Jóvenes del mundo: bienvenidos al Paradiso

Qué gusto ser (muy) joven ahora. Y no lo decimos por el wassup, instagram o las bicis plegables. Lo decimos porque hoy en día existen lugares como el Paradiso, donde quedar para pasarlo bien y tomar algo, y que ese algo sea un CÓCTEL. Así, con mayúsculas. Eso sí, tienes que vivir en Barcelona para estar de enhorabuena.
Cuando Lito Baldovinos y Enric Rebordosa abrieron el Paradiso hace cinco meses, tenían en mente una idea que muchos habrían calificado de utopía: hacer accesible el cóctel a todo ese público que pide una cerveza o máximo un gin-tónic en su ocio nocturno. Vamos, el bar que ellos (y muchos más entre los que se incluye la que suscribe) hubieran querido tener hace años. No es que el fenómeno sea algo nuevo (el galardonado Creps al Born es un buen ejemplo de que cóctel y jaleo no tienen por qué ser incompatibles), pero lo normal es que un de cócteles sea un lugar tranquilo, elegante, con música jazz de fondo y camareros muy profesionales que se mueven como pez en el agua entre una parroquia fiel que no baja de la treintena.

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¿Estás en la dirección correcta y te encuentras un restaurante? No te has equivocado, solo tienes que empujar la puerta de la nevera y entrarás en el Paradiso.

“Mis amigos no se iban de coctelerías más que como algo especial u ocasional” ––explica Lito Baldovinos, uno de los veladores del proyecto Paradiso. Pero él y Enric, enamorados de los cócteles, quedaban en el bar del hotel Ohla y disfrutaban viendo a Giuseppe Santamaria y a Giacomo Giannotti preparar cócteles y, por supuesto, tomándolos. E imaginaron un lugar más accesible para hacer llegar los cócteles a la gente. “A la coctelería le faltaba un poco más de pop” ––comenta Lito. “Nuestra intención con Paradiso es competir con el gin tónic, el ron cola y la cerveza, no con otras coctelerías. Es hacer que la gente se interese por el cóctel y romper esa barrera que a veces se crean los no aficionados, que lo asocian a hotel de lujo o a jazz y a intelectualidad”.
Breakfast in Kentucky: para los que quieren desayunar un whisky sour.
Breakfast in Kentucky: para los que quieren desayunar un whisky sour.

Para ello, involucraron a su admirado Giacomo Giannotti en el proyecto. Y así nació una carta de precios muy asequibles con más de 20 referencias a cuál más sorprendente. Allí se puede encontrar bajo el epígrafe “Experience” cócteles que van más allá del disfrute organoléptico y que buscan provocar una experiencia en el cliente con todos los sentidos. Como el llamado Regreso al futuro, un twist divertido del Old Fashioned donde se ha destilado el whisky para obtener las notas añejadas concentradas y darles posteriormente un toque japonés. O el Mediterranean Treasure, servido en una caracola y con un humo de hierbas aromáticas que te transporta a una cala ampurdanesa en el mismo momento en que llega a tu pituitaria.
Solera Presidente: toques de vainilla y chocolate en una pipa ahumada que te transporta directamente a La Habana.
Solera Presidente: toques de vainilla y chocolate en una pipa ahumada que te hará viajar a La Habana.

La propuesta del Paradiso también incluye cócteles clásicos, variación tecnológica y creativa mediante; cócteles de temporada, cócteles para compartir y opciones sin alcohol pero con mucho flow. Vamos, de todo para que cualquiera (el hipster, el post-hipster, los de la despedida de soltero, la de la salida de amigas, los licenciados del máster, la pareja bielorrusa de visita en la ciudad, el grupito swagger y el resto de humanos) se lo pase en grande. Todos serán bienvenidos al Paradiso.


Paradiso no es la última aventura de Lito Baldovinos y Enric Rebordosa. Además de el Bar Maravillas y La Confitería, están a punto de inaugurar La Terraza del Paradiso en el Hotel Alma, con cócteles estilo Paradiso con un plus veraniego, y el Bar Muy Buenas en el Raval. ¡Seguiremos informando!

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