La vuelta al mundo en un solo trago

by Miguel Pérez

Sólo hacen falta unos minutos para que voces y pensamientos del otro extremo del mundo recorran kilómetros a través de ondas, cables eléctricos o vete a saber qué ingenioso invento humano que desconozco, y lleguen hasta mis oídos.
Vivimos la era de la globalización, el libre tránsito de ideas e imágenes y toda nuestra existencia gira inmersa en ese maravilloso torbellino que es la comunicación.
Hace años yo habría tardado una vida entera en aprender los secretos de un oficio tan humilde como el de bartender, el del alquimista del ocio en estado líquido que busca la satisfacción y el disfrute de sus invitados. Pero hoy puedo permitirme el lujo de buscar, investigar, conocer… en definitiva: aprender. Y todo ello sin moverme de mi casa.
Mi oficio ha cambiado a la vez que el mundo.
Los primeros cócteles que vieron la luz lo hicieron de la mano de la medicina. Como tantos otros descubrimientos, le debemos a los remedios naturales que hoy gocemos de una buena conversación alrededor de una copa. ¿Quién le habría dicho al cirujano escocés James Lind qué su propuesta de añadir limón al ron que se repartía entre los marineros en el s.XVIII terminaría siendo la base de tantos tragos?

El cirujano James Lind tuvo una buena idea al añadir limón al ron...
El cirujano James Lind tuvo una buena idea al añadir limón al ron…

Jugar con los sabores y las texturas, buscar el goce de de los sentidos, no es algo nuevo.
Cuando la coctelería comienza su andadura se alimenta de destilados rudos y combinaciones sencillas como el azúcar y el limón (esa sagrada trinidad caribeña) pero no tardó en refinarse y convertirse en el lujo asequible de aquellos que querían imitar a las nuevas estrellas del celuloide. Y mientras la ley seca desviaba el foco de creación del nuevo continente al viejo, la búsqueda de aventuras llevó a un texano llamado Don “The Beachcomber” a recorrer mundo y conocer culturas hasta ese momento muy desconocidas: la Islas del Pacífico. De allí no trajo un arsenal de recetas ni frutas; ni siquiera un destilado novedoso. Trajo un concepto: el de la vida en comunión con la naturaleza, el producto artesanal elaborado con frutas y plantas, vigoroso, energizante y lleno de vida como las propias islas de la Polinesia.
Fusionó su concepto con los productos caribeños y la comida cantonesa (sí, cantonesa, ¿quién iba a notar la diferencia?) y llenó de color y exotismo un país que despertaba de una guerra con veteranos que hablaban maravillas de los mares del sur.
La búsqueda de lo desconocido, lo diferente, esa atracción humana tan innata hacia lo que nos evade a mundos mágicos: ése era el nuevo camino de la coctelería que otra vez se apoyaba en el glamour de Hollywood para hacer realidad los sueños de los más humildes, y con hielo picado, especias jamaicanas y algo de color, se sentían un poco más cerca de cumplirlos.
Durante 40 años la coctelería Tiki fue dueña y señora de los combinados más excitantes, hasta que en los años 70 la guerra de Vietnam y las revueltas hippies reclamaron una vuelta a una realidad menos colorista y más abierta a nuevas y diferentes culturas que ahora captaban su atención.

Cultura tiki: un modo de vida que cambió el mundo de la coctelería
Cultura tiki: un modo de vida que cambió el mundo de la coctelería

Es este el momento en que nace la cocina de fusión en Estados Unidos, como nació la coctelería clásica, como lo hizo el movimiento tiki, una cuna de raíces dispares que buscaba más… y más…
Y pronto llegó lo que necesitaba: la revolución de los medios.
Ya no basta con coger lo que está a tu mano, ahora hay un planeta entero a tu alcance, lleno de tendencias, experimentos, creaciones, productos, técnicas… hay un mundo por descubrir e innovar. No hay límites.
Se consolida la figura del bar-chef, aquel que ya no se conforma sólo con mezclar, sino que necesita crear desde cero. Si Ferran Adrià reinventó la cocina, Tony Conigliaro reinventó la mixología… ¿Qué se puede decir de esa genialidad que enarbola orgullosa la coctelería de “La Azotea de Benito “: cocinamos las copas”? ¿O del maravilloso concepto de Andrea Fiore? ¿De que mente ingeniosa e inquieta de Francesco Cavaggioni? ¿De las creaciones audaces de Marc Álvarez?

El mundo de la coctelería está a tu alcance, incluso en casa.
El mundo de la coctelería está a tu alcance, incluso en casa.

Hoy tienes un abanico interminable de influencias de los rincones más recónditos del planeta, frutas que jamás viste, vegetales, endulzantes, bitters imposibles, técnicas orientales y occidentales, raíces africanas, bayas nórdicas…
La coctelería clásica nos enseñó a jugar, la Tiki a valorar el producto casero y artesanal, en los años ochenta Dale Degroff nos enseñó que los clásicos son las reglas del juego a partir de la cual crear nuevos retos y el s. XX nos ha enseñado que nada es imposible ni inalcanzable: que hoy en día te puedes beber el mundo de un trago.
No pongas freno a tu imaginación, ya no hay excusas.

Entradas relacionadas

10
Miguel Pérez

Bartender, consultor y formador

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter