Mujeres bartenders: ¿por qué aún son menos?

Foto: Jakub Dziubak

by Julia Laich

Digámoslo claro: sigue habiendo muchas menos mujeres que hombres detrás de la barra. ¿A qué se debe? ¿Hay realmente diferencias entre mujeres y hombres a la hora de trabajar? ¿Y de cara a los clientes? Para buscar las respuestas hemos hablado con Roger Rueda Crespo, propietario de Dr. Lagarto; Igor L. Montero, co-propietario y director de San Mateo Circus; Raúl Rexach, miembro del equipo de Spirits de Magatzem Escolà; Juan Valls, bar manager de El niño perdido y fundador y director de contenidos de Fibar; Noelia Serna, copropietaria de Musutruk, y Laura Ferro, bartender en Tandem Cocktail Bar.

Si bien todos coinciden en que la cantidad de mujeres ha aumentado en el mundo bartender en los últimos años, aún nos quedan muchas cosas por cuestionarnos y un largo camino por recorrer. Aunque hay quienes creen, como Juan Valls, que “la primera diferencia empieza en hacer preguntas concretas por género”.

¿Es distinta la forma en que una mujer crea y elabora un cóctel o la manera en que trata a los clientes? preguntamos a los bartenders. Tanto Igor L. Montero como Noelia Serna consideran que no debería haber ninguna diferencia pues, puntualiza ella, al fin y al cabo no se trata de hombres y mujeres sino de profesionales. Aunque sí añade que “lo único que podría decir es que las mujeres somos más detallistas con la decoración”.

Noelia tiene un largo recorrido como bartender 

También están quienes opinan lo contrario, Juan Valls sí observa diferencias por “la ergonomía, el cuerpo de la mujer tiene generalmente una complexión distinta, lo que da como resultado maneras de moverse distintas”.

Según Raúl Rexach, “no es algo que sea general, pero sí. El balance, el equilibrio, la propia técnica de agitar o remover el cóctel… se podría decir que se observan diferencias. Ni mejor ni peor, diferente. En cuanto al trato con el cliente, las mujeres de barra tiene un “brillo” especial y eso se nota”.

¿Y si nos hiciéramos la pregunta contraria? ¿Tratan los clientes de forma diferente a las bartenders que a los bartenders? “Todo depende de la educación del cliente, o peor, si se ha extralimitado en el consumo de alcohol” explica Roger Rueda, “queramos o no, el sexismo en el trato y los bares existe”.

Depende del tipo de cliente”, puntualiza Raúl, es diferente “si se trata de un cliente de corte muy clásico y quizás de avanzada edad, ya que puede mostrarse algo escéptico al primer contacto con una barmaid. Pero eso se soluciona rápido en cuanto queda demostrado que la calidad de un cóctel no viene determinada por el género de quien lo elabora. Afortunadamente creo que eso es algo que cada vez sucede menos”. 

Laura Ferro, que lo vive en su propia piel, sentencia que “claro que hay diferencias. “Cariño”, “guapa” o “reina” son las mejores palabras que algunos clientes te reservan… pero a ningún compañero hombre que yo tenga los llaman por algo diferente a su nombre. Tienes que acostumbrarte, estos son los clientes de cada día… Ninguno, o muy pocos, te llaman así con malas intenciones, pero en el imaginario del cliente de coctelería tú eres mujer y después eres bartender”.

Ni cariño, ni guapa, ni reina, ni niña…

Por el lado contrario, Juan Valls y Noelia Serna no ven un trato diferente de los clientes hacia las mujeres bartenders. Hay de todo” explica Noelia, “pero creo que no hay trato diferente. Son pocos los despistados que hacen diferencias en el trato a una mujer en la barra, y estos casos, el problema lo tienen ellos, no las demás. A esos hay que vacilarles un poco para que espabilen”.

Y entonces… ¿por qué aún son menos las mujeres que trabajan detrás de la barra? “Es una cuestión de tiempo” cuenta Igor L. Montero, “yo empecé en discotecas y entonces parecía imposible ver a una mujer dirigir un sala de noche. Ahora mismo la mayoría de las discotecas tienen a una directora  de sala y a medida que evoluciona el sector cada vez hay más representación femenina, además sobresaliente en muchos casos, como por ejemplo las BA del grupo Bacardi-Martini”.

Raúl Rexach lo tiene muy claro y opina que se debe “¡a una falta de visión brutal! En los casos que conozco personalmente de mujeres con cargos que implican responsabilidad, cumplen de sobra y, muchas veces mejor que sus homónimos masculinos. Desgraciadamente es un tema de prejuicio y casi cultural… es retrógrado”.

Tal y como dice Noelia Serna, “en nuestras manos está ir cambiando estos estereotipos y micromachismos diarios con educación y respeto”.

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