Dux: Slow cocktails

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En el barrio del Born barcelonés hay un pequeño entramado de callecitas conocidas como El Esquirol con un denominador común: artesanos y creadores de diferentes disciplinas han montado allí su negocio. Diseñadores de moda y joyas, artistas cerámicos o carpinteros exhiben y venden sus piezas hechas a mano y con mucho amor al público local y turista que se pierde por las callejuelas adyacentes a las arterias principales de uno de los barrios más visitados de la ciudad.

El Dux. Lo encontrarás sin buscarlo.
El Dux. Lo encontrarás sin buscarlo.

Precisamente como un hallazgo, en una de estas callejuelas aparece Dux Premium Homemade Gins & Craft Cocktails. Y como el resto de sus vecinos, en el Dux encontramos artesanía: ginebras de infusionado casero y cócteles artesanos. De hecho, todo el local es en si mismo un atelier donde su propietario, Ángel David Asensio, ha ido construyendo con sus propias manos un lugar acogedor, presidido por una larga barra en la que dejarse tentar por una carta de temporada con cócteles con toques como bitters, mermeladas o ginebras infusionadas “in house”. “Buscaba mantener el espíritu artesano de la zona en el bar” ––nos explica Asensio. Es parte del encanto de un lugar frecuentado por gente local a quien le gusta dejarse sorprender, y por turistas que se dejan aconsejar.
El "hecho a mano" también es aplicable al local.
El “hecho a mano” también es aplicable al local.

Ángel aterrizó en Barcelona tras haber pasado por Madrid, Chicago o Hong Kong, con la idea de asentarse en una ciudad cosmopolita pero con swing, como el que suena en directo algunas noches en el Dux. Es una banda sonora ideal para probar alguno de los clásicos revisitados, un signature cocktail o un gin tonic a base de ginebras infusionadas con ingredientes sorprendentes.
Improvisaciones que saben bien
Improvisaciones que saben bien

El espíritu de un speak-easy algo underground planea en los más de 100 años de historia del local, en su chimenea con sillones y en su cristalería del mercado de los Encantes. Un espíritu “slow” que invita a pedir otro. El mismo espíritu que hace que, al perderse por la calle Vigatans, uno sienta irresistibles deseos de entrar en un bar para sentirse como en casa.

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