by Mar Calpena

Lo sé, lo sé, el querido lector estará pensando: “¿Qué me dice ahora la petarda ésta cuando la hemos oído unas cuantas veces ponerse a cantar las virtudes del speakeasy?”. Escúchame, oh, lector: yo no te voy a decir cómo tienes que decorar y gestionar tu bar, pero sospesa bien si no hemos llegado a la saturación. Esto es un artículo de opinión, MI artículo de opinión, y voy a usarlo.

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by Laura Conde

Toda coctelería tiene una historia, del mismo modo que toda carta de cócteles es el reflejo de la personalidad de su bartender. Es decir, cada establecimiento esconde, ya sea de forma buscada o espontánea, una historia de naming. Entendemos por naming el proceso creativo mediante el cual se idea el nombre de una marca, una especie de envoltorio que refleja su identidad, su manera de mostrarse al mundo. Esto, aplicado a la coctelería, significa que puedes gastarte un dineral en sofás Chester y destilados premium y llamar a tu local Bar Paquito, o puedes entender que cada cosa que nombres en tu local –desde el establecimiento en sí hasta los cócteles– van a hablar de quién eres y de cómo quieres que te vean los demás.

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