Vasos de usar y comer

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Se estima que en el año 2020 se producirán 500 millones de toneladas de plástico, un 900% más de lo que se producía hace 40 años. A este ritmo vertiginoso aumenta la huella que dejamos en el planeta. Por la parte que nos toca, todos deberíamos hacer algo al respecto. Poner en práctica las tres R en casa está muy bien, pero ¿qué tal si empiezas a pensar cómo tu trabajo puede hacer algo por el planeta? Tú, como bartender, puedes (y deberías) empezar a hacer cambios. La creatividad, que seguro tendrás siempre presente, será tu mejor compañera. Cada vez hay más iniciativas: algunas son a lo grande como los espacios de Mr. Lyan o Les Grands Verres, y otras son más pequeñas, como la que te contaremos hoy. Sea como sea, todo suma.
Chelsea Briganti y Leigh Ann Tucker, dos diseñadoras de producto estadounidenses, observaron con preocupación que la cantidad de vasos de plástico que se desechaban en fiestas y eventos era excesivo. Ante esta situación decidieron diseñar un vaso que no dejase huella y qué mejor idea que hacerlo comestible. En 2010 empezaron a investigar con diferentes materiales para crear un vaso con un aspecto parecido al cristal y que además tuviera buen sabor. En 2014 fundan su start-up Loliware con la que presentan su vaso biodegr(edible), es decir, biodegradable y comestible.
Finalmente dieron con un resultado que ha funcionado hasta hoy. Están elaborados con ingredientes 100% naturales: agar agar (se obtiene de las algas y se utiliza como gelificante en cocina), azúcar orgánico de caña, sirope de tapioca orgánico, agua filtrada y colorantes y saborizantes obtenidos de frutas y verduras. Los venden de de yuzu, vainilla, té matcha, cereza o, si lo prefieres, sin sabor. ¡Los han llegado a hacer hasta con suplementos vitamínicos!

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El sabor del vaso también puede aportar algo a tu cóctel. Foto: Loliware

Están preparados para contener tanto bebidas frías como calientes, no son pegajosos, son flexibles para que sean fáciles de comer y, lo mejor de todo, se degradan en 60 días en caso de que no te lo comas, al contrario del plástico que tarda años en descomponerse. Además, tiene un valor añadido, ya que pasa a formar parte de una nueva experiencia, porque nunca te has comido un vaso ¿verdad?
Al otro lado del Pacífico, en Indonesia, existe Evoware, una empresa preocupada por el medioambiente y especialmente involucrada con la reducción de residuos plásticos de su país. No es para menos pues es el segundo país del mundo que más plástico tira en el océano. Sus vasos llamados Ello Jelo también están compuestos de alga y se pueden comer. Hay de naranja, de lichi, de té verde y de menta. Eso sí, recomiendan que no pongas bebidas calientes en ellos ya que podría alterarse el sabor y la textura del vaso. Si te interesa, te venden los polvos y los moldes para que los hagas tú mismo en una cocina.
Hay otras tantas iniciativas de este estilo, que si bien no se aplican a la coctelería directamente, podrían muy bien hacerlo en el futuro. Existe Ooho!, “agua que se puede comer”, ya que está recubierta en una fina membrana comestible; y en su momento existieron las WikiPearls, pequeñas bolas del tamaño de una albóndiga cubiertas por una membrana que se podía comer y que almacenaban alimentos como yogur, helado, sopas y ¡hasta vino! ¿Por qué no cócteles?

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Parece magia, ¿no?. Foto: web Skipping Rocks Lab

Una vez más, es cuestión de utilizar la imaginación y encontrar nuevas ideas para darle solución a un problema tan grande como es el de la contaminación. Quizás el coste de este tipo de vasos aún es elevado pero merece la pena investigarlo, probarlo e intentar buscar alternativas. Internet es un espacio infinito del DIY así que… ¡a darle al coco!

Foto de portada: Frida collection. Loliware

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