De la botica a la barra del bar

Angostura nació como un remedio médico / WIKIMEDIA

Si alguien entra en una farmacia y pide que le preparen un cóctel, pongamos un Gimlet, un Mint Julep o un Mojito, lo más probable es que el farmacéutico piense si el tipo no se habrá confundido de puerta y, en lugar de entrar en el bar de al lado, haya acabado en su farmacia. O quizás se trate de un viajero del tiempo llegado del siglo XVIII en busca de un remedio para combatir alguna dolencia estomacal.
Hoy asociamos los cócteles a momentos de ocio, de disfrute en buena compañía y descubrir nuevas experiencias. Pero lo cierto es que no siempre ha sido así. De hecho, durante siglos, la principal función de estas recetas fue la de servir como remedios medicinales. La historia de los destilados tiene mucho que ver con la farmacología. De ahí que algunos de los cócteles más populares de las barras actuales nacieran en las boticas.
La primera referencia de la vinculación entre las bebidas espirituosas y la farmacia data de hace 9.000 años, cuando en los Montes Zagros de Irán las primeras civilizaciones urbanas comenzaron a fermentar la uva para producir un vino primitivo.
Durante siglos, tomar vino y cerveza era la mejor forma de evitar enfermedades gastrointestinales y otras infecciones derivadas de la presencia de parásitos en el agua. Beber agua potable sin riesgo a contraer el tifus o la disentería es un invento relativamente moderno. Dado que el alcohol elimina los parásitos, durante siglos resultaba mucho más saludable beber una copa de vino o cerveza que un vaso de agua, especialmente cuando no se tenía acceso a un manantial de agua fresca.
De ahí que, poco a poco, y a medida que las técnicas de fermentación, maceración y destilación fueron perfeccionándose, surgieran recetas que aprovechaban el alcohol elítico como base para la elaboración de remedios medicinales. Con el tiempo éstas fueron evolucionando hasta derivar en algunos de los cócteles más populares de hoy día. ¿Quieres conocerlos?

Gin&Tónic: así se combatía la malaria en el Imperio Británico

A estar alturas seguramente ya conozcas la historia del Gin&Tónic, y cómo dos bebidas que originalmente nacieron como brebajes medicinales acabaron convirtiéndose en el cóctel de moda del siglo XXI.
Ya en el siglo XII los monjes italianos maceraban bayas de enebro en alcohol con el objetivo de obtener una bebida con la que combatir la peste bubónica. Trescientos años más tarde, un médico de origen alemán ideó en Holanda una receta a base de enebro y alcohol de trigo como remedio para el cálculo renal. La bebida debió de tener un relativo éxito, ya que se decía que era capaz de curar más de la mitad de las enfermedades de la época y que incluso depuraba la sangre. Había nacido la ginebra.

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No cura, pero ayuda.

 
Mientras en Europa los holandeses descubrían de los beneficios de beber ginebra, al otro lado del Atlántico los colonos españoles aprovechaban el efecto que la corteza de la chinchona tenía para curar la malaria. Uno de los principios activos que segrega este árbol es quinina, utilizada por los pueblos precolombinos para tratar determinadas dolencias, y que más tarde fue sintetizada como fármaco para tratar la malaria. La quinina es también la sustancia responsable de darle el amargor característico a la tónica.
Así, llegamos al siglo XIX, cuando el Imperio Británico obligaba a sus soldados a tomar una ración diaria de agua tónica con quinina para prevenir la malaria. Para no sufrir el sabor amargo de ésta -nada que ver con las tónicas comerciales actuales- le añadían zumo de limón y, según algunas fuentes, ginebra. Había nacido el Gin&Tónic.

Gimlet: adiós al escorbuto

Otro de los cócteles clásicos que nacieron en la botica es el Gimlet. La primera referencia documentada en un manual de coctelería de esta receta data de los años 1920. Sin embargo, existen precedentes de la combinación de ginebra, zumo y azúcares como remedio terapéutico para prevenir enfermedades provocadas por la carencia de vitamina C.
En 1852 el manual médico “Pamphelts on Biology: Kofoid collection” ya describía un tratamiento para el cólera consistente en ingerir cada cuatro horas una fórmula a partir de la combinación de ginebra, zumo de lima, azúcar y agua.

Gimlet, de la botica a la barra
Gimlet, de la botica a la barra

Unos años más tarde, el doctor Thomas Gimlette, que trabajaba como cirujano de la Royal Navy británica, ideó un método para prevenir la oxidación de la vitamina C del zumo de limón y, de esta forma, poder conservarlo durante más tiempo. Su objetivo no era otro que poner fin, de manera definitiva, al escorbuto. Esta enfermedad era muy temida entre los marineros, a quienes causaba estragos la falta de vitamina C durante las largas travesías oceánicas.
Durante el siglo XVIII se había descubierto que esta enfermedad se podía prevenir consumiendo una ración de cítrico al día, con lo que los barcos cargaban grandes cantidades de limón y limas en sus bodegas. Pero gran parte de estas provisiones de pudrían y echaban a perder en las largas travesías en alta mar.
El doctor Gimlette halló la manera de conservar durante más tiempo las propiedades de los cítricos para prevenir el escorbuto: mezclando el zumo con una solución de azúcar y el alcohol de la ginebra. Había nacido el Gimlet.

Mint Julep: diga adiós a los problemas de digestión

Cada año se sirven más de 120.000 cócteles Mint Julep en el hipódromo Churchill Downs de Louisville, en un solo día, con motivo del Derby de Kentucky. Este cóctel se ha convertido en todo un emblema de la carrera de caballos más famosa en Estados Unidos y es una de las bebidas más representativas del estado de Kentucky. Pero, al igual que sucede con otras recetas clásicas, su primer uso poco o nada tuvo que ver con disfrutar de un trago refrescante en un espectáculo deportivo.
Existen diversas leyendas acerca del nacimiento de esta receta. Una de ellas apunta que fue un descubrimiento fortuito. Cierto día un camarero se acercó al río Mississippi en busca de agua fresca para añadirle al bourbon. Vio unas plantas de menta junto a la ribera y decidió coger unas hojas e introducirlas en la botella. Voilá!, el Mint Julep había hecho su aparición.

Mint Julep: la digestión perfecta
Mint Julep: la digestión perfecta

Otras fuentes, mejor documentadas, señalan que en realidad el origen del Mint Julep no está en Kentucky, sino en Virginia. Y que tampoco fue una invención genuinamente americana, sino que llegó desde Francia. Precisamente la palabra julep es francesa y deriva del vocablo persa gulab. El gulab era un brebaje dulce que los persas usaban para fines medicinales.
Sea como fuere, lo cierto es que en 1784 la mezcla de bourbon o ron con agua, azúcar y hojas de menta se prescribía como un remedio para tratar dolencias gástricas. Estaba especialmente indicado para aquéllos pacientes que tenían dificultades al tragar. Nada que ver con las carreras de caballos, las tazas de metal y las barras de bar actuales.

Mojito: un reconstituyente para conquistar Cartagena de Indias

El cine se ha encargado de hacernos llegar la idea de que los piratas sentían una especial predilección por el ron. La realidad es que se no trata de un cliché, sino de un hecho histórico. Disponer de agua potable a bordo no era algo que estuviera a la orden del día en los siglox XVI, XVII y XVIII. Por eso beber ron era una cuestión de salud.
Además, el alcohol tiene propiedades conservantes, con lo que no era extraño que los médicos de a bordo jugaran con él para prolongar el tiempo de conservación de algunos ingredientes. Pasó con el Gimlet y pasó también con numerosas recetas de cócteles cuyo origen probablemente se encuentre en los experimentos que los galenos marinos hacían con ron, zumo de limón y azúcar para elaborar remedios terapéuticos y reconstituyentes.

Mojito: contra la fiebre amarilla
Mojito: contra la fiebre amarilla

Uno de estos médicos, que trabajaba a las órdenes del corsario inglés Francis Drake, ideó un tónico para tratar la fiebre amarilla. Drake era un temible pirata que en el siglo XVI se dedicó a sitiar, saquear y pedir rescate por liberar varias plazas del virreinato de la Nueva España en el Caribe, como Santo Domingo y Cartagena de Indias.
Durante las largas jornadas de asedio a esta última ciudad, gran parte de su tripulación contrajo la fiebre amarilla. Fue entonces cuando entró en acción su médico, que combinó aguardiente de tafia con azúcar, zumo de lima, menta y corteza de chuchuhuasi y se lo dio a los enfermos. Éstos se recuperaron en poco tiempo. Aquélla receta no fue sino una primitiva versión del mojito actual.

Whiskey Sour, Old Fashioned, Fernet y otros ‘fármacos’ de barra

La historia de la coctelería está llena de recetas que tuvieron su origen en la farmacología. Según algunas teorías el Whiskey Sour, por ejemplo, deriva de los brebajes con destilados y zumos de cítricos que se empleaban para tratar determindas dolencias en el siglo XVII.

Old Fashioned: un remedio para todo
Old Fashioned: un remedio para todo

El Old Fashioned, otro de los grandes cócteles clásicos, emplea como ingrediente básico el amargo de Angostura. Hoy este ingrediente es frecuente en cualquier barra de cócteles, pero su uso original era tratrar el cólera y las dolencias estomacales. Algo similiar sucede también con el Fernet, un popular licor de Lombardía que fue elaborado como digestivo.
Hoy nadie entra en una farmacia para pedir un trago. Y, sin embargo, las barras de bar actuales le deben mucho a los farmacéuticos y médicos que aprovecharon las propiedades del alcohol para idear recetas con las que combatir determinadas dolencias y enfermedades.

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