¿Qué hay de nuevo, viejo? Actualizaciones del Negroni

Una bonita terraza, el sol de primavera, buena compañía (o, en su defecto, el periódico del día), y un Negroni en la mano. Ésta es sin duda la estampa perfecta para degustar uno de los cócteles más clásicos y famosos, el Negroni. Perfecto como aperitivo, el Negroni (cuyo origen más extendido se sitúa en Florencia en 1919 pero existe una teoría alternativa que atribuye su invención a un general corso en París, en vísperas de la Primera Guerra Mundial), vive un revival en la actualidad.

El Negroni ha vuelto a volver
El Negroni ha vuelto a volver

Aunque se suele añadir más ginebra que en el siglo pasado, lo cierto es que con tantos años de vida, este cóctel ha sido reinventado, variado y adulterado (en el buen sentido) infinidad de veces. Sólo hay que echar un vistazo a la lista de variaciones que Difford’s Guide ofrece al introducir Negroni en su buscador. Algunos son ya clásicos del clásico, como el Sbagliato, que añade espumoso o champán, el Negroski, donde el vodka es el sustituto de la ginebra o el Scotch Negroni, donde el whiskey hace lo propio; pero la base de vermut y amargo del Negroni es terreno abonado para inventar y crear variaciones personales. Hemos preguntado a algunos de nuestros expertos y esta es la “customización” a la que someterían un Negroni:
Un extra de vino de cereza
Marc Álvarez no tocaría los ingredientes originales pero sí que añadiría un extra de vino de cereza, concretamente el Cap de Ruc que, según nos cuenta, tiene menos alcohol y matices más ásperos (que no amargo). Eso sí, siempre de forma moderada, lo que él denomina “un toquecillo”.
Con vino
Alberto Pizarro reconoce que juega mucho a sustituir el vermut por un producto derivado del vino: jerez, vino rancio, un aperitivo francés, un vino quinado… Sin duda, sus variaciones van con DO.
Para PIzarro, el Jerez sería un buen sustituto del vermut.
Para Pizarro, el Jerez sería un buen sustituto del vermut.

Con Mezcal
Jordi Baqués sucumbe a su interés por el mezcal y lo usaría para sustituir la ginebra. Además, añadiría bitter de chocolate, ya que considera “que iría bien con las notas ahumadas del mezcal. Hace de puente entre el vermut dulce y el mezcal”.
Un pequeño twist.
Miguel Pérez no suele “profanar” mucho los clásicos. Lo suyo es más un pequeño twist jugando con la parte de los amargos, pero el Martini y la ginebra no las toca.
Ya ves lo que, a bote pronto, da de sí el Negroni. Si de momento lo quieres tomar en su fórmula más clásica (para luego darle tu propio toque), te dejamos aquí el vídeo de Jamie Oliver preparándola. Ah, una anécdota: hace poco Javier de las Muelas nos confesó que a él le gusta el Negroni “frío, sin hielo y con una piel de naranja”.

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