Tiki ibérico: la historia del Tiki en España nos la cuenta Oriol Elías

by Cira López

¿Sabéis esa canción de Astrud que dice que “hay un hombre en España que lo hace todo”? Pues podríamos afirmar que, en cuestión de tiki, hay un hombre en España que lo sabe todo. Su nombre es Oriol Elías, aunque es de recibo aclarar que lo sabe todo gracias a otros dos eruditos del tema, Iván Castro y Miguel Escobedo.

Descubrimos la peculiar y surrealista historia del tiki en España de la mano de Elías hace unos meses en la edición Barcelona Cocktails de Alimentaria. Allí dio una charla donde hacía un repaso divertido y exhaustivo por los recovecos de la bizarra historia de los bares tiki en el estado español, especialmente en la década de los 70 y 80. Cautivada por sus conocimientos y por su entusiasmo, quise saber más. Así que hemos hablado con él para acercarnos a esta increíble pero cierta historia y a su pasión tiki. Sentaos con un Zombie en la mano, que promete.

La historia tiki en España se puede resumir en este cartel: ostentosa y decadente.

Oriol Elías ha aprendido a hablar inglés gracias a su pasión por el tiki. Aficionado a la coctelería y enamorado del ron, se topó con el blog “Bastardo Saffrin“, de Iván Castro;  el único blog sobre coctelería tiki en español de principios de la década de 2000. El resto de la información que perseguía estaba en inglés, de ahí su curso exprés. Investigó tanto que ahora se dedica a dar como mínimo una vez al año formaciones en Estados Unidos sobre coctelería tiki y en muchos otros lugares: la formación tiki que le hubiera gustado tener a él.

Oriol Elías, maestro tiki, al habla.

Iván Castro de “Bastardo Saffrin” y Miguel Escobedo, autor del blog “Noches de Bora-Bora” y dueño de Tiki Chateau en Madrid son sus partners in crime en esto de la arqueología del local tiki ibérico.

Oriol ha ido recopilando anécdotas, historias, cotilleos e información sobre toda esta cronología del tiki español. “Esta historia no está escrita en ningún libro ––admite Oriol––. Os tendréis que creer lo que cuento porque no lo podréis refutar en ningún sitio“.

Fue Miguel el que le contó la jugosa historia, digna de un episodio de Dinastía, de House of Ming. Se trata de un local que se abrió en la capital en 1965 y que trajo la coctelería tiki al país. Lo abrió una familia de origen chino que quiso traer a España un negocio en expansión.

Estas “cosas” estaban de moda en los setenta.

En los años 70, con el auge del turismo, los locales de ambientación tiki sufren una auténtica explosión en España. No existe pueblo de mala muerte que no cuente con uno, tal era el atractivo de sus “tiki mugs” y su vistosidad.  En materia de cócteles, tanto recetas como nombres sufrieron algunas derivaciones delirantes. Los cócteles se denominaban haciendo una traducción literal que a veces rayaba la hilaridad (Pearl Diver – El pescador de perlas), y las recetas se “cambiaban” sin asomo de rubor: ¿que no sabemos qué es eso del Falernum? Le ponemos granadina.

Oriol Elías ha recreado cómo deberían ser en realidad los mejunjes tikis de los bares hawaianos españoles.

Oriol se ha centrado sobre todo en la derivación de las recetas, hasta el punto que ha hecho un exhaustivo trabajo tratando de reproducir exactamente cómo se suponía que debían ser en realidad. Su teoría sobre este Frankestein de ingredientes parece lógica. “Había ingredientes que no existían y se sustituían por lo que tenían a mano. Luego ese camarero que había cambiado el Falerlum por la granadina se le acababa la granadina y ponía fresa, porque la fresa es roja“.

En 1971 abrió en Barcelona el Kahala, que aún existe. Oriol ha charlado en varias ocasiones con su dueño Nicolás.  Cuando abrió el bar, lo hicieron con el jefe de barra de House of Ming y su segundo, que desembarcaron con sus libretas llenas de recetas anotadas. “Lo que hicieron fue enseñar a otros barmans ––nos cuenta Oriol––. Estos barmans lo que hacían era copiar las recetas de las libretas, y si lo estaban copiando el día que el Barça jugaba y en ese momento metía gol… pues imagínate. Muchas veces copiaban las cosas mal, o se saltaban algún ingrediente, y así iban deformándose las recetas“.

El boom tiki llegó a su fin en los ochenta-noventa. Quedan vestigios como Kahala o Aloha en Barcelona y otros diseminados por la geografía española. Pero a diferencia de una coctelería “normal”, como apunta Oriol, en estos locales la barra está vacía, “porque a nadie le interesa lo que está pasando en la barra.  Pero es que llevan cuarenta y pico años abiertos y esa fórmula les sigue funcionando”.

El bar Aloha sigue abierto en Barcelona, y a juzgar por sus críticas en TripAdvisor, no le va mal. Eso sí, como dice Oriol, la barra siempre está vacía.

Hacia 2003 vuelven a abrirse bares tiki en España y se inicia una etapa “neo-tiki”. No innovan, siguen la misma fórmula de los bares tiki antiguos. “A finales de los noventa, principios de 2000 en Estados Unidos hubo un renacer del tiki,  pero no haciendo lo mismo sino intentando recuperar los clásicos, intentando arreglar las cosas que se habían hecho mal en los últimos años. Pero aquí se volvió a hacer lo mismo. Realmente en España hasta el 2010 no hubo el auténtico “tiki revival” , que fue cuando se empezaron a abrir locales que hacían cócteles a la americana, igual no con una decoración tan aparente, pero sí con cócteles bien hechos”.

De hecho, la decoración tiki en sentido estricto supone una inversión enorme que, según Oriol, es otra de las causas de que en España y en Europa no estén surgiendo auténticos templos tiki. “También hay una cuestión de público: la gente lo relaciona con el hawaiano o con el polinesio, es decir, con los clásicos bares españoles de esta índole”–– reflexiona Oriol.

Hoy en día, para que el público no relacione un bar tiki “comme il faut” con los clásicos made in Spain, hay que hacer mucha didáctica. Oriol entró a trabajar en el bar Tahití, y empezaron a elaborar los cócteles con ingredientes home made. “Si el cóctel tiki fue el primer craft cocktail que hubo- reflexiónó–, pues vamos a usar ingredientes caseros, para distinguirnos de los bares tiki “antiguos” que llevaban siropes baratos y zumos de bote. Pero para que se diera cuenta el público, teníamos que hacer cosas como exprimir las limas delante del cliente durante todo el servicio; así veían que no éramos lo mismo”.

¿Para cuándo un tiki auténtico en España?

¿Hay esperanza para un renacer tiki consolidado en España? Oriol cree que ciudades como Barcelona o Madrid tienen mucho potencial: “Son ciudades con mucho turismo y a nivel europeo y a nivel americano estos bares están funcionando mucho. Es más, los hay en Hong Kong, en Emiratos Árabes, en Japón… y cuando los turistas viajan, ya saben a lo que van”.  Además, está convencido que al público local le gustaría un cóctel tiki bien hecho.

¿Te animas a abrirlo tú?

 

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