Miguel Ángel Palomo

Miguel Ángel Palomo
Plumilla y fotero, paso las horas muertas en hoteles, estaciones y bares sin apenas cuidar el dress code. Por comilón y canapero, me dejan juntar letras en GQ, Neo2, El Comidista o PAPEL. Llegué al mundo coctelero como Peter Sellers a El Guateque, pero tras el primer negroni ya nadie me saca de este lado de la barra. No tengo ningún máster.