10 actitudes machistas que desterrar del mundo del bar (parte II)

by Elvira Aldaz

Hace unos días publicábamos en este blog la primera parte de 10 actitudes machistas que desterrar del mundo del bar, un artículo de Elvira Aldaz que tiene su continuación hoy: 6.“Contigo es fácil porque piensas como un hombre”
En el lenguaje cotidiano se oculta un micromachismo muy extendido e inconsciente: asignar valores positivos a lo masculino y negativos a lo femenino. Todos decimos esas expresiones sin darnos cuenta, pero es cierto que contribuyen a perpetuar una injusta mala imagen de las mujeres. Una Bar Manager me contaba que, en una reunión con todos los jefes de departamento, el director dijo de ella que estaba en esa mesa porque tenía “más huevos que la mayoría de hombres”. Dice que con frecuencia sus compañeros afirman a modo de halago que ella no es “como el resto de tías”, remarcando que su profesionalidad es una excepción a su género, “como si solo los hombres pudieran tener carácter o una mujer debiera comportarse como un hombre para dirigir”.
Sin embargo, cuando las mujeres tienen carácter, muchos las desacreditan porque son unas “histéricas y unas exageradas” como le pasó a otra barmaid cuando le echó en cara a un jefe una tarea que él había hecho estrepitosamente mal. Ella afirma que habría reconocido su error de haber sido interpelado por otro hombre.

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Plantéate si alguna vez has dicho algo de esto

7. “Dime cuánto pago para que el postre seas tú”
El problema más obvio de trabajar detrás de un barra es aguantar a clientes que creen que las empleadas están incluidas en el precio o que hacen comentarios desagradables sobre su físico. Una gran profesional me contó que, después de presentar ante un inversor un completo plan de negocio en el que llevaba meses trabajando, la única respuesta que obtuvo fue: “bajo esta luz se te transparenta un poco la camisa”.
Parece que la noche y el alcohol llevan implícito que el cliente intente ligar con la mujer que le sirve e incluso propasarse, pero sorprendentemente también sucede en ambientes menos festivos. Una comercial de hostelería me contaba que tenía que escuchar con frecuencia en contextos profesionales frases pícaras como “oírte hablar así de vodka me despierta sensaciones que no me despierta cuando estoy solo”, “me da morbo oírte hablar de alcohol” o directamente recibir proposiciones sexuales en su móvil del trabajo tras una reunión. Como bien dice ella, “deben pensar que por estar rodeadas de alcohol es lo normal y que están de fiesta en una discoteca en vez de trabajando”.
También se suele pensar que las mujeres que trabajan en coctelería lo hacen de forma temporal, como si no fuera una profesión para mujeres decentes y educadas. Como le dijeron a Noelia Méndez una vez: “Vaya, ¿has ido a la universidad? ¿y trabajas en un bar? Pensé que las mujeres que trabajaban de noche lo hacían porque no tenían más remedio”.

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Nunca, bajo ningún contexto, estas actitudes machistas son aceptables

8. “Vas a cobrar menos que tus compañeros”
La igualdad salarial es una de las demandas menos controvertidas del feminismo. Parece de sentido común que un hombre y una mujer deban cobrar lo mismo por hacer el mismo trabajo con la misma aptitud, horarios y formación. Sin embargo, la brecha salarial todavía rondaba el 25% el año pasado en el sector de la hostelería en España.
Una barmaid me contó que entró a trabajar al mismo tiempo y en el mismo cargo que otros compañeros varones. A pesar de estar sobre cualificada para el puesto, descubrió que ella ganaba menos que los demás. La excusa de su jefe al confrontarle es que de ella “tenía menos referencias”. Dice no haber sentido en ningún trabajo el respaldo que se le da a sus compañeros, que incluso han evitado darle información para que no aprendiera y no pudiera progresar.

9. “Las mujeres sois lentas y os cansáis antes que los hombres”
Está claro que hay mujeres con más o menos fuerza física pero dar por hecho que una mujer es más débil y lenta que un hombre y, por tanto, no va a poder cumplir con sus tareas profesionales es un claro síntoma de paternalismo. Según me cuentan, esta afirmación se ha llegado a oír en una clase de un conocido master en coctelería. Que vayan a decírselo a Ivy Mix y las barmaids que participan en Speed Rack.
Otra de las mujeres entrevistadas me contó que estuvo en tres ocasiones como finalista de un puesto de Brand Ambassador para una conocida compañía y que, después de haber pasado multitud de filtros y decirle que era la mejor candidata con diferencia, la rechazaron –tras estar unas semanas sin saber nada de ellos- porque preferían contratar a un hombre. Nadie duda que una empresa puede decidir qué perfil se ajusta mejor para representar a su marca pero elegir a alguien menos cualificado solo por ser hombre pone un techo de cristal brindado sobre las cabezas de muchas mujeres profesionales. Y realmente, tampoco dice nada bueno de las personas a las que se supone que un Brand Ambassador masculino va a saber convencer mejor.

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A día de hoy, este tipo de argumentos debería estar más que olvidado

10. “Venga, preséntate porque necesito que haya chicas en la competición”
La existencia de cuotas obligatorias en determinados organismos o empresas es un tema muy controvertido y que daría para varios días de debate. Pero es algo que está empezando a llegar al mundo de los concursos, en parte gracias a una mayor conciencia de la necesidad de visibilizar a las mujeres que trabajan tras una barra y, en parte, por ser políticamente correctos. Las mujeres son siempre minoría en las competiciones, quizás porque proporcionalmente hay menos en la profesión, pero quizás también porque no confían en sí mismas. En este contexto, están apareciendo concursos solo para mujeres, que algunas profesionales ven como una forma de empoderamiento femenino y otras, como una iniciativa condescendiente y discriminatoria.
Una conocida barmaid me confesaba que muchas marcas la animan a presentarse a las competiciones con el argumento de que “necesitan que se presenten chicas”. Dice que ella rechaza todas las invitaciones de este estilo por principios, ya que no quiere estar ahí por su género sino por sus capacidades profesionales. Lo mismo le sucede con los guest bartendings solo de mujeres, “las girls night son muy machistas porque buscan hacer atractivo un evento solo por el género y no por la profesionalidad de las barmaids escogidas”, afirma.

Aunque, afortunadamente, cada vez hay más hombres y mujeres concienciados contra las actitudes machistas, todavía queda mucho camino por recorrer. El mundo del bar ha sido un entorno vetado durante siglos a las mujeres y la presencia de alcohol saca lo peor de algunas personas, así que hay que luchar con más fuerza. Espero que esto sirva para que cuando volváis a oír alguna de estas frases, os deis cuenta de que le hacen más difícil la vida a una compañera, una amiga, una jefa o una empleada que se deja la piel cada día igual que vosotros

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Elvira Aldaz
Elvira Aldaz

Publicitaria y constructora en el medio digital de marcas nacionales e internacionales. He cursado el Master of Spirits y soy coeditora de la revista RUMPORTER en español.

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