Martini Riserva Speciale: la importancia del equilibrio

Equilibrio. Esa fue la palabra que más escuchamos durante la masterclass sobre Martini Riserva Speciale el pasado miércoles 11 en la Casa degli Italiani de Barcelona.
Fue en 1863 cuando Alessandro Martini, la mente comercial de la marca, y Luigi Rossi, la mente creativa, extendieron mundialmente la cultura del vermut y el aperitivo. Y es sorprendente y casi mágico que 154 años después estén Beppe Musso, máster blender, e Ivano Tonutti, máster herborista (quienes podríamos decir que son la versión moderna Luigi Rossi) haciendo una tarea muy similar. Extendiendo y presentando dos novedades: su nueva categoría Martini Riserva Speciale formada por dos vermut de Torino, Rubino y Ambrato, y un Bitter.

Martini Riserva Speciale Rubino y Ambrato. Foto: Mireia Rodríguez.

“¿Qué hace que el vermut siga existiendo desde el siglo XIX?” nos planteaba Elena DelMagno, Brand Ambassador de Martini en el Sur de Europa, que también presentaba orgullosa los nuevos productos. Y la respuesta fue, precisamente, equilibrio.
Hay un equilibrio entre la tradición y la actualidad. Como bien remarcó Beppe, al igual que en otras ocasiones“una tradición es una innovación bien hecha”. En su época, el Martini Bianco, que hoy nos parece un clásico, fue una innovación. Nació del ansia de libertad de la mujer y del deseo de poder salir a disfrutar del vermut al igual que hacían los hombres. Martini lo creó en 1910 buscando adaptarse a este nuevo público, buscando ofrecer un vermut más suave que el Rosso. Hoy, es el más bebido del mundo, y no sólo porque lo beban las mujeres.
De igual manera se adaptan a los tiempos que corren Beppe e Ivano junto al resto del equipo al crear Martini Riserva Speciale, “una categoría pensada para el consumidor de hoy”. Según nos contaba Ivano, la receta original de Martini era muy amarga y no podríamos con ella los consumidores de hoy. Por ello en el pequeño pueblito de Pessione, donde se encuentra la Casa Martini, estos genios han buscado el equilibrio de lo viejo y lo nuevo para conquistar nuestros paladares. ¡Y vaya que si lo han hecho!

Para Beppo Musso una tradición llega tras "una innovación bien hecha"
Para Beppo Musso una tradición llega tras “una innovación bien hecha”. Foto: Mireia Rodríguez.

Con un elegante equilibrio de sabores nos presentan los dos vermuts: el Rubino y el Ambrato. Ambos producidos y embotellados en Piamonte, para no olvidar los orígenes. Con un cuerpo compuesto en su totalidad por vinos italianos de calidad, que provienen de numerosos productores con una larga y fiel relación con la casa Martini. Y, cómo no, con el ingrediente esencial, sin el cual el vermut de Torino no sería vermut de Torino: la artemisia. Por supuesto, a esta base se le suman otras hierbas y especias combinadas a la perfección, tanto italianas como del resto del mundo. Como describió poéticamente Beppe, “Se crea una sinfonía de lo amargo. En boca no tenemos un pico de ninguna hierba. Es una música”.
¿Y por qué es tan importante esto del equilibrio? Aquí es donde entráis vosotros, bartenders. Para Beppe e Ivano, al igual que para el resto del equipo, es un gran desafío que la base del Martini sea consistente. A pesar de utilizar vinos de regiones y cosechas diferentes, y de tener a su disposición más de 100 hierbas, se esfuerzan para que el producto que llega a manos de los bartenders tenga siempre las mismas características. Y no olvidemos que hablamos de materia prima 100% natural, determinada por condiciones que están fuera del control humano. Podemos imaginarnos que armonizar la naturaleza no es tarea fácil, pero oye, lo hacen muy bien.
Como bien dijo Elena, “el vermut es un cóctel en sí mismo, una mezcla equilibrada de lo dulce, lo amargo…”. Hay quienes lo prefieren solo, otros en un Negroni, en un Manhattan… Al final, cada uno busca su propio equilibrio.

Foto de cabecera: Mireia Rodríguez.

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