Las múltiples identidades del Americano

by François Monti

Una de las cosas más frustrantes cuando hablas con italianos es ver cómo pretenden tener muy claro todos sus conceptos gastronómicospero, si te pones a hacer preguntas para entender distinciones que te presentan como evidencias, resulta imposible sacar una respuesta que no sea un gesto de la mano y un « eh… ». Un poco como si resultase imposible entender ciertas cosas si no llevas pasaporte italiano. 

Uno de estos conceptos es el Americano. Muy fácil, me dirá el lector, se trata de una mezcla de bitter y de vermut, alargado con agua con gas. Y ya está. Lo que pasa es que «ya está» no es una expresión muy italiana… El Americano también es un tipo de vino aromatizado. La relación entre estos dos conceptos es de las que te llevan a escuchar más de una vez el dichoso «eh…». Vamos a intentar desentrañar el misterio.

Primero, hablemos del nombre. Para ambos tipos de Americano, se presentan dos explicaciones. La primera es la típica explicación a la italiana, la que convence al guiri pero, si te paras a pensarlo, no tiene sentido. La palabra Americano es una deformación, dicen, de una palabra relacionada con el amargor: amaricante. No hace falta ser etimólogo para tener dudas… pero esta versión gusta mucho a los medios especializados. La explicación para el gran público es más sencilla: ambos Americanos se llaman así porque… les gustaba mucho a los americanos. Esta versión es problemática: ni los americanos han consumido mucho el vino aromatizado en cuestión ni hay muchas fuentes claras sobre la supuesta popularidad de la bebida mezclada entre los estadounidenses de paso por Italia. Sin embargo, de las dos versiones, es la más cercana a la realidad.

Para entenderlo, tenemos que hablar de un tercer Americano: el café. Consiste en un espresso diluido con agua caliente. Dicen que nació como imitación del ligero café de filtro americano, ya que lo pedían los estadounidenses de paso pero no se consumía en Italia. Por lo tanto, el Americano es un café «a la americana».

De este Americano hablamos otro día. Foto: Nathan Dumlao

En cierta medida, ocurre lo mismo con los dos Americanos a base de alcohol. La primera definición de Americano que encontramos sale en un manual sobre vermut publicado en Italia a principios de siglo 20. En esta época, a los italianos les gustaba tomar vermut con algunas gotas de algo más (licor de quina, por ejemplo, o vainilla). Según el autor, uno de los modos de preparación preferidos consistía en hacerlo a la manera americana, es decir «un cocktail», mezclando vermut y bitters. De hecho, la primera receta escrita de Americano (muy tardía, ya que aparece en 1930) es básicamente lo que llamarían en Bilbao un «vermut preparado» — es un vermut ‘salpimentado’ con gotas de Martini Bitter, de brandy y de Angostura bitters. Y se llama ‘Americano’, claro, porque se prepara ‘a la americana’.

De ahí ¿cómo llegamos a los dos productos que tenemos hoy en día? Por un lado, los productores de vermut embotellan las mezclas que la gente pide en los bares. Martini, por ejemplo, comercializa un vermut a la quina desde finales del siglo XIX. Lo mismo ocurrió con el vermut preparado ‘a la americana’. Se comercializaron etiquetados con la mención ‘Americano’ y, poco a poco, cobraron vida propia. Primero tuvieron mucho éxito en los mercados de ultramar, en particular entre las diásporas italianas de las Américas. Esta realidad, conjugada con el nombre del producto, llevó a muchas marcas a adornar las etiquetas con dibujos relacionados con el oeste (indios y vaqueros) o con la bandera estadounidense. El vino aromatizado llamado Americano perdió popularidad durante las ultimas décadas pero conoce ahora una segunda juventud. Está legalmente protegido por la Unión Europea, que lo define como un vino aromatizado con ajenjo y genciana — o sea un vermut mezclado con la principal sustancia amarga de muchos bitters.

Por otro lado, la mezcla ‘a la americana’ siguió practicándose en los bares. Pero existía una confusión tremenda entre los bitters hiperconcentrados, tipo Angostura, que utilizaban los americanos, y los bitter más ligeros, tipo Martini Bitter, que solían beber los Italianos. Por otra parte, la mezcla del bitter italiano y del vermut era natural y muy antigua. No puede, por lo tanto, extrañarnos que por un proceso natural de simplificación y una preferencia por los productos nacionales, el Americano de 1930 se haya transformado en lo que conocemos hoy en día.

Lo que utilizaban los estadounidenses

Parte de esta historia se basa en interpretaciones más que en hechos. Yo veo muy probable, sin embargo, que dos productos tan diferentes en sabor y en modo de preparación, tengan un origen común. Hace 120 años, seguramente sabían igual. Al final, por mucho que nos gusta creer lo contrario, nada, nunca, sigue igual. Todo evoluciona. Quizás por ser Italia, como España, un país donde encanta lo de «toda la vida», muchos prefieren no pensar en la posibilidad del cambio y, cuando les preguntamos de dónde viene el nombre o el producto, nos miran, hacen un gesto de la mano y dicen «eh…».

Entradas relacionadas

12
François Monti
François Monti

Periodista y escritor belga afincado en Madrid desde 2009. Escribe sobre cócteles y destilados para varios medios internacionales.

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter