Historia de este cóctel: el Americano

No a todos nos gustaban las clases de historia en el instituto, pero (casi) todos nos hemos dado cuenta según evolucionábamos del ron barato con cola al Negroni que no es tan horrible como nos lo contaron. Es más, ¿a quién no le gusta hacerse el interesante con un ‘sabías que…’ de vez en cuando? Pues bueno, para ti que crees que cada día es un aprendizaje, te traemos una nueva serie de posts que titulamos desde hoy como “Historia de este cóctel”. Tranquilo, que intentaremos tener bastante más gracia que la señorita Luisa explicando la Guerra Civil.
Con mucho estilo pedía James Bond un Americano en Casino Royale (1967). ¿Sabría él que su bebida tenía ya unos 100 años de recorrido? Cuando hablamos del Americano tenemos que dar un par de pasos atrás para entender su historia y la de sus ingredientes.

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Aquí, de jajas, hablando de la historia de esto que nos estamos bebiendo.

Tan pronto como el ser humano descubrió las bondades del alcohol, lo empezó a utilizar para extraer los componentes medicinales de las plantas. Y ya que estaban, como estas dejaban su rastro aromático, las emplearon para tapar malos sabores en vinos y destilados.
Siguiendo esta lógica, en Turín añadieron especias y hierbas del Piamonte para aromatizar vino de Moscato, propio de la región. Así nació el vermut de Torino, que más tarde tendría su Indicación Geográfica Protegida. Poco tiempo pasó hasta que se hizo popular a la hora del aperitivo y se convirtió en una bebida simbólica de la ciudad. Y gracias a la labor comercial y creativa de Alessandro Martini y Luigi Rossi, el vermut y el aperitivo no tardaron en ser tendencia a nivel mundial.
De manera bastante similar, nació el bitter en Milán pocos años más tarde. Aunque esta vez no emplearon el vino como cuerpo sino un destilado de origen agrícola. En Casa Martini, situada en la pequeñita localidad de Pessione (que literalmente significa “pellizco”), Martini y Rossi crearon su Bitter de color rojo intenso con ingredientes 100% naturales. Tampoco pasó mucho tiempo hasta que esta bebida amarga se hizo un lugar como símbolo milanese.
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Con estos románticos atardeceres trabajaban Martini y Rossi.

En el año 1860, a los italianos se les ocurrió que podían unir las dos bebidas, añadiendo también un poco de soda, creando así el cóctel que bautizaron como Milano-Torino, o MiTo en su versión abreviada. Muchos creen que nació a propósito de la inauguración de la Autostrada A4 que unía ambas ciudades. Puede ser, pero entonces, ¿por qué hablamos hoy de ‘Americano’?
En italiano ‘amaro’ significa ‘amargo’, y algunos creen que el nombre del cóctel vendría de ahí. Sin embargo, esto es bastante improbable. Como con esta explicación no vas a quedar muy cool ante tus amigos, vamos a revisar cuatro teorías más.
La primera, que se bautizó como Americano en los años 30, en honor a la victoria en Nueva York de Primo Carnera, un conocido boxeador italiano que medía nada más y nada menos que 2,05 metros y pesaba 120 kilos. Un modelo de hombre a seguir en la Italia nacionalista de la época. Quizás bebiendo Americanos llegabas a ser tan alto y fuerte como él, quién sabe…
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Primo Carnera pensando en el Americano que se va a beber.

La segunda, es que los turistas estadounidenses que visitaban Italia, acostumbrados a los cócteles combinados con soda y en plena Ley Seca, cayeron rendidos ante el Milano-Torino.
La tercera y más probable, es que el cóctel se denomina así porque se trata de un vermut preparado a la americana. Los italianos preparaban originalmente el Vermouth Cocktail, que se hacía añadiendo al vermut dos dashes de Bitter tipo Angostura. Cuando servían el vermut “a la americana”, se cambiaba el Angostura por los Bitters italianos, como el que elaboraban Martini y Rossi. Como era más suave, se podía añadir más cantidad. La receta fue evolucionando hasta que se llegó a las proporciones del Americano actual, al que también se le incorpora soda.
La cuarta, que los italianos, que de dialéctica y márketing saben un rato, aprovecharon todas las razones anteriores para darle al cóctel un nombre más internacional que ayudase a venderlo en el exterior.
Y así, es como nació el maravilloso Americano. Y mira qué bien, hoy te vas a la cama habiendo aprendido algo nuevo.
 

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