Las chicas son guerreras II: dos Lauras y un destino

by Angélica Guzmán Miralles

Con las ideas claras, la mirada alta, grandes conocimientos en destilados y sabores, y brillantes trayectorias, las barmaids patrias se han forjado un sitio y tienen la intención de no abandonarlo. Aunque con comienzos diferentes, comparten nombre, pasión y trabajo. Estas expertas nos descubren sus vivencias y sus sentimientos hacia la coctelería.
LAURA PELARDA
Laura se fue de Navarra a Palma de Mallorca persiguiendo el sueño de convertirse en una de las mejores profesionales detrás de la barra “personalmente prefiero que me llamen bartender o barmaid. El bartender es el que está detrás de la barra ocupándose de atender al cliente y de elaborar los cócteles. El mixólogo estudia y crea para hacer la bebida o el cóctel perfecto, aunque en la mayoría de casos somos la misma persona”, y lo consiguió: el Brassclub es su casa ahora y así lo siente ella “cada local es especial, tiene su encanto” aunque, por supuesto, no deja de tener sus preferencias “me gustaría trabajar en un local que te permitiera tanto hacer coctelería clásica como innovar con tus propias creaciones y en el que cada día aprendieras cosas nuevas”.

Esta subcampeona de jóvenes bartenders ha conseguido muchos trofeos “preparando [los cócteles] con ganas, dando lo mejor de ti en cada cóctel y, por supuesto, teniendo en cuenta que sea el apropiado para la persona a la que va dedicado”.
Esta subcampeona de jóvenes bartenders ha conseguido muchos trofeos “preparando [los cócteles] con ganas, dando lo mejor de ti en cada cóctel y, por supuesto, teniendo en cuenta que sea el apropiado para la persona a la que va dedicado”.
Esta flamante trayectoria era de esperar ya que de casta le viene al galgo: “Empecé ejerciendo la hostelerí­a en los bares de mis padre. Fue él quien vio que este mundo me gustaba y me dio la opción de formarme en la escuela de hostelería de Teruel, en el ciclo de restaurante y barra. También me enseñó la coctelería; me llevó a concursos e hizo que le cogiera amor a este mundo”. Esta joven de tan sólo veinticinco años conoce a la perfección los secretos del bartending, y no duda en ponerlos en práctica: “[debes] saber qué va con cada persona, conocer las bebidas y explicárselas a los clientes; saber tratarlos y hacerles sentir cómodos en el local. El barman siempre debe ser prestar un servicio perfecto y hacer pasar un buen momento”.  Sin duda, para esta nueva generación, la formación es crucial: “para mí una buena escuela es importante. No sólo te enseñan utensilios o cómo mezclar y preparar las bebidas, sino también cómo tratar al cliente, cómo hacerle sentir a gusto que, al fin y al cabo es lo más importante. Si no hay clientes, no hay trabajo”, pero no nos podemos limitar a lo teórico, la experiencia sigue siendo un grado: “he aprendido enormemente también trabajando en locales, instruyéndome en cada sitio en el que he estado. En mi caso he tenido tres maestros muy buenos siempre a mi alrededor: el primero mi padre; el segundo Carlos Rodrí­guez, presidente de la asociación de Navarra; y Rafa Martín, que confió en mí para trabajar con él en el Brassclub”. Siendo tan joven y mujer, podríamos pensar que los comienzos no fueron demasiado fáciles: “creo que en este tema se ha avanzado ya mucho y no hay diferencia. Es cierto que antes la presencia de la mujer era mucho más escasa, un ámbito más masculino, pero poco a poco esto está desapareciendo, de lo que hay que dar gracias, en mi opinión, a las escuelas de hostelería, que se encargan de formar y enseñar este mundo que tanto llama la atención”. Y, como en todos los trabajos, después de la obligación, viene la devoción y nos merecemos un buen cóctel, que en el caso de Laura es “No sé si podrí­a quedarme sólo con uno. Una bebida no consta únicamente de la parte degustativa sino que también influyen los recuerdos, cómo la concibes… Por eso voy a quedarme con el Pisco Sour, una bebida que conocía pero que cuando fui al curso de Training Center en Perú me tocó paladearla mucho, me enseñaron la historia de este cóctel y la asocio a buenos momentos“. Pues ahí la dejamos con su merecido combinado.

LAURA REVERTE
El amor por lo bien hecho es lo que impulsa a esta barcelonesa de nacimiento y madrileña de adopción a ser cada día mejor en lo suyo. Una buena bartender que se ha dejado la piel en lo que más le gusta: “quedaría muy romántico decir que se nace, pero creo que una bartender se hace. Por lo menos ése ha sido mi caso. Descubrí esta profesión, me cautivó y desde ese preciso momento no he podido dejar de prepararme y curiosear para llegar a ser una gran profesional” y profesa una gran admiración por los clásicos: “para mí son la base de la coctelería y merecen todos mis respetos. Ahí es donde reside toda la magia, en esos cócteles creados hace tantos años y que hoy en día se siguen demandando. […] Lo que no implica que no me guste experimentar, crear, probar cosas nuevas, pero siempre siguiendo unas bases de elaboración, buscando el equilibrio y la complejidad para obtener un buen resultado final”.

“Mi cóctel favorito es sin duda alguna el Ramos Gin Fizz. Mi mejor amigo Sergio Freile me lo preparó una vez para probarlo y no se imaginó que desde ese día no le pediría otro cóctel cada vez que visitara su local”. Pocas personas tienen las ideas tan claras.
“Mi cóctel favorito es sin duda alguna el Ramos Gin Fizz. Mi mejor amigo Sergio Freile me lo preparó una vez para probarlo y no se imaginó que desde ese día no le pediría otro cóctel cada vez que visitara su local”. Pocas personas tienen las ideas tan claras.

A pesar de que, al contrario que muchas de sus compañeras, a ella no le venga desde la cuna, podríamos decir que lo suyo fue amor a la primera mezcla: “La verdad es que mi dedicación a la coctelería empezó de forma inesperada. Estaba trabajando en un hotel cuando la empresa decidió organizar un curso de coctelería para los empleados. Decidí apuntarme y descubrí lo divertido que es este mundo. Gracias a mi profesor Eduardo Barrios, que hoy es un buen amigo, poco a poco me fui introduciendo en la coctelería; me llevó a ver concursos, ferias de destilados e incluso me informó de la existencia de la Asociación de barmen de Madrid, de la cual hoy soy relaciones públicas y por supuesto considero mi segunda familia”, y nunca le ha faltado el apoyo de los suyos: “tengo la gran suerte de que mis padres siempre me apoyen en todo lo que hago y esta vez no iba a ser diferente a pesar de que ellos prácticamente apenas consumen alcohol. Pero han vivido mi ilusión desde el minuto cero y están orgullosos de que haya escogido este camino”. Laura, que en la actualidad es una de las encargadas del restaurante El gordo de Velázquez, cuenta con el gran honor de ser la primera mujer en representar a España internacionalmente: “quería que todo me saliera perfecto, ya que sentía una gran responsabilidad. Para mí fue muy importante, un gran reto personal y profesional; una experiencia inolvidable de la cual guardo un grato recuerdo y grandes amigas y compañeras de concurso”. Con todo este buen hacer a sus espaldas, no podemos por menos de pedirle su opinión sobre el cóctel más revolucionario: “el Martini seco, que es a su vez el clásico por excelencia. Se dice que cuando se derogó la Ley seca estadounidense, el recién elegido presidente Franklin Delano Roosevelt preparó un Martini seco en la Casa Blanca para oficializar el mandato. ¿Qué mejor manera de revolucionar el mundo de la coctelería, no crees?”. Siempre nos quedará la duda de si fue agitado o revuelto.

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ANGÉLICA GUZMÁN MIRALLES
ANGÉLICA GUZMÁN MIRALLES

Epicúrea de corazón y comunicadora de vocación. Amante del ocio, de los idiomas y de la fotografía.

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