de mayo, es el último día que puedes disfrutar de sus cócteles en la pop-up que han creado junto con BACARDÍ en Marlowe Bar (Barcelona).

Así de discreto es el cartel de The Clumsies. Foto: web The Clumsies

Seguro que ya te suena el nombre de The Clumsies porque es el sexto mejor bar del mundo. Fue fundado hace seis años por los dos bartenders Vasilis Kyritsis y Nikos Bakoulis, y tres hombres de negocios: Lefteris Georgopoulos, Thanos Tsounakas y Giorgos Kaissaris.

Es un bar grande en tamaño (tiene dos pisos) y grande en volumen, fácilmente puede llegar a tener 350 comensales a los que servir al mismo tiempo. Y no queda ahí la cosa. The Clumsies no es solo un concepto de noche sino que abre sus puertas desde las diez de la mañana: también sirven cafés, comidas y otras bebidas. Pero hoy vamos a centrarnos en los cócteles.

Cualquiera se estaría tirando de los pelos. Qué estrés. Cuántas horas. Cuántos menús que pensar. Cuántos cócteles que preparar. Cuántos clientes que atender. Cuánto personal que gestionar. Cosa que, por otra parte, no es mentira. Pero ellos lo tienen todo bajo control y, aunque Vasilis dice “nosotros somos ‘clumsies’” (“torpes” en inglés), poco de eso tienen.

Como todo en la vida, es tener las cosas claras. En The Clumsies todo lo que hacen se proponen hacerlo lo mejor posible. No tienen problema en servirte un ron con cola, pero si te lo sirven, será el mejor que tomes jamás. Porque tal y como nos contaba Vasilis “servir otro tipo de cosas no te priva de hacer cócteles. Si haces sentir cómodos a los clientes ya les puedes servir cualquier cosa, que seguro les gustará”.

Esto no significa que no tengan creaciones espectaculares y pensadas hasta el más mínimo detalle. Si no no estarían donde están ahora. Sus menús han sido siempre originales hasta decir basta, inspirados en otras disciplinas fuera de la coctelería y con un margen de participación del cliente. Su último menú es completamente en blanco y negro y va contando la historia de The Clumsies. Y cuando llegas a la parte de los cócteles que estás esperando beber… ¡está en blanco! Porque necesitas una luz ultravioleta para poder leerlo, como la tinta invisible que utilizabas cuando eras pequeño. Con esto ya te han ganado y has empezado a sonreír.

Imposible no sentirse cómodo aquí. Foto: web The Clumsies

A partir de aquí, los cócteles se dividen en tres partes: The Basement, The Main Floor y The Playground. Los cócteles de The Basement (el sótano), están hechos mayoritariamente con ingredientes fermentados que ellos mismos preparan en, cómo no, su sótano. Encontrarás aquí, por ejemplo, un Fermented Americano o un La Capilla Té hecho con tequila, mezcal, cordial de lima y kombucha cola que han preparado con té de caramelo, de cereza y de vainilla para imitar el sabor de la cola, y melaza. En The Main Floor (piso principal) están todos esos cócteles clásicos y con sabores más “comunes” adaptados a nuevas creaciones. Ejemplo: un Patron’s Martini preparado con tequila Patrón, vino de Jerez, pimiento rojo, remolacha y lúpulo. Y por último, en The Playground (área de juego), están las creaciones más experimentales. Te puedes encontrar con cosas como el Cinema Paradiso, un cóctel que mezcla vodka, un destilado de palomitas y cola y aceite de Jazmín, que recuerda a las noches de cine de verano en Atenas. Qué bonito.

Pide tu cóctel. Foto: web The Clumsies

A la hora del servicio muchos de estos cócteles se trabajan pre-batched. Por varios motivos: “nos podemos poner tres bartenders a hacer un cóctel con las mismas medidas y los mismos ingredientes y aún así no saldrá igual. Creo que haciéndolos ‘pre-batched’, por ejemplo, respeto más los clásicos” nos explicaba Vasilis. El americano que te tomes hoy será el mismo de mañana y el del mes que viene. Otro motivo es que en The Clumsies no quieren que los bartenders estén todo el tiempo con la cabeza metida en el shaker y el jigger. Buscan que sean los perfectos anfitriones y que atiendan a los clientes con una sonrisa, cosa que no es fácil cuando tu clientela es enormemente numerosa. “Trabajando de esta manera todo fluye mucho más rápido. Los bartenders están relajados. Además en Grecia los clientes no están acostumbrados a esperar cinco o siete minutos por una bebida” detallaba.

Como cliente no te queda otra que disfrutar. Si te gusta el ambiente con gente y con música, entonces tienes que quedarte en el piso principal. Puedes sentarte en mesas pequeñas con tus acompañantes o en una grandísima que compartes con desconocidos. También puedes estar de pie o sentarte en su larga barra. Si te va más la onda tranquila tienes The Room en el segundo piso. Es un espacio privado que puedes reservar donde hay un bartender a tu entera disposición. Y hasta puedes llevar tu propia música. Al final va a ser cierto eso de “como en casa”.

Bienvenido a The Room. Foto: web The Clumsies

¿Y hemos dicho ya que el diseño y decoración del local es espectacular? Esto es un no parar. Es un edificio de unos doscientos años totalmente recuperado y decorado cuidando hasta el más mínimo detalle. En el exterior solo verás un pequeño cartel en el que se lee “The Clumsies” con un timbre. Pero tranquilo, que si no lo encuentras, como dice Vasilis y aunque no le gustase mucho al principio, siempre será “el bar de la luz rosa”.

La luz de The Clumsies que se ve desde la calle. Foto: web The Clumsies

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