Ponle sal al cóctel

Foto: Jason Tuinstra

by Julia Laich

¿Cuando piensas en sal solo eres capaz de pensar en tequila con limón y sal? Pues para el carro Julieta Venegas que, para empezar, el tequila no se debería tomar así y, para seguir, la sal tiene un gran valor en coctelería.

¿Por qué debería utilizar sal?

Es bien sabido que la sal es un potenciador de sabor, de ahí que se utilice desde hace siglos en la gastronomía. Si eres un poco cocinillas y te gusta la pastelería seguro has visto mil veces como aparece la sal en casi todas las recetas. ¿Por qué? Acentúa lo ácido y lo dulce y suaviza lo amargo. Hay quienes creen también que la sal realza los aromas. En los cócteles agitados con clara de huevo la sal ayuda a mantener la estructura de la espuma estabilizando la cadena de proteínas. Y en aquellos que tienen gas la sal ayuda a que sean más burbujeantes.

Utiliza la sal con inteligencia

La sal ya se utiliza en algunos clásicos como el Bloody Mary, en el rim de un Margarita o en el Vampiro. También en otros como el Dirty Martini, ¿qué es la salmuera de las aceitunas sino una solución salina?

Con todo esto no estamos diciendo que te pongas a salar los cócteles como loc@ sino que lo hagas con sentido y, sobre todo, en pequeñas cantidades. Ahí radica su magia: habrá tan poca sal en el cóctel que el cliente no notará su presencia y sin embargo los sabores y aromas estarán amplificados.

¿Cómo puedo utilizar la sal?

Puedes utilizar la sal como tal: en cristales, en escamas, en polvo… También puedes hacer una solución salina cuya proporción sea una parte de sal por cuatro de agua (varía las cantidades según lo que quieras conseguir). Esto tiene sus ventajas: más fácil de controlar las medidas y más práctica e higiénica a la hora del servicio cuando probablemente tengas las manos húmedas y coger sal con las manos sea un incordio.

Hay vida más allá del rim

No olvides también que hay vida más allá de la comúnmente llamada sal de mesa. Hay otros tipos de sal que pueden darle diferentes matices a los cócteles: kosher, del Himalaya, ahumada…

Y más opciones: hacer sales aromatizadas con especias, hierbas o pieles de cítricos (más fácil que esto, imposible), añadir sal a siropes, zumos, infusiones… Usa la imaginación y, sobre todo y como siempre, básate en el prueba y error. Ponle sal a la vida, ¡y al cóctel!

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