by Jordi Luque

Uno se pregunta qué se puede desear para una industria tan superflua –en el sentido estricto y sin querer ofender– como la que se desarrolla en las destilerías y alrededor de la barra. Las industrias relacionadas con el hedonismo, si nos ponemos estrictos, son superfluas por definición y sólo se explican en sociedades opulentas, lo que las justifica. Y me haré mía –robaré– una frase de Manuel Vázquez-Montalbán: celebremos que vivimos en una sociedad que dedica tanto tiempo a hablar de coctelería, porque eso significa que tenemos las necesidades cubiertas.

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