¿Es posible ser bartender y padre?

by Cira López

La escena bartender es joven, pero los bartenders, como la mayoría de los humanos, tienen la manía de hacerse mayores.

Con la edad llegan nuevas responsabilidades y retos, y sin duda uno que te cambia la vida para siempre es la maternidad/paternidad. Parece una evolución biológica natural, pero en el mundo de la coctelería, lo natural lo encontramos básicamente en las limas y la menta. Horarios infernales, trabajar de noche, rodearse de alcohol, sacrificar los festivos… ¿es compatible este estilo de vida con formar una familia? 

“Como barman, no se puede conciliar. Soy tajante en esto: no se puede”. Quien se muestra tan taxativo es Damià Mulà, coordinador y profesor del Curso Superior de Coctelería y Mixología del CETT y Universidad de Barcelona. De hecho, cuando nació su hija dejó su trabajo de barman, que compaginaba con cursos, para dedicarse exclusivamente a la formación. “Cuando nació la niña ––nos cuenta––llegaba a las 4 de la mañana a casa, me dormía a las 4:30-5 y a las 9 se despertaban ella y mi mujer. Y claro, yo también. Dormía 3 o 4 horas cada día, y eso es imposible”. 

Damià Mulà no lo ve compatible. Pero sigue leyendo.

Jordi Baqués es headbartender en The Bluesman Cocktail Bar del Hotel Palace de Barcelona. Padre de tres criaturas (Sara, 6 años, Neila, 4 y Luca 2), sabe muy bien lo que es dormir poco: “Lo que más sacrifico son horas de sueño ––nos cuenta––. Al trabajar mi mujer por la mañana, nos partimos a la hora de llevar los niños al colegio. Yo llevo al peque y ella a las dos mayores”. Pero para él es una cuestión de contrapartida: “En vez de dormir más, estoy con ellos”. 

Pero, ¿qué pasa si tu pareja también se dedica a ello? Noelia Serna, de Musutruk, en Gernika, comparte negocio, techo y maternidad con su marido Jon Alastra. Su bar está abierto prácticamente todos los días del año y hasta horas intempestivas. ¿Cómo lo hacen? “La clave es organizarse bien los turnos ––nos confiesa Noelia––. Nos repartimos una semana la mañana y la otra la tarde-noche. Así vives el bar en sus dos momentos del día, que son muy diferentes, y cuando me toca de mañana, tengo toda la tarde para estar con mi hija Maren”. 

Noelia Serna y su hija Maren, que está aprendiendo ya de coctelería. Hasta tiene su primer cóctel: Maren Nº 1, una version de un San Francisco.

Jordi Baqués también cree que pasa más tiempo con sus hijos que otras personas con trabajos más “normalizados”: “Por ejemplo, durante las vacaciones puedo estar toda la mañana con ellos, y eso equilibra un poco la balanza ––se consuela”. Pero la culpabilidad siempre está ahí: “cinco días a la semana no puedo acostar a mis niños ni contarles el cuento por la noche”. También Noelia echa de menos algunas cosas: “Lo único que me pesa es que a veces me pierdo momentos del fin de semana, pero nos organizamos para estar uno o el otro en sus momentos especiales, aunque cuesten horas de sueño. Y el día de Navidad, que no estamos juntos: vemos a Maren abrir los regalos por vídeo”. En casos como el suyo, la red familiar es importantísima: “Mis padres cuidan de Maren los fines de semana por la mañana hasta la tarde, para que al que le toque de noche pueda descansar. En días puntuales de mucho trabajo, se queda a dormir con ellos para que podamos trabajar  los dos. Y en verano se va de vacaciones con ellos al pueblo en agosto que es cuando tenemos mucho trabajo”. Si no cuentas con apoyo familiar, la clave es, según Baqués,  la antelación: “Me organizo la agenda un mes vista y luego por semanas, porque si no es imposible. A principio de mes veo todo lo que hay durante el mes y a final de semana me organizo la semana siguiente”.

Luca Izzo, propietario de Old Fashioned y Hemingway Gin Cocktail Bar en Barcelona, quería ser padre y eso conllevó un plan a largo plazo: “Sabía que para gestionarme mi tiempo debía tener un local propio, si seguía tras la barra no hubiera podido tener hijos. Así que tomé la decisión de tener mi propio negocio no por dinero, sino por tener mejor calidad de vida;  gestionar mi tiempo para poder formar una familia”. En un caso similar al de Damià Mulà, Izzo reorientó su carrera para poder ser padre. “Yo he pasado de tener llevar una vida cien por cien bartender (entrar a las seis de la tarde, salir a las cinco de la mañana)  a levantarme a las siete cada día para llevar a mi hijo a la guardería: lo he cambiado todo. He pasado de usar el jigger y la cuchara mezcladora a las tetinas y biberones”. Su hijo tiene ahora 3 años y Luca ha organizado su vida de forma plenamente compatible con los horarios de Gabriele. “Yo despierto, visto y doy de desayunar a mi hijo y lo llevo al colegio, sin duda un cambio radical. Me he organizado para tener horarios diurnos, empiezo por la mañana, acabo a las cuatro o las cinco de la tarde como máximo, voy a buscar al colegio a mi hijo, vamos a casa, estamos los tres juntos, cenamos, lo pongo a dormir y por la noche vuelvo a los locales a hablar con el equipo y ver cómo va todo”. En su caso, lo que hizo fue cambiar el hecho de estar detrás de la barra por otro trabajo diferente: “gestionar un negocio, hacer que los números salgan, conseguir que mi equipo esté cohesionado y feliz”.

Gabriele sonríe a cámara en brazos de su orgulloso padre, Luca Izzo.

Según en qué lugar del mundo trabajes, las conciliación entre la vida de bartender y la paternidad puede ser mejor o peor. Remy Savage, head bartender del Artesian, nos cuenta que en su país natal, Francia, “es más fácil porque la ley te facilita las cosas. Pero en el Reino Unido es mucho más complicado. El trabajo en sí es tan retador que tienes que trabajar duro y me doy cuenta de que no paso demasiado tiempo con mi peque. Y eso es muy descorazonador; es la única cosa que no me gusta de mi trabajo”. Su fórmula, de momento, es “encontrar el equilibrio aprendiendo a decir ‘no’. Antes decía que sí a todo, pero ahora no puede ser”.

Para Remy Savage, la clave es aprender a decir “no”. Foto: Magatzem Ecolà

Damià Mulà nos cuenta que “aquí tenemos una forma de trabajar que es distinta. Tú te vas a Estados Unidos por ejemplo y en bastantes sitios trabajas fuerte pocos días. Si eres antiguo en la empresa, trabajas los jueves, viernes y sábados porque son los días de más propinas. Y después el resto de días los trabajas más tranquilamente. Pero son tres días fuertes… y te puedes organizar. Además, tienen una mentalidad como los hoteles, hacen cosas como librar cuatro días seguidos al mes, te van moviendo los días libres para que se te sumen a otros… Son cosas en las que, aquí en España, estamos muy atrasados.”

Sin duda, ser padre también influye en tu cosmovisión. Cosas a las que igual antes no dabas importancia, como el planeta que dejarás a tus hij@s o tu relación con el alcohol, se ven afectadas: “He cambiado muchísimo. ––confiesa Baqués––. Antes el consumo de alcohol que tenía era bastante lúdico y a pesar de que por nuestro trabajo el tema de apreciar el alcohol está muy presente, ahora tienes menos tiempo para disfrutarlo porque te autocensuras. Si bebes, al día siguiente no tienes el mismo carácter ni la misma energía cuando estás con los niños”.Vaya si ha cambiado mi relación con el alcohol ––comenta Luca Izzo––; ya no bebo; físicamente no puedo. El alcohol me gusta pero no bebo más: con el trabajo que hago he visto demasiada gente arruinarse la vida con el alcohol, y esto es algo que no puedo llevar a casa. En casa no tengo alcohol. Y además, me cansa y me quita la energía. Yo no quiero que mi hijo me vea bebiendo”.  

Si estás pensando en ser padre o madre, puede que  algunas de estas reflexiones te dejen algo perplejo. Ante todo, mucha calma. No es fácil, pero te prometemos que compaginar la paternidad con ser bartender. Las claves son la organización, la planificación y, para qué engañarnos, algo de sacrificio. Pero vale la pena: “No echo de menos nada. Soy muy feliz con la vida que llevo” ––afirma Luca Izzo.

Seguro que a ti te pasará lo mismo. 

Foto de portada: Wes Hicks en Unsplash

Entradas relacionadas

¡ Comparte !
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter