Bartenders gays: cómo es ser homosexual en un mundo hetero

Foto: Ana Cruz

by Laura Conde

“El mundo de la coctelería es como el del fútbol: muy masculino y muy heterosexual”. Lo dice Adal Márquez, jefe de coctelería de Boadas, en Barcelona, que asegura haber recorrido un camino complicado siendo gay en un ambiente tan clamorosamente heterosexual como es el del bartendingAhora, a sus 37 años, tras 17 recorriendo barras de medio mundo, desde Nueva Orleans a Ámsterdam o Ibiza, se dedica prácticamente en solitario al activismo en un gremio, el de la coctelería, que no parece avanzar al mismo ritmo que lo hace la sociedad en cuanto a la presencia de personas LGTBI.

Este fenómeno se debe, en palabras del bartender Simone Ruta, que estuvo algo más de un año tras la barra de Paradiso y a quien ahora encontramos en el Hotel Palace, ambos en Barcelona, “a la idea del coctelero que habita en nuestro imaginario colectivo: el tipo duro y mujeriego, ligón, con carisma, que en realidad no es más que un estereotipo”. Ruta, que decidió salir públicamente del armario el pasado 11 de octubre con motivo del Coming Out Day (Día Internacional para Salir del Armario), afirma vivir mucho más tranquilo desde que decidió hacer pública su condición sexual en redes sociales –“obviamente, mi entorno cercano ya lo sabía”–, ya que al fin se le ha dejado de presuponer una heterosexualidad inherente a su profesión, incluso cierto tipo de masculinidad, con la que se sentía muy incómodo.

¿Por qué el colectivo LGTBI no avanza en coctelería al ritmo que lo hace en la sociedad? Foto: Thiago Barletta

“Lo curioso es que el sector no es nada machista, y tampoco lo es la clientela”, explica Ruta: “es el imaginario el que lo es”. Márquez está de acuerdo: “la mayoría de personas que nos dedicamos a esto hemos viajado, vamos a concursos, conocemos mucha gente y mucho mundo: no hay rastro de homofobia”. O al menos no la hay en una ciudad como Barcelona, “una de las capitales gays del mundo, donde la gente tiene una apertura mental que no existe en ningún otro lugar, salvo, tal vez, Nueva York”. Y sabe de lo que habla, porque desde que abandonó su Tenerife natal hace ya mas de 17 años ha recorrido medio mundo sirviendo copas. “Si yo fuese marica en Madrid, igual no lo diría tan abiertamente”, explica Márquez, consciente de que su condición de jefe de coctelería de Boadas le permite expresar abiertamente su sexualidad, con un colchón “con el que no cuentan probablemente otros bartenders, los cuales no tienen la suerte que tengo yo: trabajar en uno de los establecimientos de referencia en el mundo, cosa que te da libertad para ser quien te dé la gana”.

A sus 25 años, Ruta asegura haber hecho pública su homosexualidad para, de alguna manera, luchar contra el viejo malentendido de que todo bartender tiene que ser un machote de manual. Algo parecido contaba Jagoba Santesteban, de Geo Cocktail Bar, en Valmaseda (Vizcaya) en este artículo en el que aseguraba detestar que le formulasen la manida pregunta: “¿cómo puedes ser soltero con lo que debes ligar estando tras la barra?”. Es decir, la figura del bartender que habita en nuestro imaginario colectivo como un tipo “guapo, bien vestido, una especie de icono, con ese poder de la barba que funciona casi para muchos como el poder del uniforme”, sentencia Márquez. Y esa imagen –estereotipada, insiste Ruta, que echa al cine gran parte de la culpa– provoca la sexualización de una profesión que, al fin, no debería ser tan diferente a cualquier otra, cosa que ha supuesto verdaderos problemas “tanto para las mujeres como para los gays, es decir, para cualquiera que no sea un hombre hetero”, opina Márquez.

Prejuicios, no, gracias. Fotos: Nick Karvouni

El bartender asegura, de hecho, que no fue hasta llegar a Boadas que dejó de ocultar su homosexualidad. “En el resto de trabajos mis jefes me decían que no se enterase nadie, pues un barman siempre es un reclamo para muchas clientas, igual que lo son las mujeres para los clientes, y es una pena. Si ya lo es ahora, cuando yo empecé era impensable un bartender gay, así que no me quedaba otra que mirar para otro lado y disimular”. Fue Jerónimo Vaquero –Jero, alma de Boadas– el primer jefe de toda su carrera “que me dijo ‘haz lo que te dé la gana’, y me contrató sabiendo que era gay”, un momento que Márquez recuerda como especialmente emotivo, y que probablemente marcó un antes y un después en su carrera y en su vida.

“Con 65 años, y en una coctelería que es un emblema del clasicismo y la elegancia, Jero ha demostrado ser más abierto y moderno que muchos otros”, y ha permitido que Márquez pueda vivir y expresar su sexualidad del mismo modo que lo haría cualquier heterosexual en su entorno laboral. Ruta coincide. “Tengo la suerte de haber trabajado tanto en Paradiso como en el Palace, donde lo único que se ha valorado de mí es mi capacidad para hacer cócteles”, asegura, lo que ha supuesto un soplo de aire fresco en su vida teniendo en cuenta que procede de un pueblo del sur de Sicilia en el que la homosexualidad todavía está estigmatizada. “Sería impensable pasearme por el pueblo con mi novio y besarle en público”, señala.

Mientras que Ruta considera que el hecho de que no existan gays, o al menos no declarados, en el mundo de la coctelería, es, en definitiva, una consecuencia lógica de la imagen asociada al coctelero, Márquez considera que hay mucho bartender en el armario. “Precisamente la coctelería es una profesión muy ligada a la sensibilidad, a la exquisitez, a los detalles, y por tanto profundamente gay y femenina”. Sin embargo, “aunque la presencia de bartenders gays ha crecido en los últimos años, las barras siguen siendo todavía un lugar de hombres heteros”, algo que se está combatiendo, según Márquez, desde el activismo, primero con la lucha feminista y ahora con la emergencia de bartenders homosexuales decididos a explicar al mundo que uno puede ser sexy, viril, llevar pajarita y hacer unos cócteles de muerte y no ser, sin embargo, un mujeriego de manual. Una imagen, la del ligón solitario y con un aura de maldito, que por otra parte no beneficia a nadie. “Al final, los hombres heterosexuales tras las barras se ven prácticamente obligados a seguir este patrón, y no es que no tengan sensibilidad para crear, en realidad tienen la misma que nosotros, sino que se sienten obligados a esconderla”, sentencia Márquez.

La lucha feminista desmitifica la barra como un lugar exclusivo de hombres. Foto: Lucia

El bartender, que asegura haber disfrutado una profesión que escogió desde muy joven y por vocación, también reconoce haber vivido con cierta tristeza parte de una carrera en la que “te ves obligado a obviar una parte de tu persona, o a hablar con mujeres que intentan ligar sin poder contar la verdad”. Ruta coincide. “El ambiente en las coctelerías es tan hetero que al final acabas pasando por alto tu sexualidad, simplemente no hablas de ello”, explica. De hecho, fue precisamente ese malestar el que le llevó a salir públicamente del armario hace apenas dos meses. “Qué ilusión cuando me lo dijo”, explica Márquez, y bromea: “Con Simone decimos siempre que debemos ser los dos únicos maricas del sector”, algo que curiosamente también se puede aplicar a la gastronomía. “¿Por qué hay tan pocos cocineros gays? ¿Te lo has preguntado alguna vez?”, se pregunta Márquez.

Tanto Márquez como Ruta tienen claro que, tal vez de forma inconsciente, han iniciado un camino, el del activismo gay en su sector, que empieza a despuntar tímidamente, como ocurrió hace unos años con el activismo feminista. “Llevo años en Boadas y con todo lo que se ha escrito sobre coctelería nadie nunca me había preguntado por el machismo del sector, que no sufren solo las mujeres, sino también los hombres gays”, afirma Márquez, contento de que “algo se esté moviendo” y decidido a ir a por todas para normalizar la presencia de homosexuales tras las barras. De hecho, junto a Ruta, planea organizar un evento alrededor del tema y destinar los beneficios a alguna organización de apoyo al colectivo LGTBI.

16
LAURA CONDE
LAURA CONDE

Periodista y cofundadora del portal GASTRONOMISTAS. Escribe y habla sobre gastronomía, coctelería, estilo de vida y tendencias en diversos medios de comunicación.

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter