¿Cava o champagne?

Foto: Rawpixel

by Julia Laich

¿Con qué brindarás esta Nochevieja? ¿Cava o champagne? ¿O quizás un cóctel utilizando uno de estos dos? Y en ese caso, ¿cuál es el mejor? Veamos sus similitudes y diferencias.

Similitudes

Empecemos aclarando que uno no es mejor que el otro. Cierto es que la palabra “champagne” parece estar acompañada de cierto lujo y prestigio pero tiene que ver más con el marketing que con la calidad del producto.

Dicho esto, el cava y el champagne son similares en su proceso de elaboración ya que para producirlos se emplea el método champanoise o método tradicional. Consiste en una fermentación hecha en dos fases, la primera en cuba y la segunda en botella, inventada por Don Pierre Perignon.

Otra de sus similitudes reside en la clasificación que se hace en función de la cantidad de azúcar residual existente en el producto. Así encontraremos cavas y champagnes brut nature (hasta 3 g de azúcar por litro), extra brut (hasta 6 g/l), brut (hasta 12 g/l), extra seco (entre 12 y 17 g/l), seco (entre 17 y 32 g/l), semi seco (entre 32 y 50 g/l) y dulce (más de 50 g/l).

Diferencias

El cava y el champagne encuentran su primera diferencia en el territorio. El champagne se puede producir únicamente en la región francesa de Champaña-Ardenas, de clima frío y lluvioso, con una uva menos madura que da lugar a un vino más ácido. El cava no tiene tan delimitada su zona de producción. De hecho, en la actualidad, se produce en diez provincias españolas con climas bastante diferentes.

Otra de las diferencias radica en el tiempo de crianza. El cava se puede considerar como tal a partir de los 9 meses de crianza. Será un reserva a partir de los 15 meses y un gran reserva a partir de los 36. El champagne debe tener como mínimo 15 meses de crianza y se considerará millésime a partir de los 36.

Por último, el cava y el champagne son diferentes en cuanto a la materia prima, es decir, las variedades de uva. Para el cava se utilizan las variedades tintas Garnacha tinta, Monastrell, Pinot Noir y Trepat, y las blancas Macabeo, Xarel•lo, Parellada, Malvasía y Chardonnay. El champagne utiliza solo tres variedades: las tintas Pinot Noir y Mennier y la blanca Chardonnay.

Elijas cava o elijas champagne, lo importante es que lo consumas a la temperatura indicada y en la copa adecuada. Si lo que quieres es introducirlo en algún cóctel, aquí te dejamos algunas recetas para que te sirvan como inspiración.

Mimosa

Cuando hablamos de champagne no podemos dejar de hablar del clásico de los cócteles espumantes: la mimosa.

Ingredientes:

75 ml de champagne

75 ml de zumo de naranja recién exprimido

Elaboración:

Sirve ambos en una copa de champagne y remueve suavemente. Puedes decorarlo con media rodaja de naranja.

Festive 75

“Nuestra mejor ginebra con tu mejor botella de champagne”, así presenta Bombay Sapphire este delicado cóctel.

Ingredientes:

25 ml de Star of Bombay

15 ml de sirope simple

15 ml de zumo de limón recién exprimido

50 ml de champagne o cava

Estrella de anís

Elaboración:

Coge una copa de flauta del congelador. Agita todos los ingredientes (excepto el champagne). Vierte el champagne muy frío en la copa. Añade el resto de ingredientes al champagne. Decora con la estrella de anís.

Sparkling resolution

Aunque esta receta incluya champagne rosé puedes intercambiarlo por otro tipo de espumoso.

Ingredientes:

22,5 ml de Patrón Añejo

44,5 ml de champagne rosé

22,5 ml de zumo de naranja

15 ml de curaçao

Twist de naranja

Elaboración:

Agita todos los ingredientes menos el champagne en una coctelera con hielo. Sirve en una copa de champagne fría y termina con el mismo y el twist de naranja.

Si sigues teniendo dudas sobre el tema o quieres conocer algunos cavas y champagnes, consulta este vídeo.

¡Chin chin por el año que llega!

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