Slow Cocktails & Boîte: Cócteles y cultura de club

by Cira López

Hace siete años nació en Barcelona un local que ya es toda una institución. Por personalísimo, por transgresor y por diferente. Slow es una coctelería que va mucho más allá: club nocturno, discoteca, música en directo, talleres, academia de coctelería… El visionario Fran Galera quiso recuperar el espíritu canalla de los ochenta y creó este espacio tan peculiar donde la coctelería es el eje central, pero que aúna un público tan ecléctico y variado que podrías hacer un estudio sociológico sentándote una noche en el taburete de la barra.

Todo eso y mucho más hace de Slow un lugar claramente atípico.  Las tribus urbanas que en los ochenta y noventa vestían las noches aún pueden verse en Slow, porque el club recupera ese espíritu ecléctico de “nocturnidad y alevosía”. Un sitio, en definitiva, para ir a beber bien y pasarlo aún mejor.

En esta barra puede empezar una noche movidita

En lo de de beber bien ha tenido mucho que ver Paco Bretau hasta hace bien poco (como comentábamos no hace mucho aquí, acaba de empezar una nueva aventura coctelera en L’Amagatall). Ha recogido el testigo su pupilo aventajado, Francesc Ibars, conocido como Fran Mekk.

Fran Mekk recoge el testigo de Paco Bretau y capitanea ahora la barra del Slow.

La senda iniciada por Bretau, en la que poco a poco se fueron incorporando elementos de la cocina líquida, toques moleculares y nuevos ingredientes, se consolida ahora con Fran, que sigue con “el trabajo del contrapunto que aparca la búsqueda del balanceo tirando a dulce y busca la sorpresa en el paladar”. Y es que el “famoso” contrapunto del Slow (esa disrupción del balance, pero bien trabajada) sigue  siendo marca de la casa con el nuevo capitán: “El contrapunto está pensado para sorprender, que el paladar se divierta de punta a punta con los sabores, que busque lo que le sucede, de amargo a dulce a ácido que viaje, recorra y explore todas las sensaciones que un cóctel le puede ofrecer y todas esas sensaciones se trasladen al cerebro y lo haga disfrutar de una experiencia única e inigualable. De eso va nuestra cóctel” ––explica Fran. No hace falta añadir nada más.

Capitán Barbarroja; el ‘contrapunto’ se lo da el ahumado.

En Slow, nos cuenta Fran Mekk, “todo tiene que pasar por el cóctel”. Eso ha llevado a iniciativas tan originales como un concierto de Alex Torío en la que las canciones iban maridadas con cócteles. La intención es alargarlo a otros estilos, como la música electrónica, o incluso ir más allá: “Creemos que puede tener un largo recorrido para poder ir experimentando de diversas formas; ––afirma Fran––. El cóctel puede y debe maridar con todos los elementos artísticos, hasta con un cuadro o una fotografía. En estos momentos estamos trabajando en la nueva carta que creemos añadirá un poco más de ‘algo’ a este concepto. De momento es lo único que podemos contar…“––confiesa riendo.

De momento nos encontramos con una carta que rinde homenaje a los casi siete años del maestro Bretau, ya que se han seleccionado 17 cócteles de las cartas anteriores. Se trata de los “Greatest Hits”, e incluye los más destacados de sus cartas de 2011 (clásicos renovados) , 2012 (inspiración mediterránea)  y 2015 (Ruta de la seda). Una buena oportunidad para ir a disfrutar de creaciones tan emblemáticas como el Slow París Barcelona, el Costa Brava, el Capitán Barbarroja o el Sahara.

Costa Brava: el Mediterráneo en tu copa (o más bien en tu caracola)

Pero como no sólo de cócteles vive el ser humano (bueno, quizás nosotros sí), Slow tiene mucho más que ofrecer. Mientras te relajas en sus sillones, podrás escuchar desde Pantera a los Chichos pasando por Joan Manel Serrat o Jeff Beck, El último de la fila, Muse, Placebo o Goldfrapp. Por su Live Club han pasado artistas como Sidonie,  Joana Serrat, Inmune, Tori Sparks, Brigitte Laverne entre otros. Y Dj’s como Francesco Farfa, Terrence Parker, Dj Zero, Andy Hart, Dubfire de los Deep Dish, Sean McCabe, Dj Fudge y muchos otros se han dejado caer por las sesiones nocturnas de Slow Club.

Música en directo y sesiones de dj; Slow te mantendrá toda la noche despierto

Esta profusión musical atrae a público ecléctico, joven y no tan joven, principalmente local, pero también a turistas que han recibido buenos “ímputs” en su país de origen, como el famoso guest bartending que Slow hizo con Jorge Balbontín y bartenders de Calloh Callay. Y cómo no, gente “guapa” y VIP de espectros tan variados como  la política, la música, el periodismo, el arte, el cine y la farándula en general. Incluso David Byrne estuvo en Slow bajo recomendación después del concierto que celebró en Barcelona hace unos años.

Lo dicho, un lugar emblemático, de esos que da gusto poder decir “yo estuve ahí”. Si aún no lo conoces, ¡ya toca pasarse!

 

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