Tres cócteles que no fueron creados por bartenders

Foto: Jakub Dziubak

by Mar Calpena

¿Sólo los bartenders inventan cócteles? Modernamente, puede que sí, que la coctelería se haya convertido en una profesión tan especializada dentro de las disciplinas gastronómicas, que la inmensa mayoría de cócteles se creen en el contexto de una barra de bar, pero esto no ha sido así, porque la aproximación al cóctel se ha hecho desde ámbitos muy distintos, como por ejemplo….

La cocina – Soyer au champagne

El terreno más cercano a la coctelería, con permiso de la farmacia, es la cocina. Por ello no es de esperar que antes de que surgieran los bartenders tal y como los entendemos hoy en día los cocineros también estuvieran haciendo sus inventos para alegrarnos la bebida. Uno de ellos, hoy olvidado pero a mediados del siglo XIX tan famoso o más que Arguiñano, Jamie Oliver o Ferran Adrià, era Alexis Soyer, un tipo pintoresco que se convirtió en el autor de uno de los primeros best sellers de cocina doméstica, ‘The modern housewife’, y que luego crearía el concepto de los comedores sociales (para paliar las hambrunas en Irlanda) y las cocinas de campaña para uso en los campos de batalla, que pondría en práctica durante la guerra de Crimea. Su agitada vida le dio para mucho, y entre sus creaciones estaba un refresco con un éxito comparable al de la Coca-Cola, el Soyer’s nectar, y el Soyer au champagne, una receta muy festiva que lleva una bola de helado de vainilla, dos dashes de cada de maraschino, brandy y Grand Marnier, y champán.

¿Tú a quién quieres más, a la barra o a la cocina?

El cine – Buñueloni

Que nosotros sepamos, Luis Buñuel es el único director de cine que ha inventado un cóctel, el Buñueloni, que es relativamente bien conocido entre los amantes de la coctelería más clásica. Buñuel era un apasionado del bar, hasta el punto de que en sus memorias, ‘Mi último suspiro’, dice que éste es “un lugar de meditación  y recogimiento sin el cual la vida es inconcebible; en los bares he pasado largos ratos de ensueño, hablando rara vez con el camarero, invadido por cortejos de imágenes a cuál más sorprendente. El bar es un ejercicio de soledad, es una ceremonia”. En “El discreto encanto de la burguesía”, una de sus películas más conocidas, una escena da pie a la preparación del cóctel favorito del aragonés, el Dry martini. Pero todavía podemos deleitarnos con algo mejor: existen imágenes de un documental donde el propio director prepara varios cócteles, entre los que se cuenta el mismísimo Buñueloni, una variación del Negroni que sustituye el bitter por Carpano, y en el que se aumenta la proporción de ginebra. Un cóctel de Oscar.

Los colores de la pintura o el cine son una gran inspiración.

La pintura – Toulouse Lautrec

A Toulouse Lautrec le debemos las inolvidables imágenes del París de la Belle Epoque, entre las que se encuentran algunas de bares, como por ejemplo el Irish American Bar, que se reprodujo en la revista Chap book.

Chocolat dancing in the Irish and american bar – Toulouse Lautrec

A Toulouse Lautrec se le atribuye un cóctel llamado Tremblement de Terre, consistente en absenta y brandy, que aparece más tarde en el Savoy cocktail book con la siguiente receta:

Earthquake cocktail

“1/3 ginebra 1/3 whisky1/3 absenta. Agitar con hielo. Filtrar en un vaso. Nota del editor: Llamado así porque de darse un terremoto cuando lo estés bebiendo, no importaría. ¡Este es un cóctel cuya potencia no debe tomarse a la ligera, o, ya que estamos, demasiado a menudo!”.

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Mar Calpena
Mar Calpena

Periodista y bartender. DEU en coctelería y mixología del CETT-UB. Está a cargo del proyecto Sapiens de los cócteles de la Fundación elBulli.

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