Lloret: pasado y ¿futuro? del cóctel. La aventura de dos historiadores en busca de las raíces de la coctelería cubana

by Mar Calpena

¿Qué profesional de la coctelería que se precie desconoce a Constante Ribalaigua y Miguel Boadas? Sus nombres son dos de los más grandes de la historia de la coctelería, y en ambos casos su estrella comenzó a brillar en La Habana de principios del siglo XX. Pero ambos comparten además su origen, pues descendían de Lloret de Mar, un lugar de la Costa Brava que hoy en día asociamos poco con el tipo de turismo que aprecia los cócteles. Este pasado lloretense obsesionaba a dos historiadores lloretenses también, Montse Sala y David Barba, quienes están preparando un amplio proyecto que pasa por la investigación y la recuperación de las biografías de Ribalaigua y Boadas, pero que no se detiene ahí. Sala y Barba quieren mirar al pasado para proyectar el futuro de su villa natal, y crear así una continuidad con la labor de ambos bartenders que sea una fuente de empleo para el pueblo, un sello de calidad y una forma de conservar un patrimonio apenas conocido en la propia patria chica de sus protagonistas.

The Shaker and the Jigger habló con ellos para que nos contaran más sobre este ambicioso proyecto, que ha dado sus primeros pasos en público recientemente con un homenaje a Constante Ribalaigua que se concretó en un evento de homenaje, Cocktail Happs, que trajo a España a su hijo Jorge y a Julio Cabrera, otro notable cantinero de origen cubano, y que tendrá continuidad en el futuro. Además, preparan un documental sobre Ribalaigua y el Floridita y tienen planes para más, mucho más.

Montse y David junto a Julio Cabrera

Pero, ¿cómo comenzó todo? “No es casualidad”, cuentan, “que todo comience en Lloret. Hay que pensar que fue la población que más emigrados aportó a Cuba, pero es que en el siglo XIX había muchos lloretenses que no tenían otra opción que emigrar para ganarse la vida, y por eso los encontramos también en Puerto Rico, México o Filipinas. Y eso no paró al independizarse Cuba; al contrario. Y lo primero que hacían los emigrados, al bajar del barco, era ir a buscar a sus compatriotas que llevaban más tiempo y estaban mejor situados en la isla, que en este caso eran los Sala i Parera, quienes tenían bastantes negocios de restauración en los que se colocaban los recién llegados para aprender un oficio”.

Homenaje a Ribalaigua durante Cocktail Happs

¿Y es casualidad que todo ocurriera en Cuba? ¿Qué tenía la isla para hacer brotar el cóctel así? “Bueno, el clima cálido y la cercanía con Estados Unidos lo hacían el lugar perfecto para desarrollar un avance técnico que a principios del siglo XX se abarata y se difunde por todo el mundo: el hielo”. Aunque ya en el XIX el hielo se había ido popularizando en todo el mundo y había ido dejando de ser un producto para las élites, las nuevas tecnologías darán pie a la aparición de una notable industria heladera en Cuba (en la que quizás o quizás no se inspirara Ribalaigua para sus frozen) así como la eclosión no ya sólo de la coctelería sino del turismo en Cuba. “A Cuba se la conocía como el ‘París de las Antillas’”. Hay que pensar que Ribalaigua se avanza a su tiempo y adapta enseguida los métodos de marketing de los vecinos del norte. Nosotros decimos que en realidad fue el “primer DJ”, porque comienza a trabajar no sólo en el Floridita, sino haciendo “bolos” en eventos y otros locales. Inventa el guest bartending antes de que se cree el nombre”. ¿Y Boadas? ¿Existía la rivalidad entre ambos? “En realidad, es poco probable que existiera tal rivalidad. Los testimonios que nos llegan de ella son secundarios, y ambos tenían personalidades fuertes, pero Boadas siempre habló con admiración de Ribalaigua y mantuvo la nacionalidad cubana. Posiblemente no volviera jamás a Cuba simplemente porque sus negocios no se lo permitían, no porque tuviera ningún mal recuerdo”.

Además de la recuperación de las figuras de Ribalaigua y Boadas, ¿podemos esperar más sorpresas? “Sí, estamos viajando a Cuba e investigando en muchos archivos locales, a un lado y otro del océano, porque aunque ellos son los más conocidos, hay más cantineros de origen lloretense, y saldrán a la luz nuevos datos”.

Montse y David frente al Archivo Nacional de Cuba

Pero Barba y Sala, quienes están empujando este proyecto a base de paciencia y testarudez, no quieren quedarse sólo en el ayer. “Para nosotros es importante proyectarnos al futuro. Lloret tiene una marca turística que nos gustaría elevar. Creemos que el patrimonio coctelero sería el camino, y soñamos con que nuestra ciudad pueda albergar algún día un centro de formación de referencia en el mundo entero, con un proyecto museístico, y un ‘hall of fame’”. Queremos un futuro que tienda también puentes con los cantineros cubanos de hoy y, sobre todo, que esté a la altura de nuestro pasado”.

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Mar Calpena
Mar Calpena

Periodista y bartender. DEU en coctelería y mixología del CETT-UB. Está a cargo del proyecto Sapiens de los cócteles de la Fundación elBulli.

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