Ponche y Navidad

Por estos lares solemos asociar la palabra “ponche” con el brebaje púber de los bailes de instituto americano, sin embargo, nuestro protagonista tiene mucha más relevancia cultural. El hecho de aderezar el vino con especias y frutas tiene tanto recorrido como la cultura de la fermentación de la uva, puesto que ya en época romana se prefería mezclar con miel, dátiles u otros elementos con el fin de suavizar la aspereza y rudeza que tenían los tragos de antaño. En las tierras mediterráneas donde la vid reina fuimos despojándonos de tales condimentos a medida que las técnicas vinícolas se perfeccionaban, sin embargo, para nuestros vecinos del norte, continuó siendo una tradición asociada a la celebración social en época invernal. Hoy día es la bebida más reclamada y consumida en los concurridos mercados que se instalan durante la temporada de adviento en pueblos y ciudades europeas. Asimismo, en el ámbito doméstico y a nivel mundial, el ponche adopta diversas formas y nomenclaturas y es servido como acompañamiento ideal de dulces o como primer brindis en festividades y reuniones numerosas.

Un brindis en Alemania en 1953

La principal base de cualquier ponche alcohólico es el vino, el cual puede ser acompañado de ron o sustituido por sidra o aguardiente, aunque también existe una variedad de huevo muy popular que puede o no contener el elemento etílico. En el caso de optar por el de corte clásico, nuestro principal consejo es escoger un vino cuya carga tánica sea ligera (Garnacha, Merlot, Pinot Noir…) o incluso utilizar vino blanco como sucede en algunos rincones de Austria e Italia. Las especies y las frutas dependerán, obviamente, del terruño de cada zona, aunque la canela, la naranja y el clavo suelen aparecer en numerosas recetas de origen europeo. En Corea, por ejemplo, el ponche adopta el nombre de sujeonggwa y tiene el caqui como aderezo protagonista, mientras que en suelo mexicano serán la guayaba, el tejocote y la ciruela pasa las que conferirán el aroma perfecto para la celebración de Las Posadas.
Más allá de ser una bebida tradicional vinculada a la festividad pre-navideña, el concepto de ponche es objeto de interés para muchos restauradores y bartenders actuales, sobre todo estadounidenses, que reivindican su versatilidad. El ponche, caliente o frío, revive en el nuevo siglo manteniendo su esencia básica pero ampliando sus ingredientes y su forma de ser servido.
He aquí algunas ideas clásicas y modernas que pretenden incitar la recuperación de la ponchera y el cucharón.
El clásico
Puede recibir muchos nombres (glühwein, punch, glögg…) pero es el sabor auténtico y ancestral que asociamos a la Navidad germánica o nórdica.
Necesitamos:
Una botella de vino
Una naranja cortada en dos mitades
Cuatro clavos
Una rama de canela
Azúcar moreno
Mezclar todos los ingredientes en una olla. Los clavos pueden insertarlos en la piel de la naranja para no tener que pescarlos después y para liberar el aceite de la piel. Calentar casi que esté casi a punto de hervir sin llegar a ello puesto que perderíamos el grado alcohólico.
No todos disponemos de poncheras victorianas en casa, por lo que cualquier recipiente hondo de cristal servirá. Cortar en rodajas una naranja y dejar flotar sobre el punch (las empleadas en la olla se habrán teñido en exceso), o bien utilizar solo la peladura a modo de twist. También podemos ser más creativos y utilizar rodajas de kumquat (la naranja enana asiática) y de carambola, dado que al cortarla adquiere forma de estrella y embellecerá la copa.

Glögg… ¡y a pasar el frío!

Ti Punch
En este caso viajamos hasta las islas caribeñas para disfrutar de una variante a base de ron.
Necesitamos:
5 partes de ron
2 partes de almíbar o sirope de azúcar de caña
Lima
El sirope de azúcar de caña se encuentra ya fácilmente en tiendas especializadas, pero también podemos elaborarlo de forma muy sencilla y rápida volcando dos partes de azúcar por una de agua en un cazo y dejándolo hervir.
Es una receta típica de islas como Martinica, Guadalupe o Haití, por lo que se crea y se sirve en frío, directamente en las copas si así lo preferimos.
El Ti Punch originario no se acompaña de hielo, pero hoy día su uso es generalizado. Sugerimos congelar agua previamente hervida (conseguiremos una transparencia mayor) e incluir en los huecos de la cubitera twist de lima para presumir de copa.

Punch&Ron
Otra forma de disfrutar del ron en nuestro ponche de una forma igual de sencilla.
Necesitamos
2 partes de ron
2 partes de té negro
Clavos
Canela
Peladura de naranja
½ parte de azúcar moreno
Elaboramos el té junto a las especias y la peladura. Una vez hecho lo edulcoramos, dejamos enfriar y agregamos ron. Podemos decorar con unas hojas de menta y un twist de naranja.
Ponche crema
Mítico trago venezolano nacidos a principios del siglo pasado. Es primo hermano de los eggnots anglosajones y heredero del “passet” medieval con leche y huevo. Puede servirse con o sin alcohol, pero siempre frío.
Necesitamos:
1l de leche
1l de ron
6 yemas de huevos
1 cucharita de extracto de vainilla
Nuez moscada
Lata de leche condensada
Canela o cacao para espolvorear
Calentamos la leche sin llegar a hervir, rallamos un poco de nuez moscada e incorporamos la leche condensada. Removemos y a la vez batimos las yemas. Añadimos un poco de la leche para atemperar las yemas. Cuando estén ambas mezclas listas integramos ambas sin dejar nunca que hierva ni de remover. Lo enfriamos en nevera y cuando esté bien frío volcamos el ron y servimos.
Podemos decorar en copa o taza haciendo uso de una plantilla de café sobre la cual espolvorear cacao o canela.

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