¿Por qué los anglosajones tienen el happy hour y el sur de Europa tiene la hora del aperitivo?

by François Monti

¿Por qué los anglosajones tienen el happy hour y el sur de Europa tiene la hora del aperitivo? Más allá de temas legales – en varias ciudades españolas está prohibido promocionar el 2 por 1 – se plantea a menudo el debate en términos caricaturales. Y no somos necesariamente los culpables: Naren Young, el director creativo del premiado Dante, un bar neoyorquino dedicado a la coctelería con vinos aromatizados, bitters italianos o amari, no duda en hablar de “la barbarie del happy hour”. Si los que trabajan en Estados Unidos nos dicen que los civilizados somos nosotros, por qué no creerlos…
En la Ilustración, los intelectuales se juntaban en los cafés, un estilo de establecimiento absolutamente novedoso donde se servía… café. Esta bebida recién llegada a Europa tenía la gran ventaja de despertar la mente. Se suele decir que es la popularización de una bebida sin alcohol lo que fomentó el desarrollo de las ideas filosóficas, políticas y económicas del liberalismo. En otras palabras, debemos el fin del absolutismo y las bases de las democracias europeas al abandono del alcohol.
Sin embargo, los cafés evolucionaron. A finales del siglo XIX, siguiendo el estilo parisino, se habían hecho hegemónicos pero ya no solo servían café, sino que también servían todos tipos de bebidas alcohólicas. A pesar de estos cambios, siguieron siendo lugares donde debatir. De hecho, en los grandes cafés turinenses de los años 1800 donde se juntaban los adversarios del poder monárquico se podía beber vermut. Estos lugares – muchos de los cuales siguen abiertos – fueron los pioneros de la hora del aperitivo. Más cerca de casa, en las tertulias madrileñas o barcelonesas, no solo se bebía café, pero se piensa que el contexto de debate y la presión social de este momento fomentaron un mayor auto-control etílico de los asistentes.

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‘Discussing the War in a París Café’ de The Illustrated London News, 17 de septiembre de 1870

¿La (re)introducción del alcohol en el momento social del café europeo fue un milagro que no se replicó en Estados Unidos? Si bien los datos no siempre son fáciles de encontrar, se suele decir que el estadounidense del siglo XIX bebía mucho más que el europeo. Sin embargo, las tabernas y cafés eran lugares de intensos debates políticos. Y la costumbre de servir de comer gratis con las bebidas estaba muy arraigada – el free lunch, se llamaba. Quizás el factor determinante haya sido que los adversarios del alcohol, que existieron en todo el mundo occidental, ganaron el debate en Estados-Unidos (y en los países Escandinavos, por cierto). Primero, se prohibió la comida gratis – en EEUU, se veía no como una manera de mantener la sobriedad sino como un método para vender más alcohol. También lucharon contra la actividad política en las tabernas, vista como una manera de comprar votos y no como un método de estímulo del debate cívico. Podemos decir que el mayor logro de los activistas anti-alcohol no fue la ley seca, sino haber sacado lo social y la sociedad civil de los bares.
Desde entonces, en Estados Unidos existe una barrera invisible entre el bar y el mundo exterior – de hecho, muchos bares apenas tienen ventanas. Un bar es un lugar donde se va a beber y a flirtear. Mientras tanto, en Europa, no solo pero principalmente en el sur, el bar sigue siendo uno de los sitios esenciales de la vida comunitaria. Vas con los amigos, sí, pero también te topas con los vecinos. A lo mejor no se habla con el talento de un Voltaire, pero por lo menos se habla de la vida del barrio, de política o de fútbol.
La diferencia entre una cultura que da lugar al happy hour y otra que crea la hora del aperitivo no es un tema de civilización vs. barbarie: simboliza dos actitudes hacia el alcohol y el bar. Una es privada, en parte fuera del control social; la otra es pública, con la presión social como modo de control. Nos cuesta admitirlo, pero los que consumimos cócteles principalmente, debemos más a la primera tradición aunque, por cultura propia, nunca escaparemos a la segunda. Quizás sea mejor así.

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François Monti
François Monti

Periodista y escritor belga afincado en Madrid desde 2009. Escribe sobre cócteles y destilados para varios medios internacionales.

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